Archivos Mensuales: julio 2017

RETRATO DE TERESA (1979), de Pastor Vega

Hoy se están cumpliendo 38 años de la primera exhibición pública de Retrato de Teresa (1979), uno de los filmes más polémicos que ha existido en la historia del cine cubano. Comparto este breve texto que forma parte del cuaderno aún inédito Diez películas que estremecieron a Cuba.

JAGB

RETRATO DE TERESA

No ha existido en la historia del cine cubano de todos los tiempos, una película que se haya discutido con más fervor. Han existido películas con mayor éxito en el plano económico (La bella del Alhambra), o que han movilizado, incluso contra su voluntad, a un buen número de espectadores (Alicia en el Pueblo de Maravillas), o que cuando se suman todos los asistentes de por vida, la supera con creces (Aventuras de Juan Quin Quin), o que tienen un mayor reconocimiento internacional (Fresa y chocolate), pero lo que se dice “discusión popular”, eso solo ha sucedido con Retrato de Teresa. En el momento de su estreno, pocas personas se mostraron ajenas al debate, fueran o no amantes del cine. Podía gustar o no, pero nadie quedaba indiferente.

El impacto de Retrato de Teresa tiene varias causas, pero tal vez la primera de ellas sea el uso eficaz que hace de un modelo de representación donde la sencillez expositiva provoca que el conflicto sea fácilmente reconocible. Este modo de exponer la anécdota, si bien para nada novedoso en la historia de la narrativa fílmica, sí resultaba toda una sorpresa dentro del cine cubano revolucionario de entonces, tan empeñado en conseguir obras de autor, caracterizadas casi siempre por rupturas, negaciones y sobresaltos que terminaron por convertir al cine convencional en una suerte de enemigo, cuando no una rareza. Según Pastor Vega,

La película fue concebida para polemizar con conceptos y comportamientos que nada tienen que ver ni con la Revolución ni con el socialismo, y que todavía están presentes en nuestra vida diaria. De ahí el carácter completamente abierto de la película. Su estructura dramática está compuesta de sugerencias, de nudos y problemáticas no resueltas; de expresiones, más que de soluciones. La película no pretende moralizar con proposiciones doctas y definitivas sino motivar una reflexión, una actitud y que cada cual polemice dentro de sí mismo y piense con su propia cabeza. De ahí la discusión popular desatada. Aferrarse a moldes de pensamiento históricamente superados no es privativo de ningún sexo, edad o color. Es fundamentalmente un problema ideológico”. Lee el resto de esta entrada

SUITE CAMAGÜEY (2016)

Noche de ensueño en la recién inaugurada Sala de Conciertos “José Marín Varona”. Derroche de talento con las interpretaciones de los Dúos A Piacere, A Tempo, y Voces. Otro buen punto que se anota la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey.

Sé que una ciudad, más que un conjunto de edificios y calles, es un estado de ánimo. Hablo sobre todo las ciudades donde hemos nacido. Esas que nunca dejamos atrás aunque ya no vivamos en ella, porque como ha apuntado Italo Calvino:

Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, sino también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”.

Juan Antonio García Borrero

EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS EN EL PERIÓDICO GRANMA

Quiero agradecer al periodista Miguel Febles Hernández este extenso trabajo publicado en el periódico Granma, y que habla de las potencialidades que ahora mismo tiene la ciudad de Camagüey con su Paseo Temático del Cine (único de su tipo en el país), y que tanto podría contribuir a la anhelada informatización de la sociedad cubana.

De paso aprovecho para invitarlos al panel que mañana sábado, a las once de la mañana, estaremos protagonizando en el Bosque Tecnológico como parte de las actividades del Festival Provincial de la Juventud y los Estudiantes.

