Archivos Mensuales: julio 2018

HOY, EN “CINEMA PAYADISO”

Hoy en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo fue bueno ver cómo niños, niñas, y adultos se acercaron, a través de la risa y la tecnología, al mágico universo del cine. Y fue estimulante descubrir lo que de siempre hemos sospechado: que la creatividad y el pensamiento crítico es algo que se puede estimular desde edades tempranas.

No basta con que pongamos al alcance de nuestros hijos e hijas ese ocio que llega disfrazado de una falsa inocencia que a la larga desarma la creatividad individual. Debemos ayudarlos a que sean protagonistas de sus vidas, y no meros espectadores de su existencia. Agradezco a Florecita y Cebollita el compromiso asumido en esta aventura cívica.

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ESTE SÁBADO, “CINEMA PAYADISO” EN NUEVO MUNDO

El próximo sábado 28 de julio, a las once de la mañana, tendremos en Nuevo Mundo la Peña “Cinema Payadiso”, con los populares payasos Florecita y Cebollita proponiéndonos un espacio donde niños y adultos pueden aproximarse al cine a través del uso creativo de la tecnología y el humor.

Los artistas Adiel Morales Rodríguez (Cebollita) y Denia Rodríguez León (Florecita) tienen muy claro lo que quieren lograr: la motivación de su público para adentrarse en este maravilloso mundo de la imagen en movimiento. Y pienso que en Camagüey tenemos condiciones únicas en lo que a infraestructura se refiere para ayudar a implementar como Política Pública la apreciación audiovisual en los programas educacionales.

Pero como todo no se puede conseguir de inmediato, por lo pronto los que asistan a la Peña “Cinema Payadiso” podrán utilizar sus dispositivos móviles (si su niño o niña no tiene, no importa, el Proyecto El Callejón de los Milagros pone en sus manos una Tablet) para aprender a conectarse a la Red El Callejón de los Milagros, descargar materiales del Portal, o aprender a editar con el software VideoShow.

También le hablaremos al público de Cinema Paradiso, esa cinta italiana dirigida en 1988 por Giuseppe Tornatore, que es todo un canto al cine como ente movilizador de muchos de nuestros sueños más creativos. Esta será la antesala para que en un futuro podamos organizar visitas temáticas que permitan mostrarles a los más pequeños qué es un cine, pues no hay que olvidar que muchos de estos niños jamás han visto una película en pantalla grande. ¿Puede entenderse que nosotros, que tenemos cines como el Casablanca, no seamos capaces de promover alianzas con Educación para una vez al mes, por ejemplo, las escuelas visiten estas instituciones?

Pero, como dijimos antes, no se puede lograr todo de inmediato. Por lo pronto los estamos invitando a que acompañen a Florecita y Cebollita en esta nueva aventura.

Juan Antonio García Borrero

PARADOJAS DEL GRIS

Uno de los lugares comunes que suele reservarnos la retórica historiográfica que alude al “quinquenio gris” en Cuba, es aquel que pretende poner a salvo al ICAIC del empobrecimiento espiritual de la época.

Como todo lugar común, hay en esa afirmación medias verdades que operan sobre la base de un consenso que bien podría funcionar por comparación (en otros lugares fue peor, se dirá), o por la ausencia de una perspectiva de conjunto que examine la posición del Instituto en varias dimensiones, rechazando cualquier tentación de facilismo unilateral (ya sea para exaltarlo, o para descalificarlo).

Es real que, comparado con lo que sucedió en la literatura o el teatro, por ejemplo, el cine producido por el ICAIC se mantuvo alejado de ese afán formativo y excluyente que caracterizó a las mencionadas expresiones artísticas, pero también es cierto que el enfoque crítico que se legitimaba en una película como Memorias del subdesarrollocedió de modo notable ante la entronización de esa otra tendencia historicista que, partiendo de la premisa de los “Cien años de lucha”, le concedió más jerarquía a la descripción del pasado que al análisis del presente.

