INFORMATIZACIÓN Y CIBERANALFABETISMO EN CUBA

Para hoy 4 de diciembre, el espacio televisivo de la Mesa Redonda abordará el tema de la Informatización del país, informando de paso sobre la extensión de los servicios de conectividad a Internet y la conexión de datos a través de los móviles.

Sin duda alguna, en el plano de la infraestructura tecnológica, Cuba se va consolidando cada vez más. A mí lo único que me preocupa como ciudadano común es que hablamos poco de la necesaria Campaña de Ciberalfabetización que necesita el país.

Sé que este es un término que no gusta manejarse demasiado en los medios oficiales. Se considera que para un país que logró erradicar el analfabetismo en su momento, hablar de neoanalfabetos funcionales y tecnológicos roza con el insulto. Para mí eso es un error, y tengo en mente siempre aquello que gustaba repetir Séneca en sus tiempos: “No es vergüenza saber poco, sino perseverar obstinadamente en el error”.

Nuestro neo-analfabetismo (me incluyo en esa condición) puede convertirse en algo grave, en la misma medida en que posterguemos la formación de usuarios críticos. No importa que tengamos escuelas, universidades, o centros de trabajo con acceso ilimitado a Internet: si no hay un adiestramiento que parta de lo que ya se conoce como las Humanidades Digitales, corremos el riesgo de multiplicar hasta el infinito dentro de nuestra sociedad aquel robot alegre que Wright Mills denunciaba en su época.

Y, por supuesto, si queremos que los nativos digitales (esos que ahora son nuestros alumnos) conviertan a su aprendizaje en un proceso realmente creativo (y no intercambios de conocimientos meramente formales), necesitamos trazar estrategias públicas más ambiciosas que las que tenemos en la actualidad.

Pongo un ejemplo muy cercano que me ha chocado. En estos días, a propósito del aniversario de la muerte de Fidel, varias escuelas han pasado por el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo con el fin de ver documentales que aluden al líder.

Lo triste de esto es que entran a la institución, ven el material, y se marchan, y ninguno de los estudiantes ni los maestros se enteran que allí, escaneando uno de los Códigos QR de la cartelera podrían descargar gratis el documental Mi hermano Fidel, de Santiago Álvarez, u otros materiales de interés para la comunidad académica. ¿Se entiende ahora un poco mejor de lo que hablo?

Juan Antonio García Borrero

Anuncios

Publicado el diciembre 4, 2018 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: