Archivos Mensuales: agosto 2017

INFORMATIZAR PARA CRECER

Hoy concluyó en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el Taller de Programación para niños y niñas que rondaban los ocho años de edad. Las computadoras que Copextel nos iba a vender desde antes de abril jamás aparecieron, pero a pesar de eso los pequeños no le pusieron freno a su imaginación, y junto a Jorge Smith, el organizador del Taller, pusieron su imaginación en función de la creatividad.

Es de eso de lo que hablo cuando menciono lo del uso creativo de la tecnología. Hoy el país está inundado de computadoras donde, de modo invariable, vemos a los niños jugando los mismos juegos con los mismos gestos: mucho ocio (que es legítimo), pero cero creatividad.

También sé que la creatividad no se da, necesariamente, allí donde están los mejores recursos. Al contrario. La creatividad hay que estimularla desde edades tempranas justo donde hay poco. Los grandes impulsores de las tecnologías por lo general han empezado en un garaje oscuro, lidiando con la incomprensión de quienes no piensan en el futuro, sino solo en un presente que se va devorando a sí mismo.

Cuando pienso en la informatización de la sociedad cubana no pienso en el uso pasivo de las tecnologías que nos convierte en una suerte de robot alegre, sino en el crecimiento que supone para el individuo el uso consciente de esas herramientas con el fin de incrementar sus conocimientos, su sabiduría.

Entiendo que entre nosotros eso todavía no sea una prioridad. Pero me consuela ver los rostros de estos niños que, quien sabe si en futuro muy cercano, nos estén enseñando a programar para crecer.

Juan Antonio García Borrero

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SOBRE EL CINE DE MUJERES EN CUBA

Esta tarde, en la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” que tendrá lugar en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, a las cinco de la tarde, estaremos hablando de la mujer y el audiovisual cubano.

Es obvio que en apenas una hora no se puede abordar con toda la exhaustividad que uno quisiera, los problemas que se derivan de esa relación. Estudiosas como Danae Diéguez se han encargado de denunciar el proceso de invisibilidad a que ha estado sometida la mujer en esta trama donde pareciera condenada a lucir como un objeto, siempre recreada desde la mirada patriarcal que controla el relato hegemónico.

Por eso debemos hablar de los modos en que el audiovisual cubano más reciente realizado sobre todo por jóvenes realizadoras, cuestiona los fundamentos de una producción canónica que legitima esa ideología falocéntrica.

Muchas veces cuando se habla de la representación de la mujer en el cine cubano, se apela a esos grandes clásicos (Lucía, Retrato de Teresa, por ejemplo) por el solo hecho de que el protagónico ha recaído en los hombros de una actriz.

Sin embargo, el asunto es más complejo, en tanto se deja a un lado el análisis de lo que ha sido la construcción de una historia donde la mujer muchas veces no habla el lenguaje propio, sino que es hablada a través de una voz diseñada por el sujeto heterosexual, que es al final el que controla la cámara e impone las formas de mirar.

Concederle visibilidad a esta otra manera de representar en la pantalla a la mujer; darle a las realizadoras que ya han conseguido conformar todo un corpus de películas el lugar que se merece en la Historia de nuestro cine, es algo que no se logrará de inmediato. Pero cada paso que se dé, por mínimo que parezca, significa algo positivo.

Como ya va siendo habitual, los interesados podrán descargar del Portal “El Callejón de los Milagros” literatura especializada en el tema.

Juan Antonio García Borrero

LAS PARADOJAS DEL CINE 3D EN CUBA

En noviembre se van a cumplir cuatro años de aquella medida tomada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, a través de la cual se prohibía de forma inmediata cualquier tipo de actividad vinculada a la proyección de películas 3D en salas privadas. Fue una medida bastante impopular que generó un intenso debate en varios sitios digitales.

Entonces no entendí la medida, pero aun así pensé que, luego de la prohibición, el Estado se encargaría de crear alternativas que dejaran satisfechas las necesidades del público. Porque al final, lo importante siempre será atender las necesidades de ese conjunto de espectadores que quiere estar al día con las novedades tecnológicas que actualmente circulan en el mundo.

