DE GARCÍA BORRERO A PEDRO NOA (8)

Estimado Noa:

Al fin puedo sentarme con algo de calma para anotarte algunas ideas a propósito de tu mensaje más reciente. Esta ha sido una semana bien intensa para los que tenemos que ver con el Proyecto El Callejón de los Milagros, pues tuvimos que intervenir en el III Encuentro de Cine Clubes En primer plano, así como recibir en el Paseo a un grupo de estudiantes de todo el país que desarrollaron por estos días un evento vinculado a los círculos de interés pedagógico. Pero, como ya viste se informó en los medios y redes sociales, lo que tenía revuelta a la ciudad era la visita gubernamental encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel.

Nosotros tuvimos el privilegio  de que como parte de su recorrido, nos visitara el Ministro de Comunicaciones Jorge Luis Perdomo Di-Lella. Te confieso que el encuentro fue muy estimulante para mí. Acostumbrado como estoy a que todavía pensemos estos asuntos de la informatización como si se tratara de algo ajeno a la cultura, admito que no esperaba más que una visita formal donde una vez más se nos alertara de las precariedades tecnológicas que padece el país.

Mas me equivoqué. Tan pronto entró al lugar, el ministro captó que la esencia de lo que proponemos en el Proyecto tiene que ver con las Humanidades Digitales y el uso creativo de lo que ya tenemos a mano (y no con el fetichismo tecnológico de lo que se tendría que importar desde el exterior). Y, al menos para mí, fue importante que compartiese con quienes allí estábamos su visión filosófica de este asunto (el de la tecnología y su relación con los miembros de la sociedad), porque si en medio de tantas inversiones tecnológicas, perdemos de vista al ciudadano que usará esos dispositivos en un futuro, sencillamente nos estaríamos olvidando del país que queremos construir.

En este intercambio que nosotros estamos sosteniendo, ambos nos hemos quejado de la ausencia de interlocutores con capacidad para decidir o influir sobre el rumbo de estas cuestiones llamadas a ventilarse a través de las Políticas Públicas.  Voy a conectar eso con en esa persona que mencionas al principio de tu mensaje, y que, a mi juicio, ilustra a la perfección la gran dificultad con la que tropiezan hoy en día aquellos a los que les interesa impulsar en el país las humanidades digitales.

Esa persona que trabaja en el Joven Club de San José de las Lajas no es el único que se ha interesado en saber cómo es que funciona lo de El Callejón de los Milagros. Desde Guantánamo, hace más o menos un mes, una joven me escribió porque quería llevar a la práctica algo similar en el entorno de la AHS de allá. También desde Holguín me han escrito. Y los amigos de la UNEAC de Santiago de Cuba me han invitado varias veces para que exponga algunas de las acciones desplegadas en el Proyecto. ¿Por qué, si el interés de los individuos existe, todavía no podemos hablar del uso creativo de la tecnología como algo dominante entre nosotros?

Porque no basta con el interés de los individuos aislados, aunque estén rodeados de las tecnologías más sofisticadas. No importa que hoy, aparentemente, las condiciones para llevar a cabo ese tipo de acción sean superiores a las que teníamos en los años noventa. En este sentido, siempre pienso en el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, que nació acá en Camagüey en medio de una inmensa oscuridad y ha conseguido convertirse en un referente insoslayable de nuestra gestión intelectual: pero allí, aun cuando en lo material no teníamos casi nada, ya existía una tradición crítica, y una comunidad de expertos y cinéfilos que podían compartir preguntas, respuestas, filias, fobias, e inquietudes ante lo que estaba pasando.

En esta fase de nuestra historia, sin embargo, el desafío no está tanto en preguntarnos qué está pasando en el interior del gremio de la crítica, como actualizarnos con las nuevas modalidades de producción y consumo cultural que hoy atraviesan al mundo. De eso me hubiese encantado hablar en el Encuentro de la Crítica que organizas en La Habana por estos días, porque, a mi juicio, hoy las condiciones materiales para echar a andar en el país lo que pudiéramos llamar la alfabetización audiovisual mejores no pueden ser, pero nada podrá hacerse si antes no se forman a los usuarios (y aquí se incluye a los críticos cubanos, que en su mayoría siguen hablando del fenómeno audiovisual contemporáneo con las mismas herramientas que usaban los pioneros de la crítica en el país).

Un abrazo bien grande,

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el octubre 20, 2018 en PROYECTO "EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS". Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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