Archivos Mensuales: enero 2019

Un ejercicio con el Decreto 349

Con esta breve reflexión que comparto con los amigos del blog, no estoy modificando mi decisión de retirarme del debate público en torno al Decreto 349. Pero me parece interesante dar a conocer lo ocurrido hoy en el encuentro final del Taller “Cine, pensamiento crítico, y creatividad” que impartí durante algunos meses en el ISA de Camagüey.

En el encuentro del mes pasado, cuando estábamos en medio de los debates tan intensos que se originaron aquí, compartí con los alumnos algunas impresiones, en tanto ya ellos habían leído buena parte de los intercambios y tenían sus criterios. Entonces les recomendé que estudiaran con rigor el texto, sobre el cual discutiríamos en nuestro último encuentro como parte de la evaluación final.

Hoy llegaron, efectivamente, muy bien preparados, pero les dije que el debate iba a tener un carácter algo inusual. Así que dividí el grupo en dos subgrupos: uno defendería el Decreto 349; el otro lo iba a refutar.

Cuando le pregunté a uno de ellos qué prefería hacer, y me dijo con mucho énfasis que oponerse a la norma legal, entonces le pedí que su equipo se ocupara justo de lo contrario: defenderían el Decreto y harían todo lo posible por convencer a sus oyentes de lo positivo que es el mismo. No le gustó mucho la idea, pero le recordé que en ello le iba la evaluación: y que, sobraba decirlo, debía hacerlo bien. El otro grupo se encargaría de las impugnaciones.

Debo confesar que hace rato no sentía a mis alumnos tan motivados en una clase. Y tan participativos y creativos en lo intelectual. Los dos equipos mostraron pasión en sus exposiciones. Y al establecer una argumentación desde la empatía (es decir, ponerse en la piel del otro para entender sus razones, que no es lo mismo que mostrar simpatía) consiguieron construir un debate que funcionó sobre la base del conocimiento riguroso.

Eso permitiódetectar lo positivo y lo negativo que puede esconderse detrás de esas murallas de prejuicios que muchas veces no nos deja ver cuál es la esencia de una propuesta que, a primera vista y con demasiada prisa, se nos antoja enemiga. Esta vez no hablamos de ganadores y perdedores, en tanto todos adquirimos conocimientos nuevos.

No sé cómo recordarán ellos, futuros artistas que deberán lidiar con los espacios públicos de una Cuba bien impredecible, este modesto ejercicio intelectual que invita a la construcción de un pensamiento crítico y autocrítico. No sé cómo lo recordarán ellos, pero en mi caso voy a retenerlo como uno de esos instantes de luz colectiva, donde ves en lontananza la posibilidad real de una Cuba en la que la inteligencia asertiva se percibe como la norma, y no como la excepción.

Juan Antonio García Borrero

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VIII Encuentro José Antonio Aponte in Memoriam 2019.

Con la presencia de tres embajadoras africanas (Congo, Gambia, y Níger), fue clausurado esta mañana, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, el VIII Encuentro José Antonio Aponte in Memoriam 2019.

Fue también la oportunidad de tener una nueva sesión del espacio Visualizar el color, que coauspician el Comité Ruta del Esclavo y el Proyecto El Callejón de los Milagros, y donde tuvimos la posibilidad de proyectar y debatir el documental Caidije: la extensa realidad (2000), de Gustavo Pérez.

Asimismo en el espacio fue presentado por María Antonio Borroto Trujillo el número 21 de la revista artístico-literaria La Liga.

Semana de la Cultura Camagüeyana en El Callejón de los Milagros

Esta foto es la única que hasta ahora he podido recuperar de las que se hicieron aquella noche del 4 de febrero del 2014, cuando quedó reinaugurado (en el marco de la Semana de la Cultura Camagüeyana) el Multicine Casablanca, con la proyección del filme Conducta (2013), de Ernesto Daranas.

Han trascurrido apenas cinco años, pero así de frágil puede ser nuestra memoria histórica. Aquella noche ocurrió algo importante en la ciudad, como puede sugerirnos ese grupo de personas que acudieron al hecho cultural, y ocuparon, como en los viejos tiempos, buena parte de “La calle de los cines”.

Pero ahora nuestra memoria histórica no puede ir más allá de la remembranza confusa de quienes vivieron aquella experiencia: nos ha faltado fijador a la hora de resaltar desde el sistema institucional la importancia de un espacio que todavía ocupa un lugar relevante en el imaginario de los camagüeyanos.

