Archivos Mensuales: mayo 2017

VÍCTOR FOWLER SOBRE LA CULTURA DIGITAL EN CUBA

¡Cuánta falta nos hacen artículos como estos! Solo cuando consigamos involucrar a los intelectuales en el debate cada vez más imprescindible alrededor del uso creativo de las tecnologías, asociado a la informatización que vive el país, estaremos contribuyendo a colocar las humanidades digitales en el centro de nuestros quehaceres.

Cultura digital y literatura: informe de un sueño y proyecto

Víctor Fowler • Cuba (Tomado de La Jiribilla)

A finales del pasado mes de abril, como parte del programa de trabajo habitual en la Asociación de Escritores de la UNEAC, tuvo lugar una reunión con los presidentes provinciales de dicha Asociación; en esta oportunidad, además de intercambiar a propósito de problemas organizativos y de funcionamiento interno, el asunto que los convocó fue la intersección entre la literatura y la cultura digital. A lo largo del encuentro, que tuvo lugar en la sede de la UNEAC, fueron abordados temas como la promoción de literatura en la red, las características de una biblioteca digital, la edición electrónica y las humanidades digitales, entre otros. La reunión concluyó con un homenaje al ensayista, traductor y promotor cultural Desiderio Navarro; no solo por los 45 años del proyecto “Criterios”, que dirige desde su creación, sino por su liderazgo en el uso de las nuevas tecnologías para crear espacios de debate y socializar conocimiento.

Entre nosotros, exponer y dialogar acerca de los impactos y posibilidades que, para el escritor, derivan del acelerado desarrollo de las “nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones” es —ya desde la misma situación ambiental en la que se produce la invitación o pregunta implícita— una suerte de enigma multiplicado. ¿Cómo hablar de eso, mucho, enorme, que sabemos que existe, leemos en revistas, vemos en películas, escuchamos hablar, pero que no poseemos y que —si miramos lo que nos rodea con el tipo de calma que impone el realismo— aún demorará en ser parte “normal” de nuestras vidas: equipamiento, conectividad, procesos, etc.?

A propósito de esto, y durante la reunión, partimos de la voluntad de no quedar empantanados en las carencias del presente, sino —por el contrario— transformar la limitación en punto de partida para revisar cuanto se deja de hacer o alcanzar con nuestro actual nivel tecnológico, al mismo tiempo que para intentar proyectos que posibiliten superar metas nuevas. Ello significa tener presente que, pese a las más diversas insatisfacciones, en el país de hoy existen casi cuatro millones de líneas de teléfono móvil y más de un millón y medio de computadoras; junto a ello, significa también que ha sido instalada una planta para ensamblar laptops y tablets con capacidad anual para ciento cincuenta mil de estos equipos. Si a ello sumamos las cantidades que puedan provenir de otras vías, no hay duda alguna de que están siendo sentadas las bases de una transformación que —a un plazo relativamente corto y por simple acumulación— va a estremecer la totalidad de la vida en el país. Lee el resto de esta entrada

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ENCUADRE EN EL FESTIVAL IMAGO

LA HISTORIA SIN ECOS: EL CINE CUBANO SUMERGIDO

Hace ya bastante tiempo que sabemos que la Historia del cine cubano es mucho más que la Historia de Memorias del subdesarrollo, Lucía o La primera carga al machete. Pero aunque lo sepamos y se escriban libros que corrijan ese punto de vista excluyente, o se organicen eventos que recuperen títulos olvidados, en el imaginario del público seguirá dominando la idea de que la Historia del cine cubano es la Historia del ICAIC.

Es lógico. Nuestros grandes clásicos (que eso son Memorias, Lucía, o La primera carga al machete) tienen a su favor un sinnúmero de buenas referencias académicas, las cuales se encargan de multiplicar el prestigio ganado en su momento. Las nuevas escrituras rara vez podrán desmontar el relato que ha sido legitimado a lo largo del tiempo, convirtiendo en canon lo que en un principio se movía entre el entusiasmo de un grupo de expertos y las fantasías colectivas de una época.