En sentido general, el gran problema que ha tenido la gestión historiográfica que examina lo acontecido en Cuba por estas fechas, es que no logra eludir la hipersensibilidad del experto, lo cual, en el caso de los protagonistas del drama, es inevitable y hasta atractivo, pero en el de un investigador deviene funesto, toda vez que, como ha observado Cassirer, “la historia es una historia de las pasiones, pero si trata de ser apasionada deja de ser historia. El historiador no debe exhibir las mismas pasiones, furias y locuras que describe. Su simpatía es intelectual e imaginativa, no emotiva”.[1]

Desde luego, el hecho inocultable de que en Cuba el historiador se haya visto atrapado no pocas veces entre la anamnesis y la amnesia, ambas decretadas por coyunturas políticas que nada tienen que ver con el oficio, sino con los intereses del Estado, explica esos frecuentes enfrentamientos donde los involucrados pasan por alto de modo interesado todo aquello que no contribuya a hacer más verosímiles sus propios relatos, o ilegítimos los de los contrarios.

Surge entonces muchas veces esa tercera circunstancia (la paramnesia historiográfica), en la cual el sujeto que evoca asegura recordar hechos que en verdad no han ocurrido, toda vez que su versión, al desentenderse de las contradicciones que la propia realidad le ha ido surtiendo, vendría a ser otra fábula rígida y apasionada a favor o en contra de un discurso hegemónico, pero en modo alguno contendría esos matices que, al final de todo, es lo que distingue a la realidad como algo vivo, dinámico y paradójico. De allí que para Cassirer,

A no ser que el historiador se quede en mero analista, que se contente con una narración cronológica de los acontecimiento, tendrá que realizar siempre esta difícil tarea; habrá de detectar la unidad que se encuentra detrás de las innumerables y, a menudo, contradictorias manifestaciones de un carácter histórico”.[2]

En este sentido, sólo una voluntad encaminada a integrar en un mismo relato las diversas fuerzas presentes en el momento histórico estudiado, nos permitiría vislumbrar un poco mejor la complejidad presente en la fecha, y que no se reducía a ese binarismo simplista que habla apenas de represores y víctimas. De hecho, lo nefasto del “Quinquenio Gris” va mucho más allá de las medidas tomadas contra un grupo de escritores y artistas que no cumplían con los parámetros dictados por el mandarinismo cultural de turno, sino que afectó a toda la sociedad, al imponer raseros de convivencia donde la solidaridad (o fraternidad) ya no era ese presupuesto que impulsa a que creamos en las diferencias existentes entre los seres humanos como algo enriquecedor, sino que empobreció y sometió el mundo afectivo a lo ideológico.

Juan Antonio García Borrero

Notas

CIBERTERTULIA Y CRUZADA LITERARIA

A partir del próximo 6 de agosto y hasta el 14 del mismo mes, se estará celebrando en Camagüey la XV Edición de la Cruzada Literaria, un evento organizado por la Asociación Hermanos Saíz que tiene como objetivo fomentar los hábitos literarios.

De allí que el 9 de agosto la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” estará conectada a ese importante evento, y ese jueves, a las cinco de la tarde, estaremos presentando el volumen colectivo “Nueva agenda por el libro y la lectura: recomendaciones para Políticas Públicas en Iberoamérica”, el cual podrá ser descargado libremente de nuestro Portal.

Este es un libro preparado en el año 2013 por encargo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) por Roberto Igarza, doctor en Comunicación Social y experto en Educación, y que contiene abundantes reflexiones en torno a la lectura como práctica cultural en estos nuevos escenarios que vivimos.

A mi juicio debería ser un texto de obligada referencia para todos aquellos que estén interesados en impactar en una Política Pública verdaderamente eficiente a la hora de promover la lectura en estos tiempos.

JAGB

HORROR AL VACÍO

Ahora no podría precisar cuándo escuché por primera vez aquello de que nada pesa más en esta vida que una vida vacía.

Es ese horror al vacío existencial lo que nos ha convertido en orgullosas máquinas que no paran de construir todo el tiempo naderías. Y, autoengaño por medio, las exhibimos a diario como si se trataran de grandes trofeos arrancados en las más fieras batallas; sin enterarnos que mañana podríamos figurar en lo más selecto de ese ridículo Museo de lo Inútil que nuestros descendientes tal vez construyan para salvar la memoria de tanta vida sin fijador.

