LEO BROUWER SOBRE EL PAPEL DEL DIRIGENTE EN LA CULTURA

Hoy, mientras buscaba información sobre el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC para un amigo, me puse a releer el libro de entrevistas de Jaime Sarusky (La Habana, 1931- 2013). Como saben los que lo han leído, encontramos allí el intercambio que el periodista sostuviera en el año 1971 (ese que tan bien ha estudiado Jorge Fornet en “El 71”) con varios de los miembros de aquel gran laboratorio musical que fue el GESI.

Para muchos es la época en que se inicia en Cuba el Quinquenio Gris, si bien desde antes ya se dejaban ver los síntomas de la parálisis que a partir de entonces comenzaría a vivirse en el país. Sin embargo, recomiendo el libro porque vamos a encontrar aquí reflexiones muy lúcidas que trascienden el diálogo de coyuntura, para asomarse a problemas de fondo que ahora mismo nos siguen afectando (muy interesante lo que se habla acerca de la música, los gustos populares, y las políticas culturales de entonces: ¿no les resulta familiar todo esto en cuanto a lo que viene ocurriendo con el reguetón, por ejemplo?).

La reflexión de Leo Brouwer que pongo al final del post me parece muy lúcida. Quisiera recordar que Brouwer está hablando en el año 1971. Todavía no hay un Ministerio de Cultura, y está en su apogeo el reclamo de un arte pedagógico que, en el fondo, era precisamente lo que el Che había denunciado en “El socialismo y el hombre en Cuba” cuando apuntaba: “Se busca entonces la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios”.

Repito que hay que contextualizar. Hoy es otra época, con otros desafíos. Y en lo personal sí creo que en Cuba han existido dirigentes de la cultura que están conscientes de que el arte no es política a secas, que el arte es algo mucho más complejo que debe ser examinado a la luz de sus propias dinámicas, y no en función de reclamos ajenos a su perfil. No digo que estén en mayoría, pero han existido y existen. De todos modos, aquello que dijera Brouwer en 1971 a mí me sigue invitando a pensar de un modo permanente el asunto:

“¿Cuál es el papel del dirigente con relación al artista o al pueblo? No es más que uno. En tres palabras: es el vehículo. Entre tres polos para comunicar, es el vaso comunicante. El dirigente es el que comunica. Nos pone a nosotros en contacto con el pueblo. Esa es la labor más importante del dirigente. No pedir determinada cosa, porque entonces está hablando a título individual de qué hay que darle al pueblo, porque se cree con la verdad en la mano. Estamos hablando groseramente, porque esto es muy delicado, muy profundo, habría que repasar toda la sociología marxista y no marxista también. ¿Por qué no decirlo? Habría que repasar a Benjamín, a Mac Luhan, a Marcuse y a todos los grandes mitos, todos estos grandes nombres. Ese es el papel del dirigente y no lo hemos tenido en la cultura”. (1)

Juan Antonio García Borrero

Nota:

(1) Sarusky, J. (2005). Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. La Habana, Cuba: Editorial Letras Cubanas, p 26.

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Publicado el agosto 23, 2017 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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