El Paseo Temático del Cine nació mucho antes de la reinauguración del Multicine Casablanca. Nació con todos esos hombres (y sobre todo mujeres encabezadas por la entonces directora del Centro del Cine, Disley Orama, quien aparece en la foto), que asumieron el desafío de no dejar morir las salas cinematográficas. Y antes con la decisión de la Oficina del Historiador de la Ciudad creando todas las condiciones para que en la actualidad exista el lugar. Hoy pudiéramos criticar los resultados constructivos, pero eso siempre será más fácil que contribuir a que lo que ahora mismo tenemos (y que es único dentro del país) adquiera el brillo que se merece.

Y está claro que nada de esto se logrará hasta que la Administración Pública del territorio no decida hacer suyo ese Paseo Temático, y diseñe estrategias que posibiliten las alianzas efectivas entre las diversas áreas que conforman ese circuito.

Pero mientras esa atención pública llega, será necesario seguir conformando acciones que estén a la altura de lo que ya existe. Por lo pronto, aquí están nuestras propuestas, a desarrollar en el marco de la Semana de la Cultura Camagüeyana.

Juan Antonio García Borrero

Programación de actividades en el Paseo Temático del Cine

Lunes 4/ febrero

Multicine Casablanca

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8.30 pm

Presentación especial de Inocencia (2018), de Alejandro Gil.

Presenta: Alejandro Gil (Director)

 

Complejo Audiovisual Nuevo Mundo

9.00 pm

Presentación especial de Inocencia (2018), de Alejandro Gil.

Presenta: Alejandro Gil (Director)

Martes 5/ febrero

Complejo Audiovisual Nuevo Mundo

9.30 am

Encuentro de la prensa con Alejandro Gil, director de Inocencia (2018)

 

Jueves 7/ febrero

Complejo Audiovisual Nuevo Mundo/ Galería QR

5.00 pm

Inauguración de la exposición Ciudad desdibujada, del fotógrafo Leandro Pérez

Inauguración de la exposición La calle de los cines, curada por Liany Hernández

5.30 pm

Cibertertulia “El Callejón de los Milagros

Tema: “Los cinco años del Paseo Temático del Cine”

Invitados: Armando Pérez Padrón (UNEAC), Wilfredo Rodríguez (Arquitecto)

Elogio de la razón transversal

Una de las metas que me propuse para este año que recién acaba de empezar, fue aprender a usar Twitter. No para ingresar en esa moda ingenua que te hace creer que, de verdad, puedes estar cerca de todos esos famosos y políticos que a diario tuitean lo primero que les llega a la cabeza: a mí Twitter, en tanto ciudadano, me interesa como herramienta de comunicación que bien pudiera ayudarnos a ser uno mismo, en medio de esa tendencia colectiva donde lo que más parece importar es ser como los demás esperan que uno sea.

Así que desde el 1 de enero me hice la cuenta, dejándome llevar de modo intuitivo por lo que en cada caso explican. Abrirse una cuenta en Twitter es fácil, pero generar contenidos que trasciendan, que resulten útiles más allá del ruido ambiente del cual forman parte, es otra cosa.

Todavía no me entero bien de qué es lo hay detrás de Twitter. Es decir, ya sé hacer lo que hace todo el mundo: tuitear, colgar fotos, comentar, etc. Pero la Historia nos ha demostrado que detrás de estos fenómenos hay caminos ocultos que son los que unos pocos aventureros (tildados de locos en su época) escogen, para llegar a un mañana donde el uso que al principio tenía la tecnología ha sido sustituido por otro que nadie imaginaba en un inicio.

Eso me hace pensar que la posible utilidad de Twitter no la vamos a encontrar en aquellas cuentas que más seguidores tienen. Al contrario. Habrá que rastrear con lupa en los perfiles de los que ahora mismo hacen suya la razón transversal (término acuñado por Wolfgang Welsch), y naturalizan el desplazamiento oblicuo a través de todo ese maremágnum de medios y redes que nos rodean.

Por supuesto que puede resultar intimidante tener delante de sí tantos caminos abiertos que se bifurcan. Saco la cuenta por lo que a diario experimento, cuando comenzando el día, abro ansioso el correo electrónico, consulto Facebook, actualizo el blog, chateo con mis conocidos por Sijú, reviso el Nauta, respondo el Gmail al mismo tiempo que la llamada entrante al celular, y ahora, por último, me pongo al día en Twitter.

