Archivos diarios: mayo 11, 2018

UN TEXTO EN LA JIRIBILLA SOBRE LA DECLARACIÓN DE LOS JÓVENES

Me acaban de enviar a mi buzón un texto publicado por Jorge Ángel Hernández en La Jiribilla, donde el autor cuestiona el apoyo que Arturo Arango y yo le hemos brindado a la Declaración pública circulada hace poco por los jóvenes cineastas cubanos.

No voy a rebatir ese texto, primero, porque en la Cuba del futuro que me gusta imaginar viviremos alguna vez, ha de manifestarse como algo natural el desacuerdo civilizado. Y segundo, porque ensalzarme en un debate a partir de lo expuesto en ese comentario puntual, arrojaría una densa cortina de humo sobre las cuestiones esenciales de las que habla la Declaración, y que son las que se tendrían que discutir públicamente (la Ley de Cine, por ejemplo, que ninguno de sus detractores ha sabido explicar en qué afectaría el funcionamiento de las instituciones o pondría en peligro a la Revolución).

Prefiero entonces que sean los lectores los que construyan sus propias conclusiones. Y si mañana alguien se siente animado a conversar (no a imponerme sus prejuicios) sobre estos temas donde todos (ciudadanos y servidores públicos) estaríamos aprendiendo, pues con gusto le dedico mi tiempo. Eso sí: recuerdo a tirios y troyanos que en este blog personal no se permite bajo ningún concepto el insulto, y mucho menos el linchamiento de quienes piensan diferente, vivan en La Habana, Miami, Barcelona o Remangalatuerca.

He tratado de construir un espacio donde los argumentos tengan el protagonismo por encima de la intolerancia de quienes ya creen saberlo todo. Y me interesa la complicidad de quienes, si de veras quieren ayudar a que el sistema institucional cubano se fortalezca, sean capaces de ver las luces y las sombras de ese conjunto de instituciones que yo también quiero, y dejando a un lado la retórica estridente, ayuden a reconstruir en la práctica (no en Internet) todo lo que merece ser reconstruido.

Juan Antonio García Borrero

De la naturaleza de las emociones y la falacia del cardumen

Jorge Ángel Hernández • Cuba

lajiribilla@lajiribilla.cu

Confieso mi tardío descubrimiento de la Declaración “Palabras del cardumen”, supuestamente emitida por jóvenes realizadores. Digo supuestamente porque detallan como necesidad lo que se ha debatido a otras edades y en otros escenarios y son bastante precisos a la hora de reclamar lo que no logró consenso en las negociaciones, ni institucionales ni en la perspectiva intelectual que sobrepasaba al estrecho grupo demandante. Se hacía, por cierto, desde el enclave de la pertenencia a una Organización como la UNEAC, que ha dejado bien clara su postura respecto al tema referente en el contexto inmediato.

Descubrí la Declaración por carambola, concretamente, a través del texto que publicara Arturo Arango en OnCuba Magazine cuatro días después. Declara Arango su emoción ante el texto y glosa la sensación de otro crítico de cine: Juan Antonio García Borrero.

¿Puede un texto tan absolutista y pretencioso, tan falaz en sus evidentes paradojas, emocionar a un receptor desprejuiciado? Por supuesto que sí, sobre todo si el ámbito de codificación del receptor comparte la base falaz del emisor y desconoce el padecer de las víctimas del absolutismo.

El guión, pongamos que natural y emocionado, lleva a la glosa, o a la incondicional aceptación, como si de una iluminación religiosa se tratara. Mi lectura, reitero que tardía, de la Declaración, confirma las ideas que han circundado a la polémica, de la que he sido parte, y hasta víctima, amenazada y difamada. Aun así vuelvo al espacio público con mis criterios, alarmado no tanto por el manifiesto, que solo cambia de género para envolver su paquete ideológico, sino por el eco de quienes lo apoyan, al parecer más entrenados en la naturaleza de los pólipos que en la verdadera acción (natural) de los cardúmenes. Lee el resto de esta entrada

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