Claro que el asunto no es nuevo. El gran genio de Pascal lo advertía en su época:

“Así transcurre toda la vida. Se busca el reposo combatiendo una serie de obstáculos; y, una vez que se han superado, el reposo se vuelve insoportable; porque se piensa en las miserias en que nos encontramos o en las miserias que nos amenazan. E incluso en el caso de que nos viésemos al amparo de todas estas miserias, el aburrimiento saldría a flote por su propia iniciativa desde el fondo del corazón, donde está arraigado, y llenaría el espíritu con su veneno”.

Pero el ser humano también tiene la posibilidad de apelar a la Vida auténtica, esa que está más allá del circo social y las gratificaciones inmediatas, pero efímeras. Una Vida donde los individuos que somos (con nuestras virtudes y limitaciones) decidimos el curso de lo que queremos ser, y no lo que los otros esperan que seamos.

Juan Antonio García Borrero

DESDE MI COMARCA AL NUEVO MUNDO

Ayer se grabó en el Paseo Temático del Cine el programa infantil “Desde mi comarca” (Televisión Camagüey). Hasta ese momento los niños que hacen el programa no sabían que en ese lugar hay una Wifi gratis, con un Portal que contiene muchísimos recursos educativos, los cuales pueden ser descargados sin costo alguno. Lo interesante es que, una vez más, los niños se conectaron en cinco minutos y ayudaron a algunos adultos presentes a navegar por esa red local.

Esto pone de manifiesto par de cosas: no basta con que tengamos la infraestructura creada; se necesita promover una formación de usuarios que permita poner en manos de los estudiantes y profesores no solo los dispositivos móviles, sino también los conocimientos básicos que los empuje a insertar en sus vidas, de un modo natural, el uso creativo de la tecnología.

Por eso es que resultaría tan importante que, además de la interacción de los niños y niñas entre sí, pueda apreciarse la presencia activa de los adultos (los padres y maestros). El trabajo con esos niños y niñas solo será efectivo si conseguimos garantizar un escenario donde el aprendizaje no tenga un perfil unidireccional, sino que se haga sólida la impresión de que todos estamos aprendiendo.

Quiero conectar esta idea con lo que ocurrirá el próximo sábado 28 de julio, a las once de la mañana, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo con la peña Cinema Payadiso, que conducirán los payasos Florecita y Cebollita. Para Denia Rodríguez León y Adiel Morales Rodríguez (que son los artistas que encarnan a Florecita y Cebollita) lo importante es motivar a los niños y niñas a que descubran el mágico mundo del cine a través del juego y la risa.

Por eso es que en esta primera ocasión estaremos presentándoles a los inolvidables protagonistas de esa extraordinaria película que es Cinema Paradiso (1988), de Giuseppe Tornatore. Como ya se ha apuntado en diversas investigaciones, más allá de los cambios tecnológicos y el tamaño de las pantallas que nos permiten apreciar las más insospechadas historias, las necesidades humanas que nos impulsan a consumir cine o audiovisual siguen siendo las mismas de antaño: necesidades cognitivas, afectivas, de integración personal y también social.

Pero eso sí: para que los nativos digitales se sientan motivados a hacer suyo el legado del cine (producto que responde por entero a la subjetividad analógica), necesitamos transformar nuestras antiguas metodologías en cuanto a comunicación. Tenemos que ser tan atrevidos e inocentes como esos niños y niñas a los que ahora mismo les guía eso que, como adultos, muchas veces ponemos en un segundo plano: la curiosidad intelectual ante lo nuevo.

Juan Antonio García Borrero

HOY, PASANDO REVISTA EN NUEVO MUNDO

Hoy, a las tres de la tarde, dejaremos inaugurado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, el espacio “Pasando revista”, que los terceros miércoles de cada mes, conducirá el intelectual camagüeyano Jorge Santos Caballero.

El objetivo de “Pasando revista” es, básicamente, resaltar el papel que han jugado en Cuba las numerosas publicaciones seriadas, las cuales, cuando se miran con perspectiva de conjunto, permitirían explicar con sorprendente coherencia lo que ha sido la política cultural del país desde que los escritores y artistas decidieran agruparse en estas “ciudades letradas”.