JAGB

Proyecto El Callejón de los Milagros. Del esbozo teórico a los hechos

Justo en el 2014 quedó abierto al público un sitio único en el país, conformado por instituciones cinematográficas, cafeterías, bares, restaurantes, tiendas, estudios fotográficos, heladerías, barberías y peluquerías

Autor: Miguel Febles Hernández | febles@granma.cu

(20 de julio de 2017 20:07:06)

CAMAGÜEY.–Al segmento de la céntrica arteria Ignacio Agramonte, situado inmediato a la Plaza de los Trabajadores, los habitantes de esta ciudad patrimonial siempre le llamaron la «calle de los cines» por la presencia en ese tramo vial de varias de las principales salas cinematográficas de la localidad.

Amén del apego casi generalizado por el séptimo arte, ese fue el «gancho» que aprovechara la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey para transformar la zona en Paseo Temático del Cine, como parte del programa constructivo por el aniversario 500 de la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Justo en el 2014 quedaba abierto al público un sitio único en el país, conformado por instituciones cinematográficas, cafeterías, bares, restaurantes, tiendas, estudios fotográficos, heladerías, barberías y peluquerías, cuyos nombres y ambientación estuvieron relacionados, desde entonces, con clásicos del cine mundial.

A partir de esa fecha, lugareños y visitantes comenzaron a identificar y a recibir los servicios del Bar Esperanza, último que cierra, la cafetería La Dolce Vita, la cremería La Isla del Tesoro, la barbería El Marido de la Peluquera o el restaurante La Isabella, en un ambiente rodeado de imágenes antológicas.

Fruto de la rehabilitación, el Casablanca se convirtió en multicine con las salas Alhambra, Fénix y Palatino; el Encanto, en sede del Circuito para la exhibición, el desarrollo y la investigación de los nuevos medios; y el Complejo Nuevo Mundo acogió la Cátedra de Estudios Audiovisuales Tomás Gutiérrez Alea.

DE LA ETERNA INCONFORMIDAD SALEN SOLUCIONES

¿Cómo aprovechar mejor la oportunidad de disponer de un conjunto de medios técnicos, servicios e instalaciones que no existe en otra parte de Cuba? A esa pregunta se encargó de dar respuesta un grupo de eternos inconformes, encabezado por el investigador y crítico de cine Juan Antonio García Borrero.

Surgió entonces lo que se dio en llamar Proyecto de fomento de la cultura audiovisual El Callejón de los Milagros, dirigido a impulsar el uso creativo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en su vínculo con el legado del cine, sobre la base de un consumo cultural donde prime la calidad y la jerarquía.

Es imposible imaginar, sin embargo, que la ejecución de un proyecto como este descanse sobre los hombros de una persona: en su materialización intervienen, como instituciones rectoras, el sectorial provincial de Cultura, el Centro Provincial del Cine, la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Informáticos de Cuba.

«Tan importantes como esas instituciones, aclara García Borrero, son también los aliados estratégicos (Desoft, Citmatel, Etecsa, Copextel, Joven Club, la Universidad, Educación y el grupo Orsis), los cuales, con sus ideas y servicios, contribuyen a que el proyecto se mantenga en el tiempo y sea algo sostenible». Lee el resto de esta entrada

EL IDEALISMO Y LA NACIÓN

EL IDEALISMO Y LA NACIÓN

(Publicado en Cuba Posible)

En mi época de estudiante universitario, la palabra “idealismo” tenía cierta connotación negativa. Nos decían, por ejemplo, que la filosofía marxista-leninista había conseguido aniquilar a todos los representantes de la escuela idealista: los que ya habían nacido antes de Marx y Engels, y los que estaban por nacer.

Entonces éramos muy jóvenes para reparar en las simplificaciones que se hacían de los análisis de ambos pensadores, y mucho menos conseguíamos entender que negando de esa manera la metafísica tradicional, se le daba relevancia a otro tipo de “trascendencia”: así que donde antes se hablaba del “más allá” ahora se apelaba al “más tarde”, que de todos modos no permitía verificar de un modo objetivo la posibilidad de un mundo mejor.

