NUESTRA CHICA ALMODÓVAR

Yo también me alegré cuando vi este sábado a la actriz María Isabel Díaz en la televisión cubana, junto a Edith Massola. Otras veces he comentado que Una novia para David, de Orlando Rojas, tiene un significado especial para mí. Fue este el primer filme sobre el que publiqué una nota, firmada junto a José Antonio García Gradaille, en el periódico Adelante.

A cada rato regreso a la película, y la veo por partes. Hay en esa historia aparentemente sencilla, un discurso muy profundo sobre la cultura de la diferencia. Y entonces no notábamos que era María Isabel la que sostenía con su actuación y caracterización toda la verosimilitud del relato.

Después le perdimos de vista (tuve la suerte de tropezarme con ella una madrugada de algún festival de Huesca), aunque nos llegaban los ecos de su carrera por España. Y ahora está aquí, para intervenir en lo que será el debut en el largo de Arturo Infante, y me da por releer esta entrevista que alguna vez Dalia Acosta publicó. Con un placer tremendo, la verdad.

Juan Antonio García Borrero

MARÍA ISABEL DÍAZ. UNA CHICA ALMODÓVAR

Por Dalia Acosta (Enfoque, Primera Quincena No.15 agosto de 2007)

Ella barría el piso, cambiaba ceniceros, seguía con la mirada ansiosa los platos de comida, iba creando el caos. Cuando las luces se apagaban y sonaba la música, María Isabel Díaz aparecía en el escenario y cantaba “yo quiero ser una chica Almodóvar…”

El espectáculo había sido preparado por la propia María Isabel tras su llegada a España, en 1996, y durante mucho tiempo lo adaptó para “bares y cantinas”. Con el vestido de 15 de su hermana, cantaba aquella canción que había repetido tantas veces frente a su espejo en La Habana y al final le daba la espalda al público. Entonces, bajo el vestido brillante que apenas le servía, se veía su pobre traje de camarera.

Trabajar con Pedro Almodóvar, el director de películas “entrañables” como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “Átame” o “Todo sobre mi madre”, ni siquiera parecía una opción cuando viajó a Barcelona para unas presentaciones teatrales y decidió quedarse por un tiempo.

Graduada del Instituto Superior de Arte de Cuba (ISA), tendría 16 años cuando empezó a actuar en el grupo de teatro del preuniversitario habanero Antonio Guiteras. La idea, que en un inicio había sumado a dos o tres personas, reunió, entre otros, al hoy cantautor Carlos Varela, la rockera Tanya Rodríguez, el actor René de la Cruz (hijo), la actriz Daysi Quintana, la cantante Mayra de la Vega, la teatróloga Laura Fernández y al director de teatro Víctor Varela, quien revolucionaría la escena cubana de la década de los 80 con su obra “La cuarta pared”. (Para seguir leyendo, pinchar aquí)

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Publicado el octubre 17, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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