Para el nuevo historiador será importante seguir defendiendo esos valores construidos en el pasado, pero sin olvidar que esa Historia visible (la Historia con luces de neón) siempre estuvo acompañada por otra que tendremos que descifrar a partir de lo omitido en los registros oficiales.

Tomemos el caso de una película como Ecos, primer largometraje de ficción realizado por el movimiento de cine-clubistas liderado por Tomás Piard desde finales de los años setenta. Estamos hablando de una película que resultó un hito, en tanto que, en términos de producción, planteaba una posibilidad entonces raramente imaginada en su época, debido a la absoluta hegemonía del ICAIC como entre productor de audiovisuales.

Hoy, pese a no existir una Ley de Cine que regule esos asuntos, ya no es difícil encontrar filmes realizados más allá del ICAIC, que consiguen insertarse en los circuitos de festivales internacionales. Pero en 1987 pretender “competir” con el Instituto era sencillamente un delirio.

Por tanto, cuando hablamos de festejar los treinta años de Ecos hablamos de resaltar mucho más que sus valores estéticos, que seguramente sufrirán el chequeo policíaco de quienes no querrán dejar pasar la oportunidad para resaltar las deudas del filme con la Lucía de Humberto Solás, como si eso en verdad no resultara una fortaleza.

Ecos, insisto, es mucho más que eso. Con la cinta, Piard nos hacía tangible la posibilidad de un cine cubano producido en los márgenes de las dinámicas oficiales de producción, los mismos que incluían no solo al ICAIC, sino también a los Estudios Cinematográficos de la Televisión y las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Pienso que Ecos es el antecedente más preciso que tendría ese cine independiente cubano que ahora mismo pugna por legitimarse en los escenarios de la nación.

Pero, por supuesto, no se trataba de un gesto aislado, sino que formaba parte del espíritu integral de la época en aquel lejano 1987. No en balde, para seguir con los aniversarios cerrados, el próximo 21 de junio tendríamos que estar celebrando treinta años de la creación del Taller Nacional de Cine de la AHS, del cual el cineasta Jorge Luis Sánchez fue su líder más destacado.

Para el historiador de esta época, el treinta aniversario del filme Ecos y del Taller de Cine de la AHS resultan más que simples efemérides. No serían datos complementarios de un relato positivista que ya ha decidido de modo autoritario cuáles son los “grandes acontecimientos fílmicos” que habría que promover en la futura Historia del cine cubano, sino en todo caso piezas claves de una Historia-problema que espera por argumentaciones que ayuden a entender al cine cubano, como parte de algo mayor que es la Cuba que nos sigue animando a pensar en ella.

Una Historia del cine cubano pensada en esos términos no estará renunciando a las jerarquías, pero lejos de dictarlas como imperativos providenciales, nos estará ayudando a descifrarlas como parte de un pacto en que cineastas y espectadores combinan en sus respectivos horizontes de expectativas querencias y ansiedades.

Si, como se ha dicho, el verdadero arte cinematográfico no refleja la realidad tal como es, sino construye y prefigura un porvenir donde los espectadores encuentran alternativas a ese orden de cosas que les ha tocado vivir, tendremos que agradecer a Tomás Piard y Jorge Luis Sánchez que hace treinta años soñaran para nosotros mucho de lo que ahora está pasando.

Juan Antonio García Borrero

PREMIO A “LOS BUENOS MODALES” (2017) EN SANTA CLARA

Hoy César Irigoyen, líder del Proyecto Rodando Fantasías, me escribió desde Santa Clara este mensaje que me tiene sumamente estimulado:

Hermano mío ¿cómo estás? Me complace decirle que el novel proyecto “Producciones Casablanca” de niñas y niños que creamos gracias al empeño y la voluntad de usted y los que lo apoyan ya es noticia.