Hoy en día el “idealismo” tampoco goza de muchas simpatías en Cuba, aunque por razones que no tienen nada que ver con lo filosófico. Ser un “idealista” en esta época donde el desencanto se combina con el pragmatismo, la impotencia, y la prisa hedonista, puede convertirte en el recalcitrante “tonto de la colina”. El idealismo antes implicaba un contrasentido en términos ideológicos; ahora, en cambio, para algunos pareciera que no es rentable, que no se ajusta al horizonte de expectativas del sujeto dominante en nuestros tiempos.

Creo que hay algo de razón en desconfiar de aquellos que se especializan en construir mundos armónicos a partir de un uso impecable de la mera retórica. Para esos que trafican con sueños y palabras rimbombantes en función de lo que uno como individuo aspiraría a vivir, siempre tengo a mano el imperativo de Ambroce Bierce: “Si quieres hacer realidad tus sueños, ¡despierta!”.

Pero eso es una cosa, y la otra es prescindir de la capacidad de soñar con mundos superiores a esos que habitamos a diario. Sé que lo anterior suena a trasnoche. A resaca de entusiasmos abortados. A melancolía de lo que pudo ser (melancolía de lo que todavía no hemos visto, pero sí soñado). Mas eso, lejos de devenir un argumento en contra, más bien despierta en mí la sospecha de que el mundo en estos mismos instantes es la más realista de las mentiras que podamos imaginar.

Si hoy el planeta es un poco mejor que hace dos o tres siglos, se le debe a un conjunto de hombres y mujeres que en su momento se rebelaron contra el sentido común, ese que nos dicta las reglas que “todo el mundo” comparte, y juraría que son naturales. Esos idealistas o herejes pusieron por delante la libertad de construir universos menos injustos, menos egoístas; sacrificaron su seguridad personal, decidieron que podían vivir de acuerdo a lo que sentían que podían ser, y no acorde a lo que la mayoría esperaba que fueran.

Por supuesto que muchas veces pecaron de ingenuos. O cayeron en la trampa del subjetivismo que se tasa a sí mismo como la medida de todas las cosas. Lo importante es que de sus fracasos todavía estamos sacando enseñanzas que hoy nos sirven en más de un sentido. Como apuntó alguna vez José Ingenieros: “Las lecciones de la realidad no matan al idealista: lo educan”. Y eso es lo que explica que, pese a no ser una carrera del gusto de muchos en la actualidad, el idealismo siga existiendo, sobreviviendo.

En Cuba hemos tenido una enorme tradición de idealismo revolucionario. Nuestros grandes revolucionarios, al margen de la visión materialista o no que tengan del devenir de la Historia, han sido grandes idealistas, grandes soñadores. Renunciar a ese caudal de sueños, de inquietudes creativas sería el equivalente de anunciar el suicidio de la nación.

Juan Antonio García Borrero

HOY, PRESENTACIONES DE LIBROS DEL ICAIC

LOS MEJORES FILMES CUBANOS DE FICCIÓN (1959- 2008)

Cada vez creo menos en las encuestas que hablan de “las mejores películas”, pero como otras veces he dicho, en términos cartográficos sí pueden ser útiles, pues nos ayudan a orientarnos en ese gran oceáno de imágenes y sonidos que sería el audiovisual contemporáneo. El problema es que como esa producción, por suerte, nunca cesa, parecieran que tales consultas nacen programadas para su obsolescencia inmediata.

Esta que convocara la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el año 2008, es a mi juicio una de las más ambiciosas que se han concebido en el país, porque incluye hasta las frases más memorables del cine cubano. Pero si la hiciéramos ahora, ¿no tendríamos que incluir a Conducta, por ejemplo? ¿O La película de Ana? ¿O a varias de las películas que se han estado realizando más allá del ICAIC, como Memorias del desarrollo?

De todos modos, aquí tienen las escogidas por los críticos en el apartado de la ficción en su momento. El número alude a la cantidad de veces que fue mencionada la cinta en la consulta. Los interesados en la encuesta integral, pueden consultar la Revista Cine Cubano Nro. 171.

