Archivos Mensuales: octubre 2017

NUESTRA CHICA ALMODÓVAR

Yo también me alegré cuando vi este sábado a la actriz María Isabel Díaz en la televisión cubana, junto a Edith Massola. Otras veces he comentado que Una novia para David, de Orlando Rojas, tiene un significado especial para mí. Fue este el primer filme sobre el que publiqué una nota, firmada junto a José Antonio García Gradaille, en el periódico Adelante.

A cada rato regreso a la película, y la veo por partes. Hay en esa historia aparentemente sencilla, un discurso muy profundo sobre la cultura de la diferencia. Y entonces no notábamos que era María Isabel la que sostenía con su actuación y caracterización toda la verosimilitud del relato.

Después le perdimos de vista (tuve la suerte de tropezarme con ella una madrugada de algún festival de Huesca), aunque nos llegaban los ecos de su carrera por España. Y ahora está aquí, para intervenir en lo que será el debut en el largo de Arturo Infante, y me da por releer esta entrevista que alguna vez Dalia Acosta publicó. Con un placer tremendo, la verdad.

Juan Antonio García Borrero

MARÍA ISABEL DÍAZ. UNA CHICA ALMODÓVAR

Por Dalia Acosta (Enfoque, Primera Quincena No.15 agosto de 2007)

Ella barría el piso, cambiaba ceniceros, seguía con la mirada ansiosa los platos de comida, iba creando el caos. Cuando las luces se apagaban y sonaba la música, María Isabel Díaz aparecía en el escenario y cantaba “yo quiero ser una chica Almodóvar…”

El espectáculo había sido preparado por la propia María Isabel tras su llegada a España, en 1996, y durante mucho tiempo lo adaptó para “bares y cantinas”. Con el vestido de 15 de su hermana, cantaba aquella canción que había repetido tantas veces frente a su espejo en La Habana y al final le daba la espalda al público. Entonces, bajo el vestido brillante que apenas le servía, se veía su pobre traje de camarera.

Trabajar con Pedro Almodóvar, el director de películas “entrañables” como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “Átame” o “Todo sobre mi madre”, ni siquiera parecía una opción cuando viajó a Barcelona para unas presentaciones teatrales y decidió quedarse por un tiempo.

Graduada del Instituto Superior de Arte de Cuba (ISA), tendría 16 años cuando empezó a actuar en el grupo de teatro del preuniversitario habanero Antonio Guiteras. La idea, que en un inicio había sumado a dos o tres personas, reunió, entre otros, al hoy cantautor Carlos Varela, la rockera Tanya Rodríguez, el actor René de la Cruz (hijo), la actriz Daysi Quintana, la cantante Mayra de la Vega, la teatróloga Laura Fernández y al director de teatro Víctor Varela, quien revolucionaría la escena cubana de la década de los 80 con su obra “La cuarta pared”. (Para seguir leyendo, pinchar aquí)

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EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS, UN AÑO DESPUÉS

El próximo 27 de octubre se estará cumpliendo un año de la inauguración “oficial” del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”. La elección de la fecha no fue gratuita, pues ese día se celebra, gracias a la UNESCO, el Día Internacional del Audiovisual.

En realidad el Proyecto ya había iniciado sus actividades desde el mes de febrero anterior, cuando se realizó el Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, pero hablamos de una “inauguración oficial”, porque aquel 27 de octubre dejamos inaugurado el primer Portal del Paseo Temático, creado por el grupo Orsis, y fue hermoso ver cómo un gran número de personas se congregaban en Nuevo Mundo, y comenzaban a descubrir las infinitas posibilidades que brinda el uso creativo de la tecnología.

Por lo que la prensa anunció por esos días, aquello prometía convertirse en el inicio de esa segunda Campaña de Alfabetización que tanto necesita el país, vinculada en este caso a lo tecnológico. Y las esperanzas eran mayores, pues detrás del Proyecto podíamos encontrar como entes rectores al Sectorial de Cultura en la provincia, el Centro Provincial del Cine, la Asociación Hermanos Saíz, y la Unión de Informáticos de Cuba. Y además de ello, psicológicamente se contaba con la buena opinión que sobre el proyecto aún tiene el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel, una de las personas que más ha defendido en el país la necesidad de informatizar la sociedad.