A simple vista, se ve que ya no soy aquel individuo que, treinta años atrás, planificaba de modo escalonado las acciones del día. Ahora todo parece que ocurre al mismo tiempo, y demasiado rápido para esas maneras de procesar la información de las que hacíamos gala hace tres décadas.

Y vuelvo a acordarme de Mohamed Alí cuando alertaba de que el hombre que a los 50 años mira la vida igual que cuando tenía 20, ha desperdiciado tres décadas de su existencia.

Juan Antonio García Borrero

Exposición “Ciudad desdibujada”, de Leandro Pérez

Aquí está  la promoción de la próxima exposición que podrá disfrutarse en la Galería QR de Nuevo Mundo, a partir del próximo 7 de febrero, día en que dedicaremos nuestra Cibertertulia El Callejón de los Milagros a los cinco años de creado el Paseo Temático del Cine en Camagüey.

 

En memoria de Rigoberto López

Es inevitable que, tras el fallecimiento de una persona a la que se ha conocido, no lleguen a la mente buena parte de esos momentos en que nuestras vidas se entrecruzaron. Con Rigoberto López coincidí varias veces: en festivales de cine, en encuentros organizados en diversas provincias, en la sede de su Muestra Itinerante del Caribe.

Nuestros intercambios siempre fueron breves, pero intensos. Por eso los recuerdo de forma tan nítida ahora. El último fue un poco antes de que comenzara a rodar El Mayor. Él me leyó un fragmento del guión mientras nos tomábamos un café en las afueras del Hostal “El Paso”; yo le mostré la maqueta de lo que entonces iba a ser la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), y todavía me conmueve la manera en que dejó a un lado el tema de lo que sin dudas fue su proyecto de trabajo más ambicioso, para hablar de las potencialidades que veía en aquella plataforma.

Supongo que influyó el haberle mostrado las diversas entradas vinculadas a cada uno de sus filmes, incluyendo los documentales menos conocidos y que para él, tenían una importancia similar a la de sus películas más comentadas (Yo soy del son a la salsa; Roble de olor; Vuelos prohibidos).

De hecho, la consulta de esos textos nos permitió “reconstruir” el momento en que por primera vez intercambiamos ideas acerca de su trabajo. Fue en los hoy lejanos años noventa, en la provincia Ciego de Ávila, invitados ambos a la Semana de Cine Iberoamericano que no sé si todavía se celebra en esa ciudad. Y recuerdo cómo el perfecto desconocido que era yo llegó ante el cineasta, para preguntarle sobre La soledad de la jefa de despacho (1990), que recién había descubierto.

Nuestro diálogo, ahora lo sé, empezó allí, pero a pesar de su muerte, no ha terminado. Como tampoco va a terminar cuando, inevitablemente, me toque a mí la muerte. El cine tiene eso: pone a salvo ideas que mañana podrán ser recuperadas por aquellos que, como nosotros, creemos en el alto valor de la cultura.

Juan Antonio García Borrero

Rigoberto López sobre La soledad de la jefa de despacho (1990)  

Yo llevaba un tiempo considerable sin rodar, sobre todo como consecuencia de un verticalismo autoritario, que impedía se filmara de manera fluida. Llegué a tener catorce guiones que nunca realicé, pues siempre se argumentaba la falta de recursos, o sea, que no había transporte, gasolina, etc.

Un día me reuní con Camilo Vives, el productor general del ICAIC, para discutir mi situación, y luego que me explicara lo de la falta de recursos, se me ocurrió decirle: “¿Y si yo te traigo un proyecto con una sola locación y una sola actriz?”, y me dijo “Tráelo”. Lee el resto de esta entrada

Presentación especial de “Inocencia (2018), de Alejandro Gil

Ya podemos anunciarlo oficialmente: el día 4 de febrero, fecha en que se cumplen cinco años de la reapertura del Multicine Casablanca tendremos una presentación especial del filme cubano Inocencia, acompañados de su director Alejandro Gil. Y al día siguiente, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, un encuentro con la prensa.

Los cinco años del Paseo Temático del Cine

El próximo 4 de febrero, en medio de la indiferencia generalizada de las administraciones públicas vinculadas al área, cumplirá sus primeros cinco años de existencia el Paseo Temático del Cine de Camagüey.