Acaba de concluir el 3er Festival nacional de creación audiovisual Infantil Rodando Fantasías, el cual se hace aquí en Santa Clara y yo lidero junto a mi proyecto y Producciones Casablanca obtuvieron 3er Premio y una mención colateral de la Casa de los Comunicadores Sociales…

Me siento muy contento y espero así se lo haga llegar a las niñas y sus maestros. El premio lo recogió Eileen y Yanet, las representantes de UNIAL (Universo del Audiovisual para la niñez y la adolescencia) Instituto de Investigaciones Culturales Juan Marinello; ellas se lo harán llegar. Gracias y espero apoyen a esos niños. El año que viene lo espero en mi evento.

Saludos desde Santa Clara”.

Creo que muchos entenderán el porqué de mi entusiasmo. Más allá de lo que significa un premio, estamos hablando de la posibilidad de acercarnos un poco más a la vieja utopía defendida por Pablo Ramos: la utopía de concederles a nuestros hijos una dimensión donde sean sujetos activos, y no meros objetos; sujetos creativos, y no simples consumidores de la buena voluntad de los adultos.

Sé que falta muchísimo para lograr que consigamos una Política Pública encaminada a empoderar de veras a nuestros niños y niñas en el área de los audiovisuales (su consumo y producción). Pero es poco a poco que se alcanzan los grandes cambios.

Lo que ahora mismo propone el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” es algo mínimo, casi imperceptible, pero al menos (y por fortuna) no somos los únicos.

Juan Antonio García Borrero

LENTES CUBANOS EN NUEVA YORK

Lentes Cubanos en Nueva York

Organizado y coordinado por Bach Media, compañía enfocada en la producción y distribución del cine cubano en la isla y el mundo, se desarrollará la muestra “Lentes cubanos: Cine contemporáneo y cineastas emergentes” (Cuban Lens: Contemporary Cinema and Emerging Filmakers), que tendrá lugar el venidero 31 de mayo desde las siete de la noche, en el Centro Rey Juan Carlos I de España de la New York University (NYU).

Se proyectarán las obras de corte documental y de fuerte aliento experimental Casa de la noche (Marcel Beltrán), Conectifai (Zoe Miranda), Abecé (Diana Montero), El hijo del sueño(Alejandro Alonso), Limbo (Rafael Ramírez) y Batería(Damián Sáinz), todas realizadas recientemente por egresados y por actuales estudiantes de la EICTV como parte de sus ejercicios de curso.

Con posterioridad a las proyecciones de estos materiales, algunos de los cuales han participado en importantes festivales del mundo, se desarrollará un conversatorio con algunos de sus realizadores, que comentarán acerca de temas como raza, emigración, género y tensiones acerca de la identidad, que resultan ejes de tales propuestas.

Cuban Lens… forma parte de un grupo de dos eventos, aunados bajo el título de Contemporary Cuba’s Films & Millenialsy que en la tarde del 1ro de junio reunirá a millenials cubanos —nacidos al borde del cambio de milenio, también calificados como Generación X o 00—, quienes hablarán sobre la creación y el consumo cultural en Cuba.

BREVE MANUAL PARA ENTRAR AL CALLEJÓN

Aunque conectarse al Portal El Callejón de los Milagros del Paseo Temático del Cine existente en Camagüey es fácil, no todos los amigos conocen los pasos a seguir.

Lo primero es recordar que el Portal solo puede ser visto desde el Paseo Temático, lo mismo en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, en el multicine Casablanca, o en la Cafetería Cine Café que está al final del Callejón. Por otro lado, muchas personas todavía confunden el wifi con Internet, y necesitamos reiterar que el Proyecto intenta fomentar el uso creativo de las tecnologías en función de la cultura audiovisual.

Para navegar, una vez que se esté en el Paseo es preciso activar el wifi del dispositivo inteligente que se tenga (teléfono, Tablet, laptop) con el fin de detectar las redes inalámbricas disponibles. En nuestro caso saldrán varias (Etecsa, por ejemplo, que habría que tener saldo para navegar, o Gran Hotel, que se requiere una contraseña), pero a la que hay que conectarse, que es absolutamente libre, es a la del Callejón de los Milagros.

