Archivos diarios: agosto 5, 2018

UNIVERSIDAD, AUDIOVISUAL Y ENSEÑANZA

Me parece excelente y muy necesario el artículo que Pedro Noa acaba de publicar con el título de La Universidad y la enseñanza del cine en Cuba. Casualmente, el próximo mes pensamos dejar inaugurado en la ciudad de Camagüey el Cine Club “El Callejón de los Milagros” con un reducido grupo de estudiantes universitarios que se han interesado en conformarlo, y habíamos previsto iniciar las actividades con una charla sobre la enseñanza de la apreciación cinematográfica en las universidades cubanas.

El artículo de Noa es exhaustivo, si bien me gustaría resaltar que además de la magnífica labor de José Manuel Valdés-Rodríguez como pionero indiscutible de esta gestión cultural en Cuba, estuvo lo conseguido por ese par de jóvenes que fueron Germán Puig Paredes y Ricardo Vigón Teurbe-Tolón (1928-1960) al frente del Cine-Club Universitario que organizaran en 1948, y que consiguió aglutinar a su alrededor a figuras tan relevantes de nuestra cultura nacional como Tomás Gutiérrez-Alea, Guillermo Cabrera Infante, o Néstor Almendros, por citar apenas tres que después formarían parte de la primera Cinemateca de Cuba (otra de las acciones precursoras de Puig y Vigón).

Noa cita lo que en su momento apuntara Francisco Ichaso en su columna “Escenario y pantalla” del periódico El Diario de la Marina:

La sala de cine de la Universidad existe ya como una instalación ocasional de la Escuela de Verano; pero debiera ser considerada desde ahora por las autoridades universitarias como una parte integrante y desde luego permanente de su estructura, con una atención especial, bajo una dirección experta y con el equipo necesario para prestar servicio a todas las escuelas y facultades. No se concibe una universidad moderna, de la importancia de la nuestra, sin un aula de cine, donde se exhiban no solo películas y documentales de interés escolar y científico, sino también “films” de arte cuya resonancia cultural no puede ser desconocida por un centro de altos estudios.

No me gustaría generalizar, pero tengo la impresión de que tras lograrse lo que parecía imposible, el vínculo de las universidades cubanas con el pensamiento crítico que aborda el mundo audiovisual es cada vez más precario. Al menos es lo que deduzco a partir de mi relación con las Universidades de Camagüey, donde a duras penas encontramos a estudiantes y profesores vinculados de un modo sistemático al sistema de eventos audiovisuales que se realizan en la ciudad a lo largo del año.

Sobra decir que estos no son los tiempos de Valdés-Rodríguez, donde si querías ver una película (tuviese calidad o no), tenías que asistir al cine o a las instituciones que contasen con esa tecnología. Ahora cada profesor y cada estudiante tiene en su casa reproductores y dispositivos de almacenamiento que les hace creer que ello resulta suficiente para obtener una idea crítica de ese universo que a diario consumen.

El disparate raya con lo patético, y te hace tropezar a veces con situaciones tan grotescas como la que me tocó padecer recientemente, cuando debí escuchar estoico a un joven que recién inicia sus estudios de Sociología, asegurar con arrogante ignorancia que a él el cine, en términos de conocimientos, no le aporta nada.

Por supuesto que no voy a creer que esa es la regla porque en Camagüey también he podido leer excelentes tesis que abordan el mundo cinematográfico. Pero hablo de lo que institucionalmente está fallando, y que nos permite apreciar un retroceso descomunal en lo que a extensión universitaria se refiere, como proceso que permitiría formar estudiantes que al final de la carrera vivan orgullosos no solo del título que han alcanzado, sino de la curiosidad intelectual que la Universidad ha logrado sembrar en ellos.

Juan Antonio García Borrero

Anuncios

ERNESTO DARANAS SOBRE SERGIO Y SERGUÉI

Me da mucho gusto compartir esta entrevista donde Ernesto Daranas habla de su filme más reciente, pero también de esa experiencia única que significa “ir al cine”. Una experiencia que acá en Camagüey seguimos defendiendo, como el cineasta se encarga de resaltar en la entrevista. A Daranas y su equipo: gracias por su película, gracias por la complicidad…

JAGB

Sergio y Serguéi llega a los cines de Cuba.

Entrevista a Ernesto Daranas.

Por Frank David Domínguez.

El director de Conducta y Los Dioses Rotos llena nuevamente las salas de Cuba, la polémica vuelve a acompañar sus estrenos, mientras que su película sobre la amistad entre un profesor de marxismo cubano y un cosmonauta soviético sigue cosechando lauros.

El público vuelve a responderte, y como ya es costumbre, la polémica y los premios te siguen. ¿Es algo que ocurre o es algo que persigues?

Lo importante es hablar de algo que me inquiete y que sienta que vale la pena compartir con la gente. Me formé viendo películas y sigo siendo un cinéfilo ante todo, eso no me impide ver el cine y la realidad a mi manera y quizás sea esa mirada la que conecte. Lo demás sí es algo que sucede y que agradezco porque una película se hace para todo menos para pasar indiferente.

Hay varios puntos comunes en tus películas: tu manera de reflejar a La Habana, la encrucijada ética y social en la que colocas a tus personajes, el juego con el melodrama… ¿Qué te mueve a eso?

Nos guste o no, el melodrama está cifrado en nuestros genes. Pero es una cuerda floja sobre la que resulta difícil sostenerse, sobre todo si se quiere llevar las cosas del corazón a la cabeza. En cuanto a La Habana, me he centrado en lo que se pierde. Y no es un tema de restauración, o de un casco histórico; es algo menos evidente y que tiene que ver, entre otras cosas, con nuestra autoestima, con el respeto por lo que realmente somos y que se desfigura en esta larga lucha por la subsistencia. Eso es lo que trato de llevar a mis personajes y a mi propia manera de reflejar este lugar en el que vivo. Del resto se ocupa el talento del staff y de los actores, porque la realidad es que hay mucho de ellos en todo lo que he hecho.

Puedo ver esa autoestima a la que te refieres en la Carmela de Conducta y en la Sandra de Los Dioses Rotos, ¿cómo la abordaste en el Sergio de esta comedia?

S&S es una sátira, eso implica un tratamiento de personajes diferente. Carmela y Sandra alzan la voz y eso facilita identificarse con ellas, pero Sergio no es así, no es un héroe al uso, es solo un buen hombre enfrentado a una circunstancia para la que no ha sido preparado y a la que tiene que adaptarse para sacar adelante a los suyos. Y no sólo es Sergio: están su madre, su hija, el amigo que hace balsas, su alumna; todos, a su manera, luchan por sostenerse frente a un engranaje que los supera. Eso, en un momento de nuestra historia reciente muy diferente a este, cuando la mayoría pensaba y actuaba de otro modo, algo que a veces olvidamos o que simplemente se ignora dado que ya hay dos generaciones de cubanos que no conocieron los años en los que se desarrolla la película. Lee el resto de esta entrada