Archivos diarios: septiembre 22, 2018

DE GARCÍA BORRERO A PEDRO NOA (2)

Estimado Noa:

Coincido contigo en que, sin tecnología a la mano, sería una locura aspirar a un cambio de paradigma educacional. Es cierto que en Cuba no tenemos todavía la infraestructura técnica creada como para generalizar un uso creativo dentro de las aulas, pero al mismo tiempo advierto que, cuando se tiene esa tecnología, el empleo que se hace no es el más adecuado. Lo que me lleva a pensar que la tecnología en sí no es el problema, sino la falta de una voluntad del individuo que, teniendo en sus manos las herramientas, no quiere darse por enterado de las potencialidades que encierra la misma.

Por otro lado, Moodle solo podrá triunfar allí donde exista una vocación constructivista. Si al profesor no le anima ese deseo de construir para sus alumnos un entorno donde estos se sientan protagonistas, en vez de meros repetidores de los contenidos que se les imparten, entonces fallará la tecnología, y el resultado tendrá menos valor de lo que se lograba antes sin el uso de esos dispositivos, pero sí con un buen maestro que conseguía motivar la búsqueda del conocimiento de manera individual en cada uno de los estudiantes.

Además, hay que romper con el fetichismo que asocia las emergencias de nuevas tecnologías a un progreso automático. Umberto Eco alguna vez nos hizo esta divertida observación: “Hay progresos tecnológicos más allá de los cuales no se puede ir. No se puede inventar una cuchara mecánica cuando la de hace dos mil años sigue funcionando tan bien”. Necesitamos, entonces, tener claro dónde es que comienza a operar el verdadero punto de giro de esta trama tecnológica en la que estamos metidos.

Si es para leer los libros de la misma manera en que se hacía hace veinte años, o ver las películas como se apreciaban hace cinco décadas, entonces tendríamos que admitir que la tecnología digital no ha aportado nada nuevo. Pero ya sabemos que la novedad está en el uso creativo que hagamos de la misma, no en el afán de domesticar esas herramientas dentro de un entorno familiar para las antiguas generaciones, un entorno donde la computadora sigue siendo una máquina de escribir un poco más sofisticada que las que usábamos en los ochenta, o el móvil la versión “inteligente” de un teléfono fijo.

Lo otro es que, toda revolución tecnológica siempre se ha tropezado con la resistencia de quienes ven allí un peligro para la estabilidad de lo que hasta ese momento han estado haciendo, por lo que hay que respetar el deseo de los individuos que no quieran insertarse en esta nueva fase del desarrollo humano. Y la informatización, aun cuando todos los días hay un mayor número de cubanos vinculados a ese proceso (incluso de un modo indirecto), no se libra de esa regla.

Lo que sí deberíamos cuidar es que las instituciones no se queden atrás: que los individuos se muestren ajenos a lo que se quiere lograr, es algo donde el Estado no debería intervenir de modo autoritario; pero en términos institucionales, el sistema estatal sí estaría obligado a construir entornos donde se aprecie de un modo natural lo que pudiéramos llamar el hábitat digital. Y para que funcione de un modo eficaz deberíamos empezar con esa Política Pública por las escuelas primarias, ya que son los niños y niñas de esa edad los que, en un futuro no tan lejano, vivirán una nación cada vez más conectada a lo global.

Agradeciendo una vez más la posibilidad que me brindas de pensar críticamente estos asuntos,

Se despide,

Juan Antonio García Borrero

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DE PEDRO NOA A GARCÍA BORRERO

Estimado Juany:

No podría decirte cuántas veces he llegado a impartir mis clases en distintos lugares de nuestra isla, y al cabo del rato de luchar con la tecnología mal instalada, deficiente o ausente, he tenido que confesarles a mis estudiantes que en cualquier momento me dedicaba a enseñar literatura oral, porque así no tenía que sufrir los avatares de la tecnología para transmitir los conocimientos.

Inicio con esta anécdota personal, porque uno de los conflictos para lograr la enseñanza audiovisual en estos momentos es disponer de los medios posibles para hacerlo.

Todavía hay muchas personas con cierto nivel de decisión que piensan que un profesor no necesita un buen equipo de computación y conexión decente para ejercer su magisterio y que la relación PC- estudiante, solo es importante si responde a las expectativas estadísticas de un informe que no recabe de la calidad de esos equipos.

Lo anterior, por supuesto, no soluciona la apatía y el desinterés de muchos profesores por emplear los medios de forma productiva para que la enseñanza esté al nivel que necesitamos en todos los niveles, pues a veces solo se piensa en tecnología en el nivel superior y se obvia que la semilla se planta en la primaria.

Desde mi modesto punto de vista, mientras que una PC en la oficina compartida por varios profesores solo sea interesante porque permite abrir Fb y tener correo electrónico con horarios limitados, cantidad de horas por consumir en el mes y "estrecho de banda", no estimulará la incorporación de la enseñanza on line en nuestros centros estudiantiles, pues los docentes no lo ven como una herramienta de trabajo, sino como una prebenda que hasta puede pesar sobre su permanencia o no en ese puesto. Lee el resto de esta entrada