Una vez conectado se puede acceder de varias maneras al Portal. O bien escribiendo en el navegador (ya sea Chrome o Mozilla Firefox) la dirección del Portal (www.callejon.cmg.cu), o escaneando la imagen de Código QR que aparece impresa en varias partes del Paseo. Una aplicación como el Zapya tiene incorporado un lector de Código QR, pero también dentro del Portal hemos dejado al alcance del usuario la aplicación QR Droid, que no solo permite leer los códigos, sino también crearlos de acuerdo a nuestros intereses más puntuales.

La idea es que el Portal funcione como un gran repositorio que resulte útil a la comunidad. Por el momento ya se pueden descargar libros, materiales audiovisuales, archivos de sonido, que se han puesto allí para apoyar los diversos eventos que han estado ocurriendo en el Paseo en estos últimos meses.

Así, por ejemplo, los que asistieron a las sesiones teóricas del más reciente Taller Nacional de Crítica Cinematográfica recordarán que allí se le rindió homenaje al cineasta Abbas Kiarostami. Pues bien, los interesados en la obra de este cineasta, si van a la zona de Descargas, podrán encontrar un módulo de diez libros que abordan la carrera de este realizador iraní.

El Portal ofrece otras herramientas, como son los Catálogos de fondos existentes en la bóveda del Centro Provincial del Cine, o una relación de las mejores películas de la Historia del cine que pueden ser alquiladas en la Mediateca de Nuevo Mundo.

Pero como otras veces hemos dicho, para que exista un uso realmente eficaz y eficiente por parte de la comunidad (que es en definitiva a donde se dirige este proyecto sin ánimo de lucro) necesitamos incentivar las acciones de formación de usuarios. Solo si las personas consiguen ver con sus propios ojos las ventajas que trae para ellos el uso de estas tecnologías, estaremos contribuyendo a que la informatización del país se acelere.

Juan Antonio García Borrero

ATRAPADO (2017), de Daniel Chile

Recuerdo haber leído alguna vez esta fascinante idea de Tarkovski: “El artista existe porque la sociedad no es perfecta”. En Cuba nos cuesta trabajo entender que el cineasta no es exactamente un maestro de escuela. Por supuesto que ese conjunto de imágenes y sonidos que está articulando influyen en el imaginario que más tarde asocia “lo real” a lo que ve en pantalla, pero la responsabilidad del cineasta (como artista) es sacar a la luz lo complejo, lo que requiere de una mirada crítica y un debate permanente, porque más allá de lo circunstancial, estaría en juego nuestra esencia como seres humanos, como individuos que saben que la vida se construye a diario junto a los otros, y en ese cotidiano convivir lo cívico tendría un peso fundamental.

En este sentido, el cortometraje Atrapado (2017), de Daniel Chile,no deja de ser una película inquietante, al recordarnos que cada sujeto está condenado a elegir y establecer sus propias marcas de valores. Los contenidos de la conciencia individual no tienen un alcance universal, sencillamente porque como seres humanos partimos de nuestra existencia más puntual para en cada caso “decidir” qué es lo mejor. Yo lo resumiría de este modo: la gente no será por esencia buena o mala persona, sino que mientras viva estará todo el tiempo construyendo y reconstruyendo esa dimensión personal.

En el caso de Atrapado, desde el mismo título se nos avisa que estaremos en presencia de una historia en la que el encierro es el gran protagonista. Pero no hablo de un encierro físico, como el que viven aquellos que pasan alguna temporada en la cárcel: en el encierro del que habla el corto no hay muros ni barrotes (la libertad misma para decidir, como hubiese sugerido Sartre, sería la condena), y no tiene otro celador que la conciencia.