Supongo que en la prohibición debe haber pesado un mundo el celo por hacer cumplir una política cultural que, gracias al ICAIC, permitió formar durante mucho tiempo espectadores que podían disfrutar de una programación diversa, lo mismo en cuanto a nacionalidad que en cuanto a temática. Pero la medida, lejos de trabajar en esa dirección, lo único que ha dejado detrás de sí un vacío institucional que ayuda muy poco a que la gente recupere el gusto por el cine “serio”.

En Camagüey hemos tenido la suerte de que el Proyecto El Circuito exhiba en el antiguo Cine Encanto películas 3D. Creo que eso ha funcionado como una espada de doble filo, porque para mí la verdadera relevancia de ese Proyecto no está en la exhibición del 3D, sino en las exposiciones que han montado (como la que organizaron durante el verano, que sí resulta lo más revolucionario que hemos podido ver en ese campo en nuestro país), o el Festival Internacional de Video Arte.

Lo que me ha llamado la atención en estos días en cuanto a esto del 3D es que en Camagüey se acaba de anunciar la apertura de una nueva sala, ubicada en el Centro Comercial “El Cristal”, la cual es administrada por Artex. Mi pregunta es: ¿por qué si tenemos una Calle de los Cines, con instituciones cinematográficas como el Casablanca o Nuevo Mundo, el Estado no piensa en protegerlas invirtiendo en estos sitios que ya existen?, ¿o será que Artex de ahora en lo adelante será la responsable de garantizar la formación de espectadores críticos que, además de cine 3D, sean capaces de ver otro tipo de obras audiovisuales?

Sabemos que la experiencia del 3D no es algo que el público estará dispuesto a convertir en lo único que ve tal como la disfruta ahora. El gran historiador del arte Ernst Gombrich anotó alguna vez: “Cuando el cine introdujo la «tercera dimensión», la distancia entre lo esperado y lo percibido fue tan grande que muchos sintieron la excitación de una ilusión perfecta. Pero la ilusión se gasta una vez que la expectativa sube un peldaño; la damos por sentada y queremos más”. A ello habría que sumar lo vinculado a la obsolescencia programada con muchos de estos equipos que se harán “viejos” en apenas meses.

Lo que quiero decir es que, ahora mismo, más que prohibir de modo autoritario determinadas prácticas culturales, lo que necesitamos es estudiar las estrategias que nos permitirían, como Estado o sistema institucional, intervenir en esos espacios donde ya se están “formando” de modo informal los nuevos espectadores, para hacer llegar hasta allí el legado de toda esa alfabetización cinematográfica que en su momento se logró.

Juan Antonio García Borrero

ECOS DEL DEBATE SOBRE LA INFORMATIZACIÓN EN IPS

Es muy raro que los debates que tienen lugar en algún blog, alcancen con sus ecos a los medios oficiales. Todavía es demasiado dominante la idea de que la gestión de los blogueros no va más allá del impresionismo intrascendente.

Por eso es que agradezco tanto que un sitio como IPS comente algunas de las ideas que aquí se exponen, en este caso relacionadas con la informatización a que ha sido convocada la sociedad cubana.

Mientras más debates tengamos alrededor de este asunto, más enriquecidos saldremos todos, porque es evidente que en cuanto a este fenómeno no existe un punto de vista privilegiado: Etecsa, Desoft, Joven Club, Citmatel, Unión de Informáticos de Cuba, todos estamos aprendiendo.

El Estado podrá ser dueño de cada uno de los recursos que pone en función de esa futura informatización, podrá regular las maneras en que se utilizarán esos recursos, pero la creatividad es necesaria estimularla con la creación de escenarios donde la gente se sienta motivada a compartir su talento, como mismo ocurre en el mundo virtual dominado por Internet.

Por eso pienso que más que imponernos una informatización de corte institucional, necesitamos una informatización ciudadana (igual que se habla de ciencia ciudadana), donde sean los miembros de la comunidad los que, junto a expertos e informáticos, aporten ideas de acuerdo a sus intereses y problemas concretos.

El país necesita pasar de ese momento actual que vivimos, donde el consumo pasivo es lo hegemónico, a la construcción de una agenda en la que la creatividad sea lo fundamental. De allí que la complicidad de IPS para concederle visibilidad a esas urgencias nos resulte tan útil.

Juan Antonio García Borrero

ACCESO A INTERNET Y USO DE TECNOLOGÍAS ESTIMULA DEBATE EN BLOG CUBANO

(Tomado deIPS Cuba)

La ampliación del acceso a Internet y el consecuente diseño de políticas públicas para humanizar y hacer más creativo el uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TICs), centró un debate en el blog Cine Cubano, la Pupila Insomne.