Y los cumplirá en el marco de la Semana de la Cultura Camagüeyana, porque el Paseo es hijo de esos desvelos que movilizaron de modo febril a un montón de coterráneos empeñados en embellecer la ciudad por los 500 años de fundada la villa.

Por allí tenemos las fotos que registran el instante en que se develara el 4 de febrero del 2014 la tarja colocada en la fachada del cine Casablanca, previo a la premier del filme Conducta (2014), de Ernesto Daranas. Parecía el renacimiento de ese sueño compartido que siempre ha sido para los camagüeyanos su calle de los cines.

Precisamente sobre este sueño hermoso, y como parte de las actividades previstas en el marco de la Semana de la Cultura, estaremos hablando en nuestra próxima Cibertertulia del 7 de febrero. Para ello contaremos con dos invitados de lujo: Armando Pérez Padrón, actual vicepresidente de la UNEAC en Camagüey, y a quien debemos buena parte del diseño original del proyecto auspiciado por la Oficina del Historiador, y Wilfredo Rodríguez, el arquitecto que estuvo al frente del equipo que se encargó de proyectar lo que finalmente se apreciaría en el espacio público.

La tertulia podría convertirse no solo un momento de evocación, sino también de reflexión que mira hacia el futuro. Por ejemplo, a mí me inquieta algo que creo que jamás nos hemos decidido a debatir en público: ¿puede encargarse el Estado de garantizar la sostenibilidad de este tipo de proyecto que demanda la constante actualización tecnológica, o sería más conveniente que el espacio sea administrado por grupos y personas capaces de impulsar la iniciativa local de acuerdo a intereses más puntuales? Creo que luego de cinco años de creado, con los hechos que hablan solos, las posibles respuestas están a la vista. Lee el resto de esta entrada

Antonio Rodríguez Salvador sobre el Decreto 349

Acabo de ver que en La Jiribilla, Antonio Rodríguez Salvador escribe un artículo a propósito de mi deseo público de no hablar más del Decreto 349. Y tras la lectura del mismo se me reafirma la intención de alejarme del debate, toda vez que Rodríguez Salvador da un pasito más en eso que a mí tanto me inquieta: la compulsión de algunos para descargar el mazo en la cabeza de quienes no acabamos de hacer una interpretación cabal de lo que el Decreto 349 propone.

Por supuesto, Rodríguez Salvador se salta la lectura de todo lo que aquí hemos estado proponiendo en forma de debate civilizado, y con el fin de no quedarse atrás en el arte de simplificar que me endilga, termina sugiriendo que yo estaría entre quienes no se sienten afectados por la chabacanería y el mal gusto que circula en los espacios públicos.

Como si los análisis que aquí se han estado articulando no estuviesen dirigidos, precisamente, a pensar en una Política Pública efectiva a la hora de estimular el sentimiento cívico en la ciudadanía. Como si, a diferencia de esa posición suya que asume que lo que está en su cabeza es lo que piensa el grueso de la población cubana, aquí en el blog no se hayan compartido dudas, interrogantes, pensadas desde lo que la inteligencia colectiva y el sentido común nos pudieran indicar.

De todos modos, reitero lo que dije en mi post anterior: quiero luchar en la práctica por lo mismo que el Decreto parece proponer en lo abstracto. Pero quiero menos palabras y más hechos que demuestren la efectividad de lo que se propone. Y para eso necesitamos que el Estado sea el primero en concederle al espacio público un perfil cercano a lo que idealmente se describe.

¿De verdad que es con la apología al mazo que lograremos eso? Cada quien que piense lo que estime, pero yo creo que de la misma manera que se necesitaría un mazo para callar a algunos, necesitamos otros para despertar a los que, cruzados de brazos, esperan un Mesías disfrazado de Decreto.

Juan Antonio García Borrero

A propósito de un post de Juan Antonio García Borrero

No voy a empezar citando a Nietzsche

Por Antonio Rodríguez Salvador • Cuba (lajiribilla@cubarte.cult.cu)

Me voy a acordar de mi origen guajiro, y no voy a empezar citando a Nietzsche —según hace Juan Antonio García Borrero en su más reciente post sobre el Decreto 349— , sino a un antiguo refrán español: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Colocado el refrán en contexto, significa que hay dos vías primordiales para enfrentar cualquier tendencia negativa que afecte a los miembros de una sociedad. Una, referida a la promoción de valores que eduquen en las llamadas buenas costumbres, y otra, dirigida a reprimir tales desviaciones.