En los cuatro cortos que hasta ahora ha realizado Chile (Tres puntos/ 2008; Túnel/ 2011; Tarde para Ramón/ 2013, y Atrapado/ 2017) uno puede detectar una inquietud común por parte del realizador: los individuos comunes apresados en situaciones límites que van a transformar de un modo drástico sus rutinarias maneras de ser.

Pero no hay en el cineasta un deseo expreso de moralizar. Esto quizás confunda a quienes esperan del cine mensajes tranquilizadores donde el Bien siempre triunfa en la lucha contra el Mal. Chile se limita a colocar su cámara y observar con intensidad los comportamientos de sus personajes, que son seres insustanciales, acosados por los mismos problemas que en la vida real nos impacta a todos. Las acciones de ellos, sus decisiones a la hora de elegir una resolución de corte ético, será el detonante que activará en nosotros la revisión de esa escala de valores que nos sirve para convivir en sociedad.

En cuanto a lo formal, Atrapado es una película muy cuidada. No solo es eficaz la fotografía cuando nos construye ese asfixiante universo cerrado sobre el que se sostiene el drama, sino que el montaje se luce estableciendo prioridades narrativas. Dentro de la brevedad del corto hay un momento (obviamente, no debo entrar en mayores detalles porque vendería parte de la sorpresa que nos quiere regalar el guión) que parece interminable: en esos brevísimos segundos está concentrada toda la angustia del personaje (que, sobra decirlo, es la nuestra), y no es solamente lo visual, sino también la elaboradísima banda sonora, lo que va trasladando a nuestra subjetividad buena parte de la desazón del protagonista.

Con Atrapado Daniel Chile le concede a la historia del cortometraje cubano uno de sus mejores momentos. En países como México y España hay toda una escuela de cortometrajistas que han convertido en tradición esta práctica que, lamentablemente, no es respaldada por lo comercial.

Son pocos los cineastas cubanos que piensan en la realización del corto como un ejercicio de creación artística de absoluta legitimidad, pues se suele interpretar el mismo como el puente que llevará al largometraje. La excepción entre nosotros tal vez sería Juan Carlos Tabío, que ha realizado varios, entre ellos Dolly Back, todo un clásico, y también Jorge Molina, un verdadero especialista de esta modalidad. Atrapado vendría a enriquecer con creces ese panorama, al tiempo que nos deja a la espera de los futuros empeños del realizador.

Juan Antonio García Borrero

LA NUEVA FORMACIÓN DE USUARIOS DE LA INFORMACIÓN

En mis tiempos de estudiante de la Universidad, los profesores solían orientar la consulta de un montón de libros en la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella. Recuerdo mis primeras incursiones en aquel recinto todavía sagrado para mí: jamás olvidaré la imponente impresión que provocó aquel pantagruélico laberinto de estantes llenos de libros de los más diversos formatos; tampoco el auxilio que me brindaron los primeros bibliotecarios que me enseñaron a lidiar con un catálogo ordenado por autores, títulos, materia…

La formación de usuarios de la información es considerado un paso imprescindible si queremos que el conocimiento que se obtenga sea realmente creativo. De nada vale tener en la mano el teléfono más sofisticado o la Tablet de última generación, si no se conoce las potencialidades que hay en ellas, y que pueden multiplicar la efectividad del trabajo cultural.

Es por eso que, como parte de las acciones del Proyecto El Callejón de los Milagros, en cada una de nuestras cibertertulias estaremos previendo, junto a las presentaciones de películas y charlas, una acción de formación que nos permita compartir un conocimiento útil para la propia tertulia.

Esta tarde comenzaremos explicando para qué nos sirve la aplicación QR Droid, la cual ya puede descargarse gratuitamente del Portal El Callejón de los Milagros. Los que acudan a la cibertertulia con algún dispositivo inteligente (Tablet, teléfono, laptop), luego de descargar la aplicación, podrán escanear los códigos que estarán impresos en el segundo Boletín El Callejón de los Milagros que entregaremos en ese momento, lo que les permitiría interactuar directamente con el escenario informativo diseñado en el Portal.