Para el autor de la bitácora, el crítico de cine Juan Antonio García Borrero, “estamos en pañales en la construcción de una “cultura de la informatización” que aproveche mejor y ponga en el camino del crecimiento sostenible el talento y la tecnología en el país”. Lee el resto de esta entrada

LOS FILMES MÁS POPULARES DEL ICAIC

Con razón se dice que el cubano ama su cine. En otros países de Latinoamérica, la producción local es silenciada en virtud de una cartelera donde lo hegemónico serían las propuestas hollywoodenses.

Pero en Cuba, el estreno de cualquier película cubana levanta un buen conjunto de expectativas a su alrededor. Tal vez donde mejor se pueda apreciar eso es en el mes de diciembre, cuando en pleno Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, que se supone sea la vitrina que nos pone en contacto con películas extranjeras que quizás no veamos nunca más en pantalla grande, la gente (literalmente) se mata por ver las cubanas.

No sé si este es el único país donde sucede eso. En términos sociológicos existen varias explicaciones. Una de ellas tendríamos que asociarla al hecho de que el cine cubano ha puesto en pantalla muchos temas e historias que más bien hubiesen correspondido a la prensa. En esos casos, el factor “crítico” ha operado como el gran gancho, si bien sabemos que el cine es una cosa, y el periodismo otra.

Lamentablemente en Cuba no se suele ofrecer, de modo transparente, las cifras que permitirían estudiar en profundidad la recepción del cine cubano por su público. No sabemos con exactitud cómo se comportan los ingresos en el ciclo de la exhibición. Tampoco tenemos idea de su comportamiento en la arena internacional (se suele afirmar que Cecilia/ 1980, de Humberto Solás, es la que más ingresos ha generado al país, pero yo no me atrevería a suscribirlo a falta de datos oficiales).

Solo conozco una relación de los filmes más populares del ICAIC. Fue elaborada en 1997 por la investigadora María Eulalia Douglas para su valioso libro “La Tienda negra”. Han transcurrido exactamente veinte años, por lo que supongo que esos resultados han variado, al incorporarse otros filmes que han gozado de un gran favor del público (estoy pensando, por ejemplo, en Conducta, de Ernesto Daranas, o Havanastation, de Ian Padrón).

Pero la comparto ahora con los lectores del blog, porque sigue siendo un buen mapa sobre todo para saber por dónde han ido las preferencias de los espectadores cubanos, casi siempre silenciados a la hora de dar su voto cuando se escribe la Historia del cine nacional.

Juan Antonio García Borrero

FILMES MÁS POPULARES DE LA PRODUCCIÓN DEL ICAIC HASTA 1990

Por María Eulalia Douglas (Cinemateca de Cuba)

Aventuras de Juan Quinquin (1967),de Julio García-Espinosa

Los pájaros tirándole a la escopeta (1984), de Rolando Díaz

La Bella del Alhambra (1989), de Enrique Pineda Barnet

Guardafronteras (1980), de Octavio Cortázar

Se permuta (1983), de Juan Carlos Tabío

Elpidio Valdés (1979), de Juan Padrón

El hombre de Maisinicú (1973), de Manuel Pérez

El brigadista (1977), de Octavio Cortázar

De tal Pedro tal astilla (1985), de Luis Felipe Bernaza

Las doce sillas (1962), de Tomás Gutiérrez Alea

Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega

Una novia para David (1985), de Orlando Rojas

La muerte de un burócrata (1966), de Tomás Gutiérrez Alea

Cuba’ 58 (1962), de Jomi García Ascot y Jorge Fraga

Cuba baila (1960), de Julio García-Espinosa

Lucía (1968), de Humberto Solás

Patty-Candela (1976), de Rogelio París

Clandestinos (1987), de Fernando Pérez

Polvo rojo (1981), de Jesús Díaz

En tres y dos (1985), de Rolando Díaz

Historias de la Revolución (1960), de Tomás Gutiérrez Alea

El joven rebelde (1961), de Julio García-Espinosa

Los días del agua (1971), de Manuel Octavio Gómez

CONVOCATORIA PARA EL FESTIVAL DE CINE DE LASA (BARCELONA 2018)

El Festival de Cine de LASA2018 tiene el agrado de invitar a realizadores de todos los países del mundo a compartir sus producciones sobre América Latina. Se aceptarán tanto cortos como largometrajes realizados en 2016 y 2017. Puede tratarse de documentales, ficciones, animaciones o cine experimental. El propósito del Festival es dar a conocer lo más variado de la producción cinematográfica concebida a nivel mundial sobre temas latinoamericanos.