JAGB

LOS MEJORES FILMES CUBANOS DE FICCIÓN

Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea) 72
Lucía (Humberto Solás) 66
Fresa y chocolate (T. G. Alea y Juan Carlos Tabío) 62
Madagascar (Fernando Pérez) 43
Papeles secundarios (Orlando Rojas) 43
La muerte de un burócrata (T. G. Alea) 37
La primera carga al machete (Manuel Octavio Gómez) 33
Retrato de Teresa (Pastor Vega) 32
La bella del Alhambra (Enrique Pineda Barnet) 31
La última cena (Tomás Gutiérrez Alea) 31
De cierta manera (Sara Gómez) 25
Aventuras de Juan Quin Quin (Julio García Espinosa) 20
Suite Habana (F. Pérez) 18
Video de familia (Humberto Padrón) 13
Clandestinos (F. Pérez) 12
Los sobrevivientes (T. G. Alea) 12
El hombre de Maisinicú (Manuel Pérez Paredes) 10
La vida es silbar (F. Pérez) 08
Plaff o Demasiado miedo a la vida (J. C. Tabío) 08
Cecilia (H. Solás) 07
Los días del agua (M. O. Gómez) 07
Alicia en el pueblo de Maravillas (Daniel Díaz Torres) 05
Las doce sillas (T. G. Alea) 05
Una pelea cubana contra los demonios (T. G. Alea) 05

BILLY WILDER SOBRE EL ESTILO

La mayoría de las películas nacen para ser olvidadas. Solo unas pocas consiguen trascender en el tiempo, y convocar a generaciones diversas. Por eso cuando un realizador consigue que al menos dos de las que ha realizado, ocupe esa lista de imprescindibles, puede considerársele un genio del arte cinematográfico. Es lo que pasa con Chaplin. O con Welles. O con Fellini. O con Billy Wilder, desde luego.

De Wilder tengo dos películas que no me canso de repasar: El ocaso de una vida (Sunset Boulevard/ 1950) y Algunos prefieren quemarse (Some Like It Hot/ 1958). Podría mencionar también Pacto de sangre (Double Indemnity/ 1944) o Testigo de cargo (Witness for the Prosecution/ 1957), o El apartamento (The Apartment/ 1960), pero bastarían esas dos primeras para tener la confirmación de su genialidad.

Hitchcock llegó a decir de él que “a partir de Pacto de sangre, las dos palabras más importantes del cine son Billy y Wilder”. ¿Cómo justificar tan alta consideración? Con las películas, desde luego, que han logrado resistir el paso del tiempo gracias a esos guiones sólidos, y en las que el realizador parece empeñado precisamente en no existir.

Les comparto estas apreciaciones que tenía Wilder sobre “el estilo” en el cine. A mí me deja pensando porque, al final, el estilo Wilder sigue siendo inconfundible.

Juan Antonio García Borrero

Billy Wilder sobre el estilo

“Estoy en contra de toda esa pirotecnia visual tan común en el cine de ahora. En mis películas, no pretendo que los espectadores salten ante cada plano, gritándole al de al lado: “¡Dios mío, mira qué encuadre!”. Además, todo eso ya lo probamos en los viejos días de la UFA, en Alemania, y después lo abandonamos.

(…)

Si cuando el público empieza a interesarse en lo que está viendo, cuando lo tienes agarrados por el cuello, aparece un encuadre extravagante, eso es una mierda, eso sólo perjudica a la película. Ahí obligas al espectador a pensar en la técnica: en ese momento el tipo agarró la cámara, la montó sobre una grúa y se subió a lo más alto… En mis películas yo quiero que el público olvide que hay una cámara y un director. Quiero que se olviden que hay una pantalla, que se sientan junto a los personajes, en la misma habitación o en la misma calle.

(…)

El mejor director es el que “no se ve”.