Sin embargo, un año después todo ha quedado en la promesa. Por poner algunos ejemplos: en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo siguen faltando las máquinas que se necesitarían, no para jugar, sino para organizar los talleres que pueden impulsar el mencionado uso creativo, mientras que la imagen de la institución (la primera de su tipo creada en el país) peor no puede ser, con esas puertas desvencijadas que en dos años la empresa Dural no ha conseguido reponer, no obstante el sinnúmero de gestiones. Y del anuncio de una futura “calle inteligente de los cines” solo queda el recuerdo de las ponencias presentadas en el Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales. Lee el resto de esta entrada

UN CASTING PARA “EL MAYOR”

En los próximos meses, la ciudad de Camagüey se verá convertida en un gran set de filmación, pues tendrá lugar el esperado rodaje del filme El mayor, dirigido por Rigoberto López (Yo soy del son a la salsa; Roble de olor).

Para los interesados en formar parte de la producción, se anuncia que los próximos días 19, 20 y 21 de octubre, tendrá lugar en la Casa de la Diversidad Cultural Camagüeyana (frente al Parque Agramonte), un casting con el fin de seleccionar hombres y mujeres que estén entre los 18 y 55 años de edad.

Los horarios para desarrollar el casting serán, en cada uno de los días mencionados, de 9:00 am a 12:00 pm, y de 2:00 pm a 4:00 pm.

PRÓXIMA CIBERTERTULIA: LA ENCICLOPEDIA DIGITAL DEL AUDIOVISUAL CUBANO

El próximo jueves 19 de octubre, a las cinco de la tarde, y como parte de la Jornada por la Cultura Cubana, estaremos hablando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo de la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), proyecto que a través del uso creativo de la tecnología, se propone reconstruir las memorias (en plural) de todo aquello que esté vinculado al audiovisual cubano, desde su etapa silente hasta la actualidad.

La Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano propone una forma interactiva de acceder a la Historia del audiovisual cubano (conformada por muchas “historias”), al reunir en una sola plataforma informaciones vinculadas lo mismo al cine silente, al sonoro prerrevolucionario, al período revolucionario (filmado dentro o fuera de la isla), tanto en soporte celuloide como electrónico, y sin distinción alguna de los géneros (ficción, documental, animación, videoarte, video clip, etc).

A diferencia del relato histórico tradicional del cine, que hace de lo unidireccional el pilar fundamental de lo narrado, la ENDAC plantea el uso cruzado de Categorías que, a modo de mapas mentales, invitan a que el lector se displace de forma transversal, y construya sus propias rutas de aprendizaje, a la vez que interactúa con sus posibles contribuciones a la permanente construcción y enriquecimiento de la plataforma.

Normalmente las Historias del cine se narran tomando en cuenta apenas a las películas y los autores. En la ENDAC, tanto los filmes como los realizadores están atravesados por un sinnúmero de contextos e intereses de grupos y/o individuos, y lo estético resultaría tan importante de explicar como lo económico, lo tecnológico, lo cultural, lo político, o lo vinculado a la recepción por parte de las audiencias. De allí que sean tan relevante el análisis de un filme, como el estudio de las prácticas culturales a través de las cuales se han formado los públicos que asisten a los cines.

La Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC) aún no está visible públicamente, pero los que estén interesados en contribuir a la permanente construcción de la misma, pueden acceder a través de Facebook, pinchando aquí.

Hasta el momento, la Enciclopedia cuenta con un total de 3015 páginas, que permite obtener información sobre el cine silente, cine sonoro pre-revolucionario, cine del ICAIC, los Estudios Cinematográficos de la Televisión, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Cine clubes de creación, Taller de Cine de la AHS, coproducciones, cine realizado por cubanos en la diáspora, Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, el ISA con sus diversas filiales, Movimiento Audiovisual de Nuevitas (MAN), cine independiente, publicaciones, eventos y festivales, así como historias de las salas cinematográficas a lo largo y ancho del país, y las tecnologías utilizadas, entre otros asuntos.

Juan Antonio García Borrero

ENTRE EL RÉQUIEM Y LA ESPERANZA

En octubre de 1991, a raíz de la crisis provocada por Alicia en el pueblo de Maravillas (1990), de Daniel Díaz Torres, Alfredo Guevara se reunió por primera vez con los integrantes del ICAIC tras su regreso de Francia. La institución que había fundado se enfrentaba a la amenaza de fusionarse con el ICRT, algo que, más allá de las diferencias internas que pudiesen tener sus miembros, era rechazado de modo unánime. Líder al fin, Alfredo intentaba construir una estrategia colectiva que permitiese transformar esas amenazas en fortalezas, y soltó aquello de “Me he dejado decir el fundador. (…) Soy el fundador. (…) No quiero ser el enterrador del ICAIC”.