En el proceso de selección de las películas se contemplará su calidad artística y técnica; su contribución a la reflexión y discusión sobre cuestiones políticas, sociales y culturales que atañen a los pueblos latinoamericanos; su aporte a la construcción de una cinematografía de y sobre la región; y su pertinencia con las temáticas e intereses del Congreso.

Las películas seleccionadas competirán por el Premio al Mérito Cinematográfico LASA2018 y dos Menciones Especiales.

No se requiere ser miembro de LASA para participar. Con excepción del portugués, es requisito que las películas no habladas en castellano cuenten con subtítulos en este idioma. Para la selección, es opcional que los films en español o portugués presenten subtítulos en inglés, y si son elegidos para exhibición, deberán contar obligatoriamente con subtítulos en inglés.

La inscripción debe realizarse del 1 de julio al 1 de octubre de 2017. Los films seleccionados serán anunciados el 15 de diciembre de 2017. Se comunicará vía e-mail a los realizadores los pasos a seguir para el envío de la copia de proyección.

MECANISMO DE INSCRIPCIÓN

Para la postulación de las películas se deberá descargar, completar y enviar por e-mail a lasafilmfest el lasafilmfest.

Si el postulante así lo prefiriera, puede imprimir el formulario y enviarlo con una copia en DVD de la película a través de FedEx o DHL a:

Ana Laura Lusnich
José Bonifacio 865, piso 7, dto. 2
CP 1424, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina

Por favor, indicar en el sobre “Sin valor comercial. Material cultural”.

Se deja a criterio del postulante la elección de uno u otro sistema.

En caso que algún realizador/a tuviera inconvenientes con las modalidades de envío, le pedimos por favor que se comuniquen con nosotros vía e-mail con el fin de evaluar mecanismos alternativos para la recepción de las películas.

En caso de enviar un DVD para el visionado de la película, este no será devuelto y se depositará en el archivo del Festival.

Las películas seleccionadas serán exhibidas en soporte digital.

SOBRE EL CONSUMO CULTURAL EN CAMAGÜEY

Con alguna tardanza he leído el reportaje que sobre el consumo cultural en tiempo libre ha publicado la revista Bohemia (7 de julio de 2017, Año 109, Nro.14, pp 28-30).

En el reportaje se alude a lo que sucede en Camagüey del siguiente modo:

Ni siquiera en la ciudad de Camagüey los adultos mayores tienen donde escoger. “¡Hasta en la Casa de la Trova ponen reguetón!”, protesta un anciano de 70 años cuyo pasatiempo consiste en sentarse en el parque mientras anhela aquellos espacios, ya inexistentes, destinados a las melodías de antaño.

El mismo parque donde a una camagüeyana de 27 abriles se le va el tiempo libre conectada a la Wi-Fi. Según declara: “actividades recreativas para personas de mi edad no hay en moneda nacional”. Al escucharla no es posible dejar de pensar que Camagüey es una plaza fuerte en propuesta de danza, artes escénicas, audiovisuales y otras manifestaciones artísticas cuyo cobro es precisamente en moneda nacional.

Así, la calle República se torna pasarela de jóvenes que parten hacia el Casino Campestre –tan bello como subutilizado, al decir de una trabajadora por cuenta propia- o el patio que antes pertenecía a la Sepmi, a bailar y tomar bebidas alcohólicas sin gastar tanto como en la discoteca Copacabana o el cabaret Caribe”.

Confieso que no me parece justa esa impresión que queda de Camagüey como si se tratase de un desierto cultural. Me consta que en la ciudad, a diario, se organizan muchísimas actividades. Invito a que se revise la cartelera que semanalmente llega a mi buzón. Hay opciones de todo tipo, pensadas para todas las edades. Es decir, no creo que el problema esté exactamente en una ausencia de opciones, sino en algo más complejo que tendría que ver, quizás, con la manera de promover las mismas, o incentivar la asistencia a esos eventos.

