Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano: en marcha con el 2019

El primer día del 2019 me trae una buena noticia: finalmente ya tenemos online la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC). Comienza ahora la parte más difícil del asunto, que es poner a disposición de los usuarios todos esos contenidos que ya estarían en lo que llamo “la maqueta” (más de 6000 entradas), así como conformar un buen equipo de colaboradores conectados a lo largo y ancho del planeta.

Lo primero: quiero agradecer públicamente la ayuda concedida por Alex Halkin (Americas Media Initiative), una de las personas que más ha apoyado la promoción del audiovisual realizado por cubanos (los de la Muestra de Jóvenes realizadores lo saben), y a quien le debo sobre todo la posibilidad de que hoy la ENDAC esté visible en Internet. Aunque no ha sido la única persona que ha posibilitado que este sueño comience a hacerse realidad: no mencionaré los nombres ahora mismo, porque más bien lo que quiero resaltar es esa maravilla que Pierre Lévy describiera con el término de “inteligencia colectiva”.

Todavía la ENDAC no es visualmente lo que queremos, pero tampoco permitiré que el afán de perfección me paralice (“No tengas miedo a la perfección. Nunca la alcanzarás”, aconsejaba Dalí). Lo importante es que seamos capaces de soñar y aprovechar de modo creativo esas herramientas tecnológicas que tenemos en nuestras manos, y hagamos llegar a los interesados de todo el planeta información pública que ayude a entender lo que ha sido el cine cubano y la cultura audiovisual en sentido general.

La propuesta historiográfica de la ENDAC puede resultar polémica para algunos. Aquí nos apartamos del relato unidireccional donde, por lo general, se narra el cine cubano asociándolo únicamente a las películas y los autores, para proponernos un recorrido en el que la obra es importante, pero no menos que las condiciones de producción y recepción.

Es decir, nos interesa el cine cubano como proceso en permanente evolución, no como la sumatoria de hechos aislados donde se adivina el interés teleológico de un narrador. O dicho de otro modo: en la ENDAC no nos motiva el etiquetado sin más. Encontraremos las informaciones básicas (fichas técnicas, sinopsis, fragmentos de las críticas, etc), pero ello tan solo será el pretexto que permita explorar lo producido en un contexto mayor, invitando al lector a interactuar y diseñar sus propias rutas de aprendizaje, de acuerdo a los intereses más personales.

Por otro lado, si queremos tener una idea más precisa de lo que es el audiovisual cubano, necesitamos abandonar esa perspectiva estrechamente nacionalista, donde todo está supeditado al punto de vista local.

Para empezar, nada ha sido más transnacional que lo sucedido en el inicio de la Historia oficial del cine cubano: Veyre, un francés, llega desde México con tecnología gala en su equipaje, y rueda su primer corto (Simulacro de incendio) para complacer a María Tobau, una española. Y a pesar de que en la historiografía posterior (que responde al esquema común de las Historias de los cines nacionales) se abandona el examen de estas mixturas con el fin de favorecer una identidad nacional, lo cierto es que toda la Historia de los cines (en plural) ha estado atravesada por estos canjes materiales y simbólicos.

Pensemos en la presencia de ese primer cine norteamericano que acompañó con sus imágenes propagandísticas a la primera intervención militar. O en un plano más sumergido: el diseño mismo de los cines como espacios de sociabilidad, ¿no imitaban lo que culturalmente se apreciaba como una maravilla en el exterior?

Como puede verse, con la ENDAC intentamos estimular el estudio y la discusión de zonas vinculadas a la Historia del cine cubano que muchas veces son pasadas por alto. Y la idea es crear una comunidad que piense críticamente el audiovisual cubano con rigor, serenidad, y respeto a las diferencias de puntos de vista.

Estoy seguro que pueden ser maravillosas las contribuciones de todos esos usuarios que, una vez conectados con la ENDAC, podrían aportar a través de archivos, fotos, comentarios, ideas, etc. Estaríamos adentrándonos de ese modo en lo que ya se conoce como la Historia Pública, esa que es posible escribir, no a partir de los fondos únicos que pueda atesorar una institución, sino a partir de lo que los usuarios de las redes aporten.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el enero 1, 2019 en ENCICLOPEDIA DIGITAL DEL AUDIOVISUAL CUBANO y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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