Archivos diarios: febrero 12, 2018

DE GARCÍA BORRERO A ROLANDO LEYVA CABALLERO

Estimado Rolando:

Leí con atención tu réplica. Para mi gusto, a ratos se dispersa en asuntos que nada tienen que ver con el origen de nuestro debate. De cualquier forma, si en lo personal he tratado de combatir la censura arbitraria de la cual muchas películas cubanas siguen siendo víctimas, no seré yo el que ahora mutile o condene a la oscuridad tu artículo. Además, aprecio la honestidad de este párrafo donde revelas lo que quizás sea el sentido último de tus diatribas:

Por el momento lo único que puedo seguir haciendo es dar pataletas de ahorcado que pongan en una posición algo incómoda a los que matarían o pagarían por ver amordazada la conciencia colectiva, esos muchos que estamos dispuestos a demandar un cambio a favor del bienestar de la mayoría numérica. Esa sería la mejor forma de dignificar el arte nacional desde un posicionamiento vertical ante ese cine escapista, irresponsable, obtuso, que insiste en hacernos sonreír sin atreverse a proponernos pensar y resistir”.

Aquí insistes en tomar a la crítica de cine, o mejor dicho, a la modalidad de crítica de cine que ejercitas, como medida incendiaria de las cosas que nos rodean.Aprecio en tu enunciado un diseño empobrecedoramente binario de lo que sería un combate de ideas: o contigo osinmigo, o lo que es lo mismo, contra el ICAIC, todo; a favor del ICAIC, nada.

Y luego está ese autoproclamarte vocero de una suerte de movimiento que “dignificará el arte nacional” de un modo vertical frente al “cine escapista, irresponsable, obtuso”. Rectifico: si antes hablé de vocación judicial, ahora lo que detecto en ese tipo de crítica es la ansiedad policíaca que instruye juicios sumarios sin derecho a réplica, con lo que me dan ganas de parafrasear a Nicanor Parra: “Democracia: cuántas contrademocracias se formulan en tu nombre”.

Me sorprende que precisamente tú, que como experimentado académico dominas las profundas diferencias que existen entre la simple doxa y la voluntad epistémica, te conformes con la mera catarsis. Para mí el ejercicio del pensamiento crítico es mucho más que pataleta del ahorcado. Por otro lado, ya sé que suena demodé citar a Marx en estos tiempos, pero sigo prefiriendo ese pensamiento que, además de contemplar o juzgar, propone alternativas que transformen en la misma medida en que se vive. No es con la pataleta estridente que cambiaremos lo que se necesita cambiar, sino con acciones concretas y renovadoras, algo que pareces compartir cuando dices “creer de manera racional que se puede trasformar la realidad desde el arte”, pero sin aportarnos alguna evidencia de que ya lo estarías haciendo en este mismo instante. Lee el resto de esta entrada

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