En este sentido, creo que el gran problema sigue estando en que nos falta el diagnóstico que permita establecer, por una buena vez, por donde anda en Camagüey el consumo cultural, y sobre esa base, trazar estrategias. Lamentablemente aquel Foro sobre Consumo Cultural celebrado en su momento en La Habana, y que en principio estuvo diseñado para que sucediera en la ciudad agramontina, jamás tuvo ecos acá. Y todo lo discutido y propuesto para una agenda práctica cayó en el olvido.

Como tampoco las dos relatorías del Primer y el Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual celebrados en Camagüey han sido tomadas en cuenta por las instituciones culturales, a los efectos de enriquecer sus respectivas programaciones con lo investigado por los diversos expertos que han participado en esos eventos.

Es decir, que en cuanto al consumo cultural, el pecado de Camagüey (aunque yo creo que se pone de manifiesto en todo el país) estaría en que se sigue programando y pensando en los espectadores de estos tiempos como si todavía viviéramos en el siglo XX, cuando precisamente los más recientes estudios sobre el consumo cultural que se realizan a diario en el mundo, nos hablan de la emergencia de nuevas prácticas culturales, y, asociado a ello, nuevos consumidores.

Juan Antonio García Borrero

LEO BROUWER SOBRE EL PAPEL DEL DIRIGENTE EN LA CULTURA

Hoy, mientras buscaba información sobre el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC para un amigo, me puse a releer el libro de entrevistas de Jaime Sarusky (La Habana, 1931- 2013). Como saben los que lo han leído, encontramos allí el intercambio que el periodista sostuviera en el año 1971 (ese que tan bien ha estudiado Jorge Fornet en “El 71”) con varios de los miembros de aquel gran laboratorio musical que fue el GESI.

Para muchos es la época en que se inicia en Cuba el Quinquenio Gris, si bien desde antes ya se dejaban ver los síntomas de la parálisis que a partir de entonces comenzaría a vivirse en el país. Sin embargo, recomiendo el libro porque vamos a encontrar aquí reflexiones muy lúcidas que trascienden el diálogo de coyuntura, para asomarse a problemas de fondo que ahora mismo nos siguen afectando (muy interesante lo que se habla acerca de la música, los gustos populares, y las políticas culturales de entonces: ¿no les resulta familiar todo esto en cuanto a lo que viene ocurriendo con el reguetón, por ejemplo?).

La reflexión de Leo Brouwer que pongo al final del post me parece muy lúcida. Quisiera recordar que Brouwer está hablando en el año 1971. Todavía no hay un Ministerio de Cultura, y está en su apogeo el reclamo de un arte pedagógico que, en el fondo, era precisamente lo que el Che había denunciado en “El socialismo y el hombre en Cuba” cuando apuntaba: “Se busca entonces la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios”.

Repito que hay que contextualizar. Hoy es otra época, con otros desafíos. Y en lo personal sí creo que en Cuba han existido dirigentes de la cultura que están conscientes de que el arte no es política a secas, que el arte es algo mucho más complejo que debe ser examinado a la luz de sus propias dinámicas, y no en función de reclamos ajenos a su perfil. No digo que estén en mayoría, pero han existido y existen. De todos modos, aquello que dijera Brouwer en 1971 a mí me sigue invitando a pensar de un modo permanente el asunto:

“¿Cuál es el papel del dirigente con relación al artista o al pueblo? No es más que uno. En tres palabras: es el vehículo. Entre tres polos para comunicar, es el vaso comunicante. El dirigente es el que comunica. Nos pone a nosotros en contacto con el pueblo. Esa es la labor más importante del dirigente. No pedir determinada cosa, porque entonces está hablando a título individual de qué hay que darle al pueblo, porque se cree con la verdad en la mano. Estamos hablando groseramente, porque esto es muy delicado, muy profundo, habría que repasar toda la sociología marxista y no marxista también. ¿Por qué no decirlo? Habría que repasar a Benjamín, a Mac Luhan, a Marcuse y a todos los grandes mitos, todos estos grandes nombres. Ese es el papel del dirigente y no lo hemos tenido en la cultura”. (1)

Juan Antonio García Borrero

Nota:

(1) Sarusky, J. (2005). Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC. La Habana, Cuba: Editorial Letras Cubanas, p 26.

