Comentarios a propósito del post “Sobre el decreto 349”

Como era de esperar, el post Sobre el Decreto 349, ha generado diversas lecturas y comentarios no solo en el blog, sino en otros como Segunda Cita, de Silvio Rodríguez, o redes sociales como Facebook o Twitter. Agrupar algunas de esas intervenciones que han sido expresadas en diversos momentos y espacios, nos da una idea de que ese debate civilizado y necesario sobre la Política Cultural del país, es posible impulsarlo en la red de redes.

Quisiera agradecer el gesto del Viceministro de Cultura Fernando Rojas al interactuar críticamente con los lectores del blog. Su acción resulta rara en una época donde el presidente Miguel Díaz-Canel llama a su Consejo de Ministros y directivos en sentido general a ocupar estas plazas virtuales, pero sigue siendo dominante la reiteración de consignas que no escuchan las inquietudes del otro, sino tan solo reafirman lo que ya el cuadro pensaba con anterioridad, y que en exceso provocan el efecto contrario del que se persigue.

Soñar con una Cuba donde mañana sea posible fomentar la cultura del debate y el respeto a las diferencias ciudadanas, es en lo personal una de mis obsesiones. Por supuesto que esto es apenas un blog, y no es aquí donde realmente se decidirá lo importante para la nación, pero es bueno comenzar a construir lo que uno quisiera para todos por casa.

Al menos aquí, el respeto a la persona que expone las ideas es inviolable, sin importar los cargos o el modo de apreciar la vida: que yo no esté de acuerdo con alguien no lo convierte automáticamente en mi enemigo.

A continuación comparto algunas de las ideas expresadas en lo público.

JAGB


Silvio Rodríguez (Blog Segunda cita):

Lo único que me hace saltar de este formidable razonamiento de Juan Antonio García Borrero es el final. Debe ser porque el Estado por el que estuve dispuesto a jugármelo todo fue uno incipiente e imperfecto, pero dirigido por revolucionarios. Era una fuerza que halaba a todo un pueblo. Aunque me he confesado amante de los imposibles, también comprendo la alquimia de los tiempos. Aunque no se pueda regresar a entonces, es de esperar que un Estado revolucionario impulse hacia adelante, hacia un escalón siempre superior a sus representados. El resto del texto lo suscribo”.

Gloria Alicia León Martínez (Facebook)

Ya tuvimos un decenio gris, cuidado. Comparto y felicidades

Rafael Grillo (Facebook)

“Verán que ahora mismo no estoy pensando en el Decreto 349 como el artista al que se le protege, sino como el ciudadano que desea libertad no solo para crear, sino también para consumir y pensar por cabeza propia eso que consumo. ” (Al fin alguien dijo lo que más importaba, que esto no se trata solo de un asunto de los artistas sino una cuestión de importancia para todos los ciudadanos!!!)

Rafael Grillo (Facebook)

Y por supuesto, enuncia la gran cuestión: “Who watch the Watchmen?”, como en el famoso cómic de Alan Moore

Juan Antonio García (Facebook)

Rafa, el gran equívoco está en fetichizar al artista, como si de veras este ente tuviera el monopolio de la creatividad y la lucidez. Yo creo más en el ciudadano que entre otras cosas hace arte, que el artista al que solo le preocupa el brillo de su creación. Un abrazo bien fuerte, a tí y a los tuyos.

Carlos Fernandez ha comentado Sobre el Decreto 349 (Blog Cine Cubano, la pupila insomne)

El decreto limita que aficionados de las casas de cultura, algunos con algún tipo de categorización, y que actúan gratis en actos de diferente nivel, puedan ser contratados en algún establecimiento. Y me refiero a los que están dentro de las instituciones culturales, apadrinados por ellas y presentándose gratis en diferentes escenarios. Entonces los excluye o no?

Carlos Luque (Blog Cine Cubano, la pupila insomne)

Veo en el significado general del texto cierta ambivalencia, rayana en la contradicción…El autor definitivamente reconoce que el Decreto no limita o coarta la libertad de creación, así como acepta la necesidad y pertinencia de las normativas en el ámbito y en los objetivos a que se limita la aplicación del Decreto. Entonces, por otra parte afirma que de todas formas “en normativas como estas, aun cuando se nos diga que no se está interfiriendo en la creación artística, de todos modos se está interviniendo en lo que hoy ya la Unesco reconoce como el área de los “derechos culturales”, los cuales aluden más al mundo de los individuos que consumen la cultura”… ¿Pudiera definir el autor cómo interviene el Decreto en el área de los “derechos culturales”? ¿Pudiera precisar?

Juan Antonio García Borrero (Blog Cine Cubano, la pupila insomne)

Estimado Luque, gracias por el comentario y también el elogio involuntario. Siempre he pensado que un texto que no revele contradicciones en su seno está destinado a no leerse o leerse de modo complaciente entre aquellos lectores que iniciaron la lectura sabiendo que estarían de acuerdo con el autor. Para mí lo interesante siempre será salirse de esos sesgos de grupo. Imposible poder explicar de modo breve el tema de los derechos culturales, que casi siempre se suele ver como algo que se deriva de los derechos humanos. Hay bibliografía que te puede interesar. Te recomiendo un texto de Hugo Achugar titulado “Derechos culturales: ¿una nueva frontera de las políticas públicas para la cultura?” que Desiderio Navarro incluyó en su colección de Criterios. Por último, no es el Decreto lo que afecta los derechos culturales que como ciudadanos tenemos, sino la Política Cultural a la que se debe. Dentro del propio post pongo unos de los ejemplos más graves: la no presencia del cine producido por el ICAIC en la televisión. ¿Sobre qué bases puede el Estado afectar el derecho que tienen sus ciudadanos a apreciar una producción cultural de ese tipo? Y no estamos hablando de una o dos películas censuradas, sino de una lista larguísima que si quieres en otro momento te paso. Esa es una manera de afectar el derecho que como ciudadano tengo a consumir una obra de arte, más allá de sus características, y es por eso que se habla de establecer una Política Cultural que responda a los nuevos tiempos, y no se desentienda de la complejidad del momento que vivimos. Lo he dicho muy rápido, pero sé que es mucho más complejo. Saludos cordiales.

