Archivos diarios: junio 9, 2017

DIALÉCTICA DE TITÓN

Hacia 1981 el cine producido por el ICAIC comenzó a tomar conciencia de la necesidad de renovarse dramatúrgicamente. El espléndido éxito popular de Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega, terminó haciendo público lo que era un secreto a voces: la tremenda avidez que tenía el espectador cubano de descubrir su contemporaneidad, con todas sus contradicciones, en pantalla.

Aunque en los dos Festivales de Nuevo Cine Latinoamericano celebrados hasta la fecha en La Habana, los jurados habían priorizado el reconocimiento de filmes con temática histórica como Maluala (1979), o explícitamente militantes en el plano político (En tierra de Sandino/ 1980, de Jesús Díaz; Granada, pequeño país gran revolución/ 1980, de Víctor Casaus), la institución comenzaba a incluir en sus planes de producción proyectos que intentaban dialogar críticamente con la realidad.

Julio García-Espinosa, por ejemplo, había realizado con Son o no son (1980), un arriesgado experimento en el cual dinamitaba la banalización de la cultura de masas en Cuba, mientras que en 1982 Sergio Giral se aprestaba a rodar el guión escrito por Manuel Cofiño con el título de “Sangre y fuego”, donde abordó un caso de corrupción administrativa. Aunque ninguna de estas dos películas fueron estrenadas en los años que les hubiese correspondido una vez que finalizaran sus rodajes, ambas estaban participando de ese espíritu innovador y crítico, en el cual habría que incluir también al proyecto de filme de Titón titulado El encuentro, y Hasta cierto punto, que Gutiérrez Alea estrenará en 1982.

El denominador común de todos estos filmes, no obstante la desigualdad de estilos y resultados, estaría simbolizada por la mirada incómoda que se lanza no solo a la realidad, sino a las maneras en que se construye en la pantalla esa “realidad”. Esa es la inquietud dominante en el conjunto de ideas que Titón entrega en Dialéctica del espectador, libro que conocerá una versión en italiano en 1981, y al año siguiente será publicada en Cuba por Ediciones UNIÓN, llegando a obtener hasta uno de los Premios de la Crítica Literaria concedidos en 1983, y siendo reconocido por el estudioso Desiderio Navarro como “el primer libro cubano que se dedica a reflexionar sobre problemas de la teoría marxista de la recepción, sobre aspectos pragmáticos y funcionales del arte, sobre relaciones específicas que se constituyen entre la obra y el receptor”.

Juan Antonio García Borrero