Como se sabe, el ICAIC logró sobrevivir en aquel período que tan pésimos recuerdos nos trae a todos los que nos tocó lidiar en los noventa. Sobrevivió como ente productor de contenidos audiovisuales. Por el camino quedó, sin embargo, la voluntad fundacional que nos hacía pensar en el ICAIC como un conjunto de cosas que incluía las películas que veíamos, las revistas que leíamos, los cines móviles que nos permitían ver proyectadas las imágenes más impensadas, y las salas cinematográficas donde disfrutábamos lo mejor de la historia del séptimo arte.

A partir de los noventa, los cines (como salas, como espacios) quedaron sin protección alguna. Ya nunca más se vieron como parte de ese gran empeño institucional que buscaba formar espectadores cada vez más críticos. Si en la capital se vieron afectadas, podemos imaginar la suerte que correrían en provincia, donde pocas veces íbamos a encontrar funcionarios capaces de defender esas salas de la misma manera que uno intenta proteger un museo, una galería de arte. Y no esto hablando de arreglar un cine para alguna fecha puntual, sino de algo más sistemático. Para un funcionario de provincia o municipio, que no tiene a un Alfredo Guevara cerca, una sala se presta mejor para reuniones que para proyectar películas que nos hagan crecer espiritualmente.

Estoy pensando en esto porque acabo de ver el documental Patio de butacas, de Claudia Claremi, que describe, desde la perspectiva de los espectadores, lo que significó el cine, como espacio social, para nuestra generación. En lo personal no estoy por la nostalgia estéril que añora el regreso de estos sitios tal como existían antes, porque eso sería negar la emergencia de nuevas prácticas culturales asociadas al desarrollo incesante de las tecnologías.

Pero es obvio que la impronta de esas maneras de asomarnos a la realidad, y construir nuestras identidades, está todavía presente en nuestros hábitos, aun cuando ya no necesitemos de una pantalla enorme para insertarnos en ese mundo imaginario que compartimos con el real. Lee el resto de esta entrada

TITÓN, LA BELLEZA Y EL NUEVO MUNDO

Llevo varios días revisando el epistolario de Tomás Gutiérrez Alea. Al estar agotado, hay interés en publicar una reedición corregida, y para mí es un verdadero placer ayudar a su compiladora Mirtha Ibarra.

Leer a Titón muchas veces duele. Era un pensador incómodo, al que no le importaba quedar bien con los grupos, sino con su conciencia. En lo personal, eso es lo que más me ha seducido siempre de él. Más que sus películas, incluso: hablo de esa posición de intelectual insobornable que le rendía culto al pensamiento por cabeza propia.

Desde luego que asumir esa actitud implica una factura. Se me aprieta el pecho cuando leo esta nota íntima redactada en 1968:

He estado deprimido todo el día porque estoy solo. Estoy excluido cada vez más. Tengo una obra que realizar y, sin embargo, no pienso en ella y me pierdo en cosas de menor importancia. Eso cierra otro círculo vicioso. Porque cuando pienso en ello me siento más deprimido”.

¿Así que ese sentimiento de soledad intelectual nos afecta de la misma manera a todos? Trato de ponerme en la piel de Titón, porque yo también me siento solo en Camagüey. La diferencia es que Titón necesitaba de la institución para hacer sus películas. A mí me interesa aportarle al sistema institucional algunas ideas novedosas, pero estas siguen sin ser percibidas. Yo podría alejarme de una vez de la institución, y dedicarme por entero a esa Enciclopedia Interactiva del Audiovisual Cubano que ya va por casi 3000 páginas. Mi obra a realizar podría ser esa, y quizás algunos la agradezcan más que el Proyecto “El Callejón de los Milagros”…

Y, sin embargo, no es tan sencillo. El jueves pasado hicimos en Nuevo Mundo la Cibertertulia, y esta vez exhibimos el documental Testigos de la luz, de Miguel Vizoso. Exhibimos este documental que habla de la belleza y la espiritualidad en una institución cultural (la primera de su tipo creada en el país hace treinta años) que tal vez tenga las puertas más feas y desvencijadas del mundo, o un lobby que parece un almacén oscuro de objetos desechables.

Y a pesar de eso la Cibertertulia fue un éxito, con su salita llena de estudiantes y profesores del ISA. Funcionó porque cuando la luz exterior falla, siempre queda la posibilidad de apelar a la que llevamos dentro, y que solo uno como individuo puede responsabilizarse de mantenerla encendida.

Me gustaría pensar que cuando el documental habla de los testigos de la luz, habla de esa luz interior que perdura incluso en esas circunstancias donde ya parece que han arrasado con todo.

Los que estuvieron esa tarde allí fueron los que trajeron un poco de albor a ese Viejo Mundo que hoy es Nuevo Mundo.

Juan Antonio García Borrero