DESMONTANDO EL RACISMO EN EL AUDIOVISUAL

Un nuevo grupo de trabajo se suma al Proyecto “El Callejón de los Milagros”, en este caso para trabajar el fenómeno de la representación racial en el audiovisual.

Como se sabe, este es uno de los problemas que más atención crítica está demandando en nuestra sociedad, sobre todo porque, pese a los enunciados legales, en la práctica el racismo sigue operando, muchas veces de una manera tan sutil, que quienes lo practican o lo sufren, ni siquiera se enteran de su existencia.

Este grupo de trabajo, compuesto inicialmente por académicos camagüeyanos que han trabajado el tema, se reunirá una vez al mes para discutir el tópico seleccionado, y con posterioridad ofrecer una relatoría de los debates que contribuya a llamar la atención sobre el mismo.

Para esta primera ocasión estaremos hablando de la obra de la cineasta Gloria Rolando, y en especial de su saga documental 1912: Voces para un silencio, que aborda ese espeluznante capítulo de nuestra historia nacional, que fue la masacre de más de 3000 negros y mestizos en aquel año en que el gobierno de la época prohibiera al Partido Independiente de Color liderado por Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet postularse a las elecciones.

Todo lo que podamos hacer en Cuba para poner en su lugar el racismo siempre será poco. Lamentablemente, muchas personas piensan que la discriminación por cuestiones de raza solo existirá cuando hay un planteamiento explícito, pero tal vez lo peor de todo esto se percibe en la práctica cotidiana y silenciosa que los miembros de una nación mestiza practican, a partir del reciclaje inconsciente de una visión etnocéntrica asociada a la raza “blanca”.

Como ha apuntado con gran lucidez el historiador Alejandro de la Fuente, uno de los estudiosos más destacado del tema, “Y es que el racismo no es sólo un problema de distribución desigual de recursos, sino un sistema de ideas, valores y percepciones sociales que es necesario desarraigar a través de la acción social sistemática”.

De allí que como grupo nos importaría estudiar las maneras en que la representación audiovisual impacta en el imaginario colectivo de la comunidad a la que pertenecemos, y nos hace olvidar esta otra parte de la historia cubana. Para referirme a lo más cercano, en donde tengo cuota de responsabilidad: ¿cuántas imágenes de cineastas y artistas negros pueden apreciarse en nuestro Paseo Temático del Cine? Al principio estaba Nicolás Guillén Landrián en la decoración de la cafetería “Coffea Arábiga, pero hasta su imagen desapareció… ¿No nos choca esto?

Sencillamente, nos falta mucho por interiorizar, por discutir, por aprender, pues como apuntaba Van Dijk,

"Los prejuicios e ideologías étnicas no son innatos, y no se desarrollan espontáneamente en la interacción étnica. Se adquieren y se aprenden, y esto sucede generalmente a través de la comunicación, es decir, a través del texto y la charla. De la misma forma, en sentido inverso tales representaciones mentales racistas típicamente se expresan, formulan, defienden y legitiman en el discurso y pueden por lo tanto reproducirse y compartirse dentro del grupo dominante. Es esencialmente de esta manera en que el racismo es ‘aprendido’ en la sociedad".

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el agosto 28, 2018 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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