Frank Dubrocq dijo… (Blog Segunda Cita)

Coincido con Silvio en: “Debe ser porque el Estado por el que estuve dispuesto a jugármelo todo fue uno incipiente e imperfecto, pero dirigido por revolucionarios”

Fue una vision humanista y practica del Estado NO como una institución político jurídica, sino mas bien el estado era FIDEL, era RAUL y tantos otros líderes revolucionarios con una vision y un proyecto humano que nos involucraba más que cualquier otra concepción, era Lealtad y fidelidad a FIDEL.

4 de enero de 2019, 9:22

Benito de la Fuente Escalona dijo… (Blog Segunda Cita)

Muy razonable lo planteado por Juan Antonio García Borrero, incluido lo del pánico moral. Sin embargo creo que uno de los defectos básicos del Decreto es dar gato y liebre en el mismo saco; y se sabe que el que mucho abarca… crea polémicas como ésta, inacabada aún y con pronóstico reservado.

Por ejemplo, el tema de ataques sónicos con sus incorporados contenidos obscenos y discriminatorios de cualquier tipo es materia más de orden público que de naturaleza artística. Quizá haya un posible “arte sucio” que reclame reconocimiento como una nueva manifestación cultural de nuestra sociedad, como, de paso, las palabras obscenas que gritan individuos por la calle, en la guagua o donde sea, que merecerían nuestra aprobación –o al menos nuestra indiferencia. Pero no lo creo. Para eso está el Estado.

Quizá la reacción de los artistas ante el decreto fue algo exagerada. Pero todo tiene sus causas. Entre las cuales puede estar cierta paranoia más o menos justificada.

Norma TRV dijo… (Blog Segunda Cita)

En Cuanto al Decreto 349, estoy en contra. La intención en derecho no vale, lo que vale es lo escrito y sancionado, que es lo que legitima las actuaciones posteriores, vulnerando “lícitamente” los derechos.

En ese sentido suscribo a Juan Antonio y a otros muchos importantes y muy lúcidos intelectuales cubanos que se han opuesto a dicha norma que como advertimos, ha traído y seguirá trayendo muchos más problemas que soluciones.

Lo mejor que he leído y que recoge mis propios argumentos es un artículo publicado por EL TOQUE y que en su día traje a este foro>

https://eltoque.com/por-que-el-decreto-349-deberia-preocupar-a-todos-los-cubanos/

Ahí están mis preocupaciones y mis argumentos en contra. Lo sigo suscribiendo 100%.

Fernando Rojas (Blog Cine cubano, la pupila insomne)

En el documento que discutimos con los escritores y artistas de Camagüey y de otras nueve provincias se deja muy claro que cualquier actuación será consensuada con los mismos escritores y artistas. Esta es una medida para evitar arbitrariedades, aunque en términos prácticos, como se explicó en la Mesa Redonda del 7 de diciembre, se actuará contra deformaciones muy obvias, muy claras y sobre la negatividad de las cuales hay mucho consenso. Acerca de la circulación de películas opinaré en extenso en otro texto, aunque reitero que esta normativa en discusión no modifica ninguna regulación para la circulación del arte.

Carlos Fernandez (Blog Cine cubano, la pupila insomne)

Claro he ahí el problema. ¿Por qué no pueden ser contratados si tienen calidad y cumplen lo estipulado en la política cultural? ¿ y entonces sí pueden actuar gratis en otros espacios más públicos y actos políticos, etc y gratis? ¿ No es justo para los aficionados?. Por qué el viceministro no se reúne con los aficionados y los escucha a nivel de país?

Fernando Rojas (Blog Cine Cubano, la pupila insomne)

En nuestra concepción y en nuestras leyes se distingue al profesional del aficionado. El aficionado practica el arte para tener más calidad de vida, no para vivir de ello, igual que hace el que se ejercita físicamente por las mañanas. El Estado apoya y estimula esa práctica, por eso hay tantos aficionados. Para hacerse profesional hay procedimientos, al alcance de los que lo merezcan. El decreto no modifica ni introduce nada nuevo.

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Publicado el enero 6, 2019 en POLÉMICAS y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Fernando Rojas

    El citado texto de El Toque no cuestiona el 349, sino las regulaciones ya existentes para la circulación del arte

    • Viceministro como le dije hace unos días via Tweeter, el 349 no puede verse como una norma aislada pues en sí misma es el complemento e instrumento para todas las normas anteriores que regulan la política cultural. De hecho así lo refiere en uno de sus Por Cuantos, donde resalta la necesidad de actualizar esos complementos de acuerdo a la nueva realidad cubana. El 349 ofrece herramientas para sancionar los incumplimientos de esas regulaciones previas. Por ende no se puede analizar una norma complemento de forma independiente pues se estaría desconociendo el carácter sistemico y unitario del sistema de derecho cubano. El artículo de El Toque pretende hacer ese análisis. Se lo digo porque muchas de mis ideas están contenidas allí. Como hace unos días también le digo que me encantaría disfrutar de espacios publicos donde como ciudadano, jurista y consumidor del arte podamos discutir al respecto. Sigo esperando su invitación. Atentamente Eloy Viera.

  2. Bien dicho, JA

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