Archivos diarios: septiembre 1, 2017

LAS PARADOJAS DEL CINE 3D EN CUBA (II)

A propósito de la entrada sobre el cine 3D en Cuba, recibí por privado el siguiente mensaje de un amigo que prefiere conservar el anonimato:

Juan Antonio, debes conocer que en días pasados se inauguró en 31 y 2, en el Vedado, en el barrio La Timba una sala multifuncional con cine, especie de biblioteca, lugar para espectáculos, etc. con todas las condiciones. Pensé en lo mismo que dices: se invierte dinero en crear nuevos centros y no se utilizan los fondos para mantener adecuadamente los que existen. Estoy pensando en el cine 23 y 12 de la Cinemateca, que ahora casi siempre tiene problemas con el aire acondicionado, con La Rampa que tiene igualmente un equipo bastante deficiente. Ningún periodista dice nada de estas cosas, y a mí que pertenezco a la institución ICAIC no me corresponde estar criticando abiertamente la labor del MINCULT”.

Respeto el criterio de mi amigo, aunque no lo comparto. Precisamente porque pertenezco al Centro del Cine de Camagüey, me duele que ocurran estas insensateces. Y si me duele, grito en la esfera pública, no para quejarme de una carencia personal (que como muchos cubanos, las tengo), sino para criticar abiertamente estas decisiones que afectan a toda la comunidad.

Lamentablemente, entre nosotros este tipo de señalamiento se suele interpretar como ataques personales. De allí que muchas personas se sientan intimidadas, y prefieran exponer sus criterios en los espacios privados, esos que solo sirven para el cotilleo estéril, o sencillamente se cruzan de brazos, porque piensan que el mal no tiene solución, y que cualquier tipo de intervención está condenada a quedarse sin respuesta. Luego llegarán las asambleas que se hacen una vez al año y los congresos celebrados cada cuatro, y viviremos, como en una suerte de déjà vu interminable, las mismas quejas y las mismas promesas de siempre. Y mientras tanto, el mal haciendo metástasis a lo largo y ancho de la sociedad.

Hay quien dice que mi confianza en que, a pesar de todo, los argumentos serán escuchados y discutidos (no aprobados, sino discutidos en las instancias que corresponden) tiene algo de patológica. Puede ser, pero para explicar un poco la razón de esa ingenuidad que me achacan, evoco la fábula del hombre que salvó del fuego a la serpiente.

Seguro la conocen. El hombre caminaba cuando vio que en el camino una serpiente se estaba quemando. Intentó apartarla del fuego, pero la serpiente lo mordió. Repitió la operación con el mismo fallido resultado, y alguien que pasaba le gritó que no insistiera, que no había nada que hacer allí.

Entonces el hombre le dijo que su naturaleza era ayudar y la de la serpiente morder. Buscó un caño con qué salvarla a distancia, y luego siguió su camino. Moraleja: nunca dejes que los otros cambien tu naturaleza.

Mi naturaleza en este caso se asocia a la exposición de los argumentos que pudieran ayudar a corregir algo que me parece errado. Que la naturaleza de los otros sea no escuchar, no puede convertirme en un individuo que le rinde culto a la indiferencia.

Juan Antonio García Borrero

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