DE PEDRO NOA A GARCÍA BORRERO

Estimado Juany:

No podría decirte cuántas veces he llegado a impartir mis clases en distintos lugares de nuestra isla, y al cabo del rato de luchar con la tecnología mal instalada, deficiente o ausente, he tenido que confesarles a mis estudiantes que en cualquier momento me dedicaba a enseñar literatura oral, porque así no tenía que sufrir los avatares de la tecnología para transmitir los conocimientos.

Inicio con esta anécdota personal, porque uno de los conflictos para lograr la enseñanza audiovisual en estos momentos es disponer de los medios posibles para hacerlo.

Todavía hay muchas personas con cierto nivel de decisión que piensan que un profesor no necesita un buen equipo de computación y conexión decente para ejercer su magisterio y que la relación PC- estudiante, solo es importante si responde a las expectativas estadísticas de un informe que no recabe de la calidad de esos equipos.

Lo anterior, por supuesto, no soluciona la apatía y el desinterés de muchos profesores por emplear los medios de forma productiva para que la enseñanza esté al nivel que necesitamos en todos los niveles, pues a veces solo se piensa en tecnología en el nivel superior y se obvia que la semilla se planta en la primaria.

Desde mi modesto punto de vista, mientras que una PC en la oficina compartida por varios profesores solo sea interesante porque permite abrir Fb y tener correo electrónico con horarios limitados, cantidad de horas por consumir en el mes y "estrecho de banda", no estimulará la incorporación de la enseñanza on line en nuestros centros estudiantiles, pues los docentes no lo ven como una herramienta de trabajo, sino como una prebenda que hasta puede pesar sobre su permanencia o no en ese puesto.

Después viene la necesidad de enseñar a tod@s a emplear los medios digitales como medios para la clase. La velocidad tecnológica de mediados del siglo XX y este XXI que parece que vuela, no ha permitido, por lo menos en Cuba, llevar esto al ritmo requerido.

Recuerdo un viejo profesor de historia que tuve en la Facultad de Artes y Letras por los años 70 del pasado siglo, que un buen día le exigieron utilizar los medios de enseñanza en su clase. Pues bien, este señor (una eminencia en la enseñanza de la historia al estilo reproductivo) se apareció en el examen de la asignatura con una grabadora de audio, la encendió y tod@s tuvimos que copiar el examen a mano, pero esta vez excelentemente dictado por el aparato de marras.

Parecido ocurrió cuando en todas las aulas pusieron casseteras de video y televisores, convertidas posteriormente en equipos de DVD, y alguien supuso que la presencia de esos artilugios solucionaría la carencia física y pedagógica de profesores en el territorio nacional.

Y qué decir, de los "felices 80s" e inicios de los 90s cuando en todas las universidades se instituyeron los grupos de video para que cada profesor creara los medios para sus asignaturas, sin antes haberlos dotados de los conocimientos mínimos de cómo realizar aquellos textos audiovisuales y menos de qué forma incorporarlos a las disciplinas ya montadas, muchas de ellas con años de implementación.

En fin, mi querido Juany. Lo de ahora mismo con la era digital tiene una deuda muy grande. Los contextos son diferentes, es cierto, existe mucho conocimiento en la web, a veces hasta te sorprende lo que puedes encontrar en una búsqueda bien orientada; pero igual considero que la función de los que todavía nos atrevemos a pararnos delante de un aula llena de estudiantes, es enseñarles un camino, para que puedan dilucidar dónde está el conocimiento en la cada vez mayor cantidad de hojarasca almacenada en la red de redes. Este factor orientador sería posible si por lo menos pudiéramos empezar contando, cada uno, de los medios exigidos por esta era.

Termino sugiriéndote que tu colección de Robinson Crusoes (todos bien colocados y admirados por mí también) lo encabeces con el señor José Manuel Valdés- Rodríguez Villada, de quien Raúl Roa escribió en el homenaje que se le hizo en la Universidad de La Habana en 1971:

"Los profesores interesados tenían a su alcance, por primera vez, el más suasorio medio auxiliar de sus explicaciones. Muchos de mis temas de clase ilustré yo con las proyecciones pertinentes y los penetrantes y jugosos preámbulos de Valdés Rodríguez".

Un abrazo

Pedro Noa

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Publicado el septiembre 22, 2018 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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