LA MUJER EN EL AUDIOVISUAL CUBANO

En nuestra próxima Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” (Jueves 31/ 5.00 pm/ Complejo Audiovisual Nuevo Mundo) estaremos hablando de la representación de la mujer en el audiovisual cubano.

Este es un asunto que, gracias a estudiosas como Danae Diéguez (nuestra pionera en este tipo de análisis), es ahora que comienza a adquirir importancia en las agendas investigativas del país.

En la perspectiva crítica tradicional, se creía que la simple presencia de una mujer en el protagónico bastaba para considerar a ese filme como feminista. En la nueva mirada las cosas no funcionan de modo tan inocente, porque aunque la mujer sea protagonista, está formando parte de un relato que es pensado y contado desde la subjetividad de los hombres, los cuales seguirán prolongando en pantalla ese gran conjunto de fantasías falocéntricas donde lo que a la larga se reafirma es el orden patriarcal.

Desmontar esa falacia no resulta fácil, toda vez que incluso la mujer (aun accediendo a la dirección de la película) puede convertirse en agente reproductora de esa ideología machista. De allí que resulte tan importante revisar las estructuras profundas de nuestro cine canónico, y examinar el modo en que se ha representado a la mujer sobre todo en la esfera privada, que es donde todavía sigue siendo hegemónica la inequidad.

Debemos alegrarnos de que en Cuba la presencia de la mujer en los espacios públicos (ya sea como dirigente o simple contribuyente al desarrollo de la sociedad), sea cada vez mejor reconocida. Pero si de verdad queremos aportar a su emancipación integral debemos dirigir la mirada crítica a las raíces del mal, ubicadas en esa manera asimétrica de adjudicar roles y tareas de acuerdo al género, y donde son los hombres los que siguen llevando la ventaja.

Y como ya va siendo habitual en nuestra Cibertertulia, los interesados podrán descargar gratuitamente del Portal El Callejón de los Milagros, un módulo de archivos relacionados con el tema de la charla, donde se incluyen libros, bandas sonoras, fragmentos de películas, etc.

Juan Antonio García Borrero

44 AÑOS CON “HISTORIA DEL CINE”

Hoy 20 de agosto se están cumpliendo 44 años de la primera emisión del programa de la Televisión Cubana “Historia del Cine”.

Nunca alcancé a hablar con su fundador José Antonio González (1945- 1989), pero el recuerdo de su voz, la manera tan fluida que tenía de comunicar sus conocimientos (para mí ha sido, junto a Enrique Colina, el paradigma inmejorable de crítico de cine que interviene en la televisión), el lenguaje corporal con el que acompañaba sus disertaciones, ha terminado por convertir su presencia en algo que perdura.

Para muchos cubanos (me incluyo) el programa “Historia del cine” ha sido una especie de colegio invisible. Allí, al igual que en los cineclubes y en la Cinemateca, hemos podido crecer como espectadores. Hemos enriquecido nuestros gustos. Hemos ensanchado nuestras maneras de representarnos el mundo.

Cuando hicimos en Camagüey el Primer Taller Nacional de Crítica Cinematográfica (marzo de 1993) festejamos con Carlos Galiano, su actual conductor, los veinte años del programa. Y con algo de vergüenza le confesé a Galiano que yo había participado en un concurso que convocaran en 1983 para celebrar el décimo aniversario.

Supongo que si hoy leyera las respuestas que entonces envié la vergüenza sería intolerable. Pero al mismo tiempo, sé que le debo al programa mis primeras visitas en serio a la sala de arte de la Biblioteca “Julio Antonio Mella”. Aquel concurso me obligó a investigar, a buscar en las enciclopedias que todavía existen allí, a enterarme de toda esa gran Historia de excelencias artísticas que hay detrás del mero cúmulo de imágenes y sonidos comerciales que hoy nos acosan.

Siempre que hablo de estos asuntos, sé que corro el riesgo de que me asocien a la nostalgia infecunda. Y nada hay más lejos en mi intención que la remembranza por la remembranza. Hoy la Historia del Cine se narra en las academias de un modo muy diferente al que se hacía veinte o treinta años atrás en la televisión, pero las raíces de lo que se pretende con programas como estos permanecen intactas: brindarles al espectador herramientas críticas que le permitan crecer como individuo, como ser humano.

Desde aquí le envío a Carlos Galiano el abrazo agradecido en el cual, probablemente, se reconocerán muchísimos televidentes.

Juan Antonio García Borrero