En fin, si con la implementación del Decreto 349 estamos, obviamente, hablando del mazo, me pregunto entonces por qué García Borrero pretende desviar el tema tan solo hacia Dios.

En toda generalización aguarda una trampa en contra de quien la enuncia. Quiero decir, lo que un simple individuo pretenda mostrar como el non plus ultra del universo, finalmente puede terminar resultando una exagerada simplificación de las cosas.

Me parece que García Borrero simplifica bastante cuando afirma que “todo lo que se ha escrito en las redes sobre el Decreto 349 ha sido generado para el mero autoconsumo de quienes se expresan”. De entrada, esta no solo es una visión muy particular, sino que destaca además por ser muy sesgada en su aspecto genérico.

Cabe preguntarse por qué tal énfasis en las redes cuando el más importante debate no es ese, sino el ocurrido en la calle. No recuerdo que en los últimos años se le haya dedicado a un decreto tanto espacio en la prensa, la radio y la televisión. ¿Y dónde están las protestas masivas, los debates críticos interminables en las paradas de ómnibus?

PD: Para seguir leyendo el artículo de Antonio Rodríguez Salvador, pueden pinchar aquí.

Diciendo adiós al 349…

Debo confesar que la lectura del artículo Veinte aclaraciones sobre el Decreto para la protección de la cultura en los espacios públicos, publicado recientemente en La Jiribilla, trajo a mi mente aquella observación que Nietzsche dejara anotado en Aurora: Desde que el mundo es mundo, ninguna autoridad ha consentido ser objeto de crítica”.

Y es que si no fuera por la activa participación pública del viceministro Fernando Rojas en el intercambio, hubiese jurado que todo lo que se ha escrito en las redes sobre el Decreto 349 ha sido generado para el mero autoconsumo de quienes se expresan.

No es que el artículo de La Jiribilla ofrezca falsedades, pero al posicionarse de modo tan categórico en lo que considera una retahíla de malas interpretaciones del Decreto, está decretando la clausura del debate más allá de sus muros: podría preguntarse uno, ¿así que todo lo que se exponga críticamente en el asunto merece ir directamente a la papelera de reciclaje?, ¿no ha existido en el conjunto de objeciones y lecturas menos complacientes algo que se pueda salvar?

De todos modos, el debate ha dejado lecciones que, bien aprovechadas, mañana pudieran resultar útiles si quisiéramos, por fin, convertir al espacio público en suerte de “aulas inteligentes” donde estén garantizados los derechos y deberes culturales de toda la comunidad. Pero para ello se tendrá que intervenir en esos espacios de un modo creativo, con Políticas Públicas que regulen la circulación del arte y la cultura, pero al mismo tiempo, estimulen la constante interacción.

Lamentablemente, por el momento solo aprecio en el sistema institucional la mera actitud defensiva. Es una percepción personal que, obviamente, se nutre de lo que tengo a la mano (supongo que otros tendrán experiencias más positivas que describir). En este sentido, ojalá que junto al Decreto 349 surjan disposiciones legales que ayuden a establecer en el Paseo Temático del Cine de Camagüey, por ejemplo, alianzas estratégicas entre las áreas de Cultura y Educación, que permitan la formación de ciudadanos con verdadera conciencia cívica.

Porque, al final, todo nace allí: en la educación eficiente. Los decretos, las leyes, intentan articular un mundo ideal. Pero el mundo de la vida, ese donde nos movemos a diario, ese donde nos convertimos en mejores o peores personas, en gente alegre o amargada, en seres egoístas o solidarios, necesita de otro tipo de regulación por parte del Estado.

Para mí ha sido un buen debate… en abstracto. Pero es hora de volver a lo práctico: al espacio concreto (La Calle de los Cines) donde, teniendo el Estado en sus manos todas las posibilidades de convertirlo en un área de permanente irradiación cultural, persevera como un páramo. ¿Cómo vamos a exigirle resultados cívicos a un Decreto si en la práctica nos cruzamos de brazos?

Esa es para mí la gran pregunta, que no se resuelve con un texto legal, sino con un plan de acciones concretas.

Juan Antonio García Borrero

PD:

Ponemos a disposición de los interesados un PDF donde se han compilado buena parte de las intervenciones vinculadas a esta polémica.

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