Archivos diarios: junio 3, 2018

SABIDURÍA Y WIFI: ¿UNA RELACIÓN DE AMOR Y ODIO?

Ayer presentamos el libro El suicidio de la sabiduría (Editorial Ácana, 2018), en una librería donde al fondo podía leerse un cartel que reza: “No tenemos wifi. Conversen entre ustedes”.

Tomando en cuenta que el libro se propone como un conjunto de “Notas sobre cultura audiovisual, tecnologías digitales y creatividad”, podría pensarse que estábamos en el lugar equivocado, al intuirse un sutil rechazo a esas modalidades comunicativas que ya están imponiendo las nuevas prácticas culturales regidas por el imperativo digital.

Por suerte, en su hermosa presentación María Antonia Borroto supo alertar de qué van exactamente estos textos que no quieren convencer a nadie, sino en todo caso provocar. De hecho, confesaré algo que quizás decepcione a muchos: ahora que se habla del 3G como una realidad tangible e inminente para los cubanos que ya cuentan con dispositivos móviles entre sus pertenencias, a mí particularmente no me seduce estar conectado las 24 horas del día a Internet.

¿Suena escandaloso en alguien que trata de impulsar un Proyecto donde el acceso a Internet sería lo ideal? No tanto, porque una cosa no tiene que ver con la otra. La Internet es maravillosa porque pone al alcance de nuestras manos, con un simple clic, lo más valioso del pensamiento humano, por ejemplo. Pero para llegar allí, como en los videojuegos, hay que aprender a vencer niveles. Y, paradójicamente, estas tecnologías invitan a quedarse en el nivel más básico: están diseñadas para que uno piense que todo está al alcance de nuestras manos, en la superficie.

Lo otro es que, efectivamente, al interactuar más con las máquinas que con los humanos que tenemos de vecinos, vamos perdiendo de vista la esencia de lo que sería ese humanismo por el que tanto se ha luchado en el devenir de los siglos. Melville solía decir algo que a mí me gustaría parafrasear ahora: “Los únicos lugares reales son aquellos que no están en ningún mapa”.

Para mí la verdadera realidad no está en Internet, desde luego. Nosotros, los conectados de cualquier parte del planeta, hemos conseguido construir un mundo virtual que convive con el otro, y forma parte de esa realidad total que nos zarandea a diario. Pero nadie se va a morir si mañana no tiene 3G en su teléfono. Los problemas reales son otros, y es allí donde me interesaría apelar a la tecnología de un modo sabio.

Un problema real, por ejemplo, vinculado a esto que vengo comentando, está en la ausencia de un pensamiento crítico que sepa apreciar dónde estaría lo valioso de esa información que tenemos a mano. Y ello solo será posible apelando a la sabiduría, que es algo muy diferente a la simple adquisición de conocimientos. Ya lo decía Bauman con una lucidez impresionante: “El conocimiento envejece; la sabiduría no”.

Juan Antonio García Borrero

Anuncios