Conocer las ideas y polémicas que han movilizado en cada época y contexto a los hacedores de “Revista de Avance”, “Orígenes”, “Ciclón”, “Cine Cubano”, “Lunes de Revolución”, “La Gaceta de Cuba”, “Revolución y Cultura”, o “Pensamiento crítico”, por mencionar apenas algunas, nos permitiría entender un poco mejor cómo se han construido estas maneras que tenemos de representarnos el mundo, con toda la complejidad que ello supone.

Para esta primera ocasión hablaremos de “La Gaceta de Cuba” Nro. 3, publicada en el año 2006, y que contiene un dossier donde se habla del cine cubano realizado en la diáspora, con textos firmados por Ana López, Jorge Ruffinelli, Enmanuel Vincenot, Miguel Coyula, entre otros.

Juan Antonio García Borrero

DE ERRORES, PERIODISMO Y CINE CUBANO

Pensar en el cine cubano muchas veces es pensar en una modalidad autóctona del periodismo. Y eso no ha estado ni estará bien, pues el cineasta y el periodista tienen funciones diferentes, aun cuando vivan sometidos a los embates de una misma realidad.

El periodista, por encima de todo, tiene el deber de informar sobre lo que acontece alrededor del ciudadano común, construyendo un puente que en principio debería facilitar las relaciones entre la gente que es gobernada y los servidores públicos. El cineasta, en cambio, tiene el deber de hacer cine, y eso incluye construir mundos que todavía no hemos experimentado en lo personal, pero que nos ayuda a imaginar futuros superiores a este presente que nos vapulea a diario.

Puede ocurrir, sin embargo, que el cineasta sienta la necesidad de decir lo que a la prensa cubana no le es permitido, como ha sucedido y todavía sucede en Cuba. Entonces llegan las “películas críticas” que tanto incomodan a quienes ocupan importantes posiciones de poder, y en la que es demasiado fácil reconocer a todos esos personajes que ahora mismo prefieren ver a Cuba estancada, inmóvil en el tiempo: los burócratas, los comisarios, los oportunistas que guardan silencio porque no conviene hablar en ese momento (como si expresar lo que uno siente tuviese que ver con lo que los demás esperan que digamos, y no con la voz de nuestra conciencia).

Recuerdo con dolor y vergüenza el revuelo originado en su momento por la película Alicia en el Pueblo de Maravillas (1991), aquel bullying orquestado desde los medios contra el equipo de realización de la cinta, y en especial contra su director Daniel Díaz Torres. Por aquellas fechas aún no había conocido personalmente a Daniel: él era simplemente el nombre de “alguien” a quien se atacaba sin piedad alguna en la prensa, y se le estigmatizaba como “contrarrevolucionario”.

Daniel Díaz Torres se murió haciendo películas críticas en Cuba, mientras algunos de los que lo vapulearon públicamente hoy viven defenestrados en el olvido, o en la mala memoria de quienes lo evocan. Y cuando conocí a Daniel pensé encontrarme a un hombre amargado, resentido con aquellos que tanto le hicieron padecer (a él y su familia), y en cambio, me encontré a un artista que jamás perdió de vista que, si asumes ese rol (el de artista), sabes que te toca el no conformismo, el disenso, la irreverencia. Por eso siguió haciendo “películas críticas”, sin importarle lo que coyunturalmente algunos dirían de él y su obra.

Saco a relucir su caso porque debió servirnos de lección para entender que la realidad nunca será esa caricatura binaria en la que podemos etiquetar de un modo facilista a los individuos como “esto y aquello”. Yo no sé si el periodismo puede captar esa complejidad debido a la misión partidista que en el fondo lo anima, pero si no puede, al menos pediría que no simplificara, que no diera pie a que los poderes construyan escenarios imaginarios que nada tienen que ver con la realidad de la gente de abajo.

