ESCUELA RURAL (1960), de Néstor Almendros

En 1960 Néstor Almendros filma el documental Escuela rural. Es un material que casi nunca se menciona en su filmografía, toda vez que apenas se le aprecia como parte de ese conjunto de películas que, una vez creado el ICAIC, se encargan de describir con carácter épico las radicales transformaciones socio-políticas que se iban viviendo en el país. O sea, que suelen percibirse apenas como documentales de coyunturas.

Escuela rural (también se le conoce como Escuelas rurales) muestra los nuevos métodos de enseñanza aplicados en el entorno rural de Bejucal. La única crítica que conozco del material fue escrita por Manuel Octavio Gómez para el primer número del “Folleto Documental”, el cual se distribuía entre el personal del Departamento de Cortometraje del ICAIC, con los siguientes objetivos, según puede leerse en la página editorial:

· Ampliar la cultura y el conocimiento del personal del Departamento de Cortometrajes en todo lo que se refiere al documental: historia de esta forma de expresión cinematográfica, desarrollo de las distintas tendencias, conocimiento de los más importantes documentalistas, indicaciones sobre lo que se está haciendo ahora en ese terreno en los distintos países, etc.

· Servir de vehículo para la crítica, la polémica y la discusión sobre las realizaciones de cortometraje dentro del ICAIC.

· Servir de vehículo para que nuestros realizadores expongan sus ideas y experiencias y las sometan a discusión en un ámbito más amplio.

· Mantener a todo el personal del Departamento informado sobre las actividades que desarrollan sus compañeros en el campo del documental.

De acuerdo a la crítica de Manuel Octavio Gómez, el documental es fallido. Sin embargo, a mí me gustaría llamar la atención sobre la relación que podría establecerse entre lo que Néstor Almendros proponía en su filme, y Herminio Almendros (su padre), por aquellas mismas fechas intentaba llevar a la práctica en Cuba dentro del sector educacional, lo cual ayudaría a entender que los filmes necesitan ser descifrados más allá de lo que nos ofrecen de modo explícito en pantalla.

Como conocen los que están familiarizados con la biografía de los Almendros, Herminio llegó a Cuba en 1939, el mismo año en que concluye la Guerra Civil Española, y nueve años después arriba Néstor. Herminio trae a la isla no solo sus convicciones republicanas, sino también sus ansiedades de reformas pedagógicas, las cuales defenderá en los diversos cargos que ocupa en el país gracias a su experiencia educativa. Por su hija María Rosa Almendros sabemos que:

Al triunfar la Revolución, el entonces Ministro de Educación, doctor Armando Hart, lo llama a colaborar en la vasta empresa educativa que se iniciaba. Dirige durante varios años el Departamento de Publicaciones del Ministerio de Educación –en su sección destinada a la enseñanza rural- e inicia allí la publicación de testimonios de niños serranos, adaptaciones de los clásicos, obras de Martí y Makarenko, y una pequeña enciclopedia escolar sobre los más variados temas. Trabaja, asimismo, en la Ciudad Escolar “Camilo Cienfuegos”, en plena Sierra Maestra. En 1962 asume la dirección de la Editora Juvenil, adscrita a la Editorial Nacional, donde prosigue la divulgación masiva de los clásicos del género (Martí, Quiroga, Andersen, London, Verne y tantos otros) y desde 1963 asesora la más amplia edición de las obras de Martí realizada hasta entonces (Obras completas, 28 tomos, 1963-1973). En 1967 pasa a la Dirección de Enseñanza del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y desde 1970 hasta su muerte –ocurrida el 13 de octubre de 1974- preside la Comisión de Español de la Dirección General de Formación de Personal Docente”.

Antes, en los años cincuenta, Herminio Almendros había trabajado como profesor de “Didáctica y Filosofía de la Educación” en la Universidad de Oriente, y ya desde esas fechas se empeñaba en llevar a la práctica algunas de sus propuestas renovadoras, muchas de ellas influidas por el pedagogo francés Célestin Freinet, como era el uso de la imprenta en la formación escolar.