Sé que cada uno de estos pequeños pasos que se dan en la anhelada ciberalfabetización que tanto necesita el país, apenas se notan todavía. Pero es importante que insistamos en darlos. Nos queda el consuelo de que los Lumiére brindaron su primera función para apenas 33 personas, y hoy el número de usuarios del cine es sencillamente una cifra inabarcable.

Juan Antonio García Borrero

ENTREVISTA CON DANIEL CHILE, DIRECTOR DE “ATRAPADO”

Mañana, a las cinco de la tarde, estaremos estrenando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el cortometraje Atrapado. Compartimos con los lectores del blog esta entrevista con su realizador Daniel Chile, publicada en el Portal de la Asociación Hermanos Saíz.

Daniel Chile: El cine es algo muy serio

Por: Lázaro J. Chirino | 10 de abril de 2017

Daniel Chile habla rápido, le pone expresividad a sus manos y te sigue el hilo conductor del diálogo. Así se convierte cualquier entrevista en una tertulia amena para quien quiera conocer cómo piensa y qué le inquieta.

Atrapado, su más reciente corto de ficción, es el pretexto para iniciar lo que sería un intercambio interesante con uno de los jóvenes realizadores audiovisuales más prometedores de los últimos tiempos en Cuba. Sus anteriores trabajos abordan el drama social, donde el hombre ocupa el centro de sus historias.

«Todos mis cortos siguen un hilo conductor y me he propuesto que el contexto del país tenga un impacto en los personajes, pero también me he propuesto tocar temas universales. Me interesan los conflictos relacionados con la naturaleza humana, que partan de un contexto cubano: la marginalidad, la soledad, la perspectiva, el pasado lacerando el presente y los conflictos éticos».

Entonces me atrevo a preguntarle si no tiene miedo de que los realizadores jóvenes cubanos caigan en una repetición de sus mismos códigos estéticos o temáticos. Sin pensarlo me dice:

«Existe una profunda preocupación por la Cuba actual. Por ejemplo, se reflejan temas como el envejecimiento, la economía, la supervivencia… y me parece muy válido. Quizás a veces se reiteran los temas… pero por algo será. Lo que debe abrirse el espectro porque el país no es solo eso. Deben hacerse otros géneros cinematográficos como suspenso, terror, comedia… El cine tiene un carácter transformador de la realidad y debe despertar reflexión en el público. Mientras no caiga en panfletos y se haga desde una verdad, es válido todo.»

La llegada de modernas tecnologías al país ha permitido democratizar el acceso a la creación. Cualquiera con una idea puede hacerla realidad con solo encender una cámara y luego editarla en su casa. El contexto nacional ha sido revolucionado para bien… pero ¿pone en peligro la calidad de lo que se produce?

«Es una bendición esto que ha ocurrido con la tecnología. No soy un detractor del fenómeno. Pero de pronto puede traer un dilema: cualquiera puede hacer un cortometraje de ficción o un largometraje. Pero siempre van a primar aquellos que emprendan una obra con la verdadera seriedad que se merece el cine que es un arte muy complejo y serio. Por ejemplo, yo filmo como si tuviera una cámara de 35 mm. Lo emprendo con la mayor madurez y sensibilidad que pueda». Lee el resto de esta entrada

EL AUDIOVISUAL CUBANO EN EL SIGLO XXI: SUS MEJORES PELÍCULAS

Mientras más reviso la relación de películas cubanas realizadas en lo que va del siglo XXI, más conciencia tomo de que hace mucho tiempo murió, y no nos habíamos enterado, el antiguo concepto de cine cubano.

En realidad, ya lo sospechábamos. Pero una cosa es imaginárselo, y otra contar con las evidencias. Es decir, contar con el diagnóstico claro que nace, no de las impresiones que de manera facilista los críticos vamos armando a partir de los rumores, las filias y las fobias, sino del examen de “las cosas mismas”, como dirían los buenos fenomenólogