Archivos diarios: enero 5, 2019

Jorge Santos Caballero sobre el Decreto 349

Juan Antonio:

Creo que lo escrito por ti me lleva a expresar mi consenso, mi disenso y las utilidades que hay que sacar de la lectura de lo que escribiste. En ese sentido, voy a expresarme con respecto al Decreto 349 y al proyecto de Resolución que nos mostró el viceministro de Cultura el pasado mes de diciembre.

En primer lugar, voy a dejar en claro que estoy en contra del intrusismo, la chabacanería, el mal gusto, la exaltación a lo pornográfico, a lo cursi y a todo lo que se parezca a irresponsabilidad en el orden social. Pero también considero que, por parte de las autoridades  –todas–, se cometió  un error esencial: se dejó que tomara auge toda esa armazón de ordinariez, y hasta se fomentaba  –porque se permitía– que la mala música y grosera,  por demás  –para citar algo de lo que está en el fondo del asunto—se escuchara en los medios masivos, y hasta en fiestas en las escuelas primarias y se consintieran bailes con gestos obscenos ejecutados por niñas y niños. En otros países hay más regulaciones que prohíben todo eso, y cuidado quien las viole.

Pero ahora aflora –aunque publicado hace meses– el Decreto 349 y la Resolución supletoria –sin número, fecha y firma todavía- que se nos mostró por el compañero viceministro en la reunión del sábado 22 de diciembre, en horas de la mañana. Casi pudiera expresarse que todo marcha lento, porque se tiene timidez de actuar. Es decir, lo que está estipulado tardíamente –y doble, porque se está demorando su aplicación con disímiles pretextos– es una suerte de paliativo para frenar lo que viene convirtiéndose en algo cotidiano: el mal gusto. Quizás se debió establecer un orden de prioridad para la ejecución del decreto y el procedimiento de aplicación, en que nuestras autoridades fijaran mediante sus fuerzas de orden público lo que establece el Código Penal, y entonces nos hubiéramos ahorrado estos humos que tenemos hoy. Había necesidad de poner fin al fuego apenas comenzó, y no se hizo –y se sigue demorando el apagarlo–. Esa es la pura verdad. Lee el resto de esta entrada