Al periodista hay que exigirle una visión compleja, como mismo se le tiene que exigir al cineasta una representación donde estén incorporados los matices. Pero esa voluntad de entender la vida como algo complejo necesita también de la memoria, única herramienta que nos permitirá no caer en los mismos errores de antaño.

Ahora recuerdo aquel proyecto de filme que Titón no pudo realizar a finales de los ochenta, con el título precisamente de La periodista. A su entrevistadora Silvia Oroz le comentaría:

Es un proyecto que aún está en el comienzo. Lo que más claro tengo es que es un intento de llevar más lejos lo que no pude alcanzar en Hasta cierto punto. La trama se centrará en una periodista, que hace reportajes para la televisión, que plantea críticas y se enfrenta a los problemas que eso conlleva.

El otro día transmitieron un discurso de Fidel por televisión, que me parece interesante porque apunta la idea de La periodista; en un tono autocrítico, dijo algo muy importante: que cuando se hacen cosas se tiene el derecho a cometer errores, a lo que no se tiene derecho es a reincidir en esos errores después de haber tomado conciencia de ello. Eso constituye el centro de la problemática de esta idea y el discurso de Fidel la estimula aún más”.[1]

Pero para ser honesto, a mí me parece que entre nosotros todavía el error es algo que no tiene nada que ver con lo que aconsejaba San Agustín: “Conviene matar el error, pero salvar a los que van errados”. Al contrario: acá por lo general se trata de matar dos pájaros de un tiro, porque lo que importa no es tanto la búsqueda de una Verdad que se construye entre muchos, como la utilidad de lo que piensan coyunturalmente los grupos.

Juan Antonio García Borrero

POR UN USO CREATIVO DEL TABLET

Mañana lunes, a las nueve de la mañana, comenzamos en la sede del Proyecto “El Callejón de los Milagros”, el primer curso coordinado con el Joven Club del municipio, con el fin de fomentar el uso creativo de los tablets.

Para este primer encuentro, la matrícula ya está cubierta, pero los interesados pueden matricular en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, para los otros dos que se impartirán en el mes de agosto. El curso es gratuito, y aunque las personas pueden llevar sus propios dispositivos, el Proyecto dispone de ocho tablets que podrán ser utilizadas por los matriculados.

JAGB

Curso: EL USO CREATIVO DEL TABLET

(Programa de 24 horas)

Modalidad: Presencial.

Tipo de curso: Corto.

INTRODUCCIÓN:

Con el desarrollo acelerado de la Ciencia y la Técnica y la introducción de la Nuevas Tecnologías, en nuestro país se lleva a cabo la masificación de la cultura informática a la sociedad, para esto los Joven Club de Computación y Electrónica contribuyen de manera gradual en la formación de estudiantes y la informatización de la población en general.

Un TABLET tiene mucho potencial, es una herramienta de trabajo y entretenimiento que debemos aprender cómo aprovecharlo al máximo. Para leer libros, artículos y revistas, hacer mucho más que ver videos, jugar y navegar.

En este programa trataremos las mejores aplicaciones para organizar el trabajo, la vida profesional gracias al Tablet, mientras se está en la casa, en la oficina o en cualquier otro lugar. Con las aplicaciones, con trucos y consejos podemos ser más eficientes en el trabajo y para tener una vida más organizada: basta un calendario o agenda, una lista de tareas, un cliente de email, una suite para abrir y modificar documentos y un método para compartirlo con los compañeros. Lee el resto de esta entrada

DESPIDIENDO A SERGIO Y SERGUÉI

Acabo de despedir a Ernesto Daranas y su tropa. Han sido dos días y dos noches formidables. No hablo solo de la respuesta del público ante la película, sino del ambiente de intercambio fraternal que se ha  conseguido construir.

Los dos Talleres de ayer (porque al final fueron eso: talleres), nos entregaron un montón de conocimientos técnicos, y nos dejaron con deseos de repetir experiencias de este tipo, donde no hay expertos que dictan sus sospechosas “verdades últimas”, sino personas sumergidas en un entorno de aprendizaje permanente.

El cine cubano necesita impregnarse de estas maneras de pensarse. Por lo pronto nuestro agradecimiento a Ernesto Daranas y su equipo de realización.

JAGB