Las nuevas ideas de Herminio Almendros, sin embargo, que podría pensarse iban a la par de las ideas de renovación radical propuesta por la revolución recién triunfante, chocaron con no pocos rechazos. Herminio siempre fue muy crítico con la postura pedagógica tradicional, como expone en su libro La escuela Moderna ¿reacción o progreso?, publicado en La Habana en 1985, y donde apuntaría ideas como estas:

Los maestros de hoy, en general, dirigen la clase como la dirigían sus maestros, y a tientas van perpetuando y generalizando la tradición. Puede que alguien piense que esto es un bien; yo no; yo creo que es una lamentable realidad que necesariamente hay que salvar”.

Sería interesante rescatar el documental de Néstor Almendros, y evaluarlo a la luz de las nuevas necesidades de reformas que pone de manifiesto la educación en nuestros días: por aquellas fechas, la imprenta escolar autogestionada era lo revolucionario; hoy los nuevos medios son los que en la práctica están fomentando la autogestión de los saberes, si bien muchos maestros, para decirlo como Almendros padre, siguen dirigiendo las clases como las dirigían sus maestros.

Juan Antonio García Borrero

PD: Compartimos la crítica del documental escrita por Manuel Octavio Gómez para el folleto “Documental”.

ESCUELAS RURALES

por Manuel Octavio Gómez (Tomado del Folleto Documental Nro. 1)

La nueva orientación educacional que la Revolución ha impartido a la escuela campesina, sirve de tema a este documental escrito y dirigido por Néstor Almendros.

Escuelas rurales falla en el guión. En este, el tema se ha convertido en temas: la cooperativa escolar, la correspondencia escolar, la imprenta escolar. A su vez, los temas tratan demasiados hechos, lo que no permite un desarrollo total de cada uno, exponiéndolos muy superficialmente. La relación entre los asuntos tampoco ha sido lograda. La mayoría de las veces es débil, indirecta, lo que hace más evidente la división del tema.

La primera secuencia, los niños camino de la escuela, nos introduce claramente dentro del tema y el ambiente en que éste se desarrolla. Pero una vez que se entra en materia comienzan a notarse las debilidades del guión. La trama que sirve de base a la primera parte del film, el caso de un niño al que sus padres no permiten ir a la escuela, está expuesta en forma superficial y se soluciona demasiado rápida y fácilmente. Mezclados están los hechos que explican la creación y desarrollo de una cooperativa escolar. De uno a otro se pasa vertiginosamente y muy por arriba.

La correspondencia escolar sirve de pretexto para pasar a la segunda parte del documental. Esta se sustenta en los trabajos que realizan los niños de otra escuela en su imprenta. Más documental, esta segunda parte tiene un desarrollo más firme y acabado, desde la presentación de la imprenta hasta el bien logrado final de la composición ilustrada fílmicamente. Luego, el guión cae en la presentación de nuevos hechos, dándoles una precipitada solución.

En la realización, Almendros ha logrado sacarle un mayor partido al asunto y mantener el interés. La cámara ha permanecido fija y, salvo algún que otro plano con "zoom" o panorámica, los encuadres son también fijos. Sin embargo, el corte ágil, la variedad de encuadres y la movilidad y diversidad de acciones de los personajes dentro del cuadro, han dado un ritmo vivo al documental.

La banda sonora logra impartirle mayor calidad al documental. Los ambientes sonoros, el empleo de la música campesina y las canciones infantiles, y el uso de las voces de los niños para narrar ciertas secuencias, son los aciertos dentro de la banda sonora. No sucede otro tanto con el texto, un poco recargado, del narrador.

Jorge Haydú ha logrado una buena calidad de fotografía, particularmente con los interiores y en el uso de los encuadres con profundidad de foco, con acciones en primeros y segundos planos.

En particular los elementos positivos del film se notan en la secuencia de introducción y en la de los trabajos en la imprenta, así como en el uso de los dibujos infantiles para la presentación de los créditos.

En resumen, Escuelas rurales, pese al guión, logra ofrecernos una visión general de la nueva escuela rural e interesarnos en el tema a través de la realización.

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Publicado el febrero 19, 2018 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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