MEMORIA DEL MUNDO PARA CARTELES CUBANOS DE CINE

No he podido evitar la tentación de robar del muro de Mayra Álvarez (Taty), esta información y esta foto que tanto me emocionan. Ese lobby del ICAIC, con sus carteles, también ha sido el lobby de muchos de mis sueños…

MEMORIA DEL MUNDO PARA CARTELES CUBANOS DE CINE

Por Mayra Alvarez

El Comité Cubano del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, entregó hoy miércoles 12, en el lobby del ICAIC, el reconocimiento “Memoria del Mundo” a la Colección Carteles Cubanos, y dio a conocer además, la noticia de su nominación presentada a la Oficina Regional. El Registro de Memoria del Mundo es una lista de patrimonio documental que ha sido aprobado por el Comité Consultivo Internacional. En esta inclusión, han transitado varias propuestas fílmicas cubanas y/o colecciones, como la del Noticiero ICAIC Latinoamericano.

Estuvieron presentes en la breve ceremonia, Nuria Gregory, presidenta del Comité Nacional; Roberto Smith, presidente del ICAIC; funcionarios de la oficina del Comité Cubano del Programa; Luciano Castillo, director de la Cinemateca; varios medios de prensa nacional, algunos directores de cine; diseñadores de algunos de los carteles; artistas plásticos, y varios trabajadores de la institución cinematográfica.

Las palabras de Nuria expresaron la valía artística así como que estas obras “son algo muy grande que ha hecho este instituto”, al mismo tiempo señaló “el alto valor patrimonial de los carteles”; acto seguido se entregó el Reconocimiento a la Cinemateca de Cuba la que fuera recibida por Luciano Castillo, quien hizo un breve recuento de la historia del trabajo del cartel cubano, quien también hizo referencia a la exposición “Hecho en Cuba” de 200 carteles que en agosto del año pasado tuvo lugar en Turín, Italia, y de la próxima exposición, también a mediados de agosto pero de este año que tendrá lugar en Pasadena, California, la que exhibirá cinco décadas de innovadores carteles cubanos realizados desde 1960 hasta el 2012.

¡Buena Salud al Cartel Cubano!

EL SECTARISMO EN ECURED

A propósito del post Que no vengan, Iroel Sánchez me corrige un error que hay en el mismo, cuando afirmo que en la Ecured no hay referencia alguna al “sectarismo”. Y me envía el link de la entrada actualizada en el año 2014: https://www.ecured.cu/Sectarismo, así como el historial de la página donde se puede observar la fecha de su creación: 30 de octubre de 2014: https://www.ecured.cu/index.php?title=Sectarismo&action=history.

Agradezco la aclaración porque para mí un buen debate debe funcionar sobre la transparencia. Mi error tuvo su origen en que, como tengo dificultades con la navegación, consulté la Ecured portátil que, evidentemente, es anterior a la actualización que Iroel me indica.

Me alegra saber que un tema tan complejo ya aparece en nuestros medios oficiales, pero creo que entenderán mi reclamo de que no basta la simple información del hecho para estar seguros que los errores cometidos en el pasado no se repetirán en el presente.

Ojalá podamos hablar alguna vez del “sectarismo” como un evento del pasado, y no como una visión de la vida en la que las actuales y nuevas generaciones no están exentas de reproducir los mismos mecanismos de exclusión e intolerancia de antaño. Pues en el “sectarismo”, más que individuos con nombres propios que alguna vez erraron, lo que encontramos son sesgos humanos que se heredan y que a la larga son fáciles de desmontar, dada la manera estereotipada en que se suelen construir los cuestionamientos.

En lo personal me sentiré satisfecho el día en que además de incluirse información en Ecured, discutamos sobre estos asuntos en la televisión, en la prensa oficial, en las escuelas. Quizás no sea mala idea comenzar repasando el discurso de Fidel el 13 de marzo de 1962, cuando se le rindiera homenaje a los mártires del asalto al Palacio Presidencial, y donde entre otras cosas afirmara:

Aquí hay muchos que se creen más revolucionarios que nadie, y creen que la Revolución está en gritar, y creen que la Revolución está en decir: “Izquierda, izquierda.” No les quiero hacer ninguna crítica a los Jóvenes Rebeldes, desde luego, porque ellos han rectificado algunas de sus consignas. Por ejemplo, ellos decían: “Somos socialistas, pa’lante y pa’lante, y al que no le guste, que tome purgante.” A mí no me gustaba, sinceramente, esa consigna, porque no era positiva. La cambiaron: Somos socialistas, pa’alante y pa’alante, y el que esté de acuerdo, la mano levante”. Esa es positiva, esa consigna (APLAUSOS); lo otro, es presentar el marxismo como un purgante: “Y al que no le guste, que tome purgante.” No está invitando a nadie a estudiar, no está invitando a nadie a convertirse al marxismo; le dice “te lo tragas, si quieres y si no quieres; si no te gusta, toma purgante.” ¿A quién van a conquistar con eso? “Izquierda, izquierda, izquierda siempre izquierda”, eso no es el socialismo, eso puede ser Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (APLAUSOS)”.

A mí lo que me molesta del “anti-centrismo” que actualmente se propugna, es que en definitiva le está cerrando a los cubanos de buena voluntad la búsqueda de sus propias verdades, con el fin de imponerles una visión de grupo de pudiera ser legítima si llamara a sumar con el debate, con el aprendizaje.

Pero por el momento lo único que percibo es la voluntad de anular a los “confundidos”, a los que tienen más preguntas que respuestas. Y eso, la verdad, por lo menos a mí me confunde todavía más, porque además de eso, tampoco me gustan los purgantes.

Juan Antonio García Borrero

GUTIÉRREZ ALEA O LAS TRAMPAS DE LA (FE) POLÍTICA*

En el mes de julio de 1992 Tomás Gutiérrez Alea escribe un texto que titula “Las trampas de la (fe) política”, el cual aparecerá publicado por primera vez en el libro que el crítico José Antonio Évora prepara para el homenaje que le harían al cineasta en el Festival de Huesca dos años después.[1]

Aquel fue un año donde a la cruenta crisis económica y el incremento de la hostilidad del gobierno estadounidense, habría que sumar las tensiones vividas en el interior del campo revolucionario. La sonada destitución de Carlos Aldana Escalante de sus cargos de Jefe del Departamento Ideológico y del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central ocurre el 10 de octubre de 1992, y sería explicada de modo extenso en una nota del Buró Político del PCC, lo cual sacó a relucir una vez más las diferencias a veces irreconciliables que pueden existir detrás de esa unanimidad de criterios defendida en la esfera pública.

Algunas de las críticas más feroces dirigidas a Aldana no llegaban de los “enemigos de la Revolución”, sino de hombres como Alfredo Guevara, que en carta dirigida a Raúl Castro en 1999 (entonces Ministro de las FAR) escribiría:

No olvido al personaje unas veces perestroikero, otras horca y cuchillo, manipulador y acusador sin escrúpulos, volcando responsabilidades sobre “la Provincia” y presentándose en Ángel de la Guarda en el tratamiento del filme Alicia…; o igualmente manipulador de la verdad y la mentira, calumniador y envenenador con información falseada sobre Alicia Alonso y su entorno, destructor de vidas”.[2]

Más allá del diferendo personal que pudiera apreciarse en las anteriores consideraciones, lo que se pone en evidencia (y que a lo largo de todo el período post-59 ha salido a relucir de modo cíclico), son las maneras encontradas que dentro del mismo campo revolucionario conviven a la hora de “pensar” la construcción del socialismo, y que de modo maniqueo muchas veces se divide en dos: socialistas herejes y dogmáticos.

En teoría, el socialismo debería funcionar como una fuente inagotable de herejías. Al ser un sistema joven, que intenta superar las contradicciones del capitalismo con propuestas inéditas, obliga al debate permanente y la fiscalización constante de “verdades” que se dan por sentadas. Lamentablemente, por el camino siempre aparecerán grupos e individuos (sobre todo en los momentos más críticos que vive la nación), que en nombre de ese mismo socialismo herético que dicen defender, terminan apelando al dogma que todo lo petrifica: en esos casos, el socialismo ya no será herramienta de emancipación de muchos, como hubiese soñado Marx, sino de dominación en manos de unos pocos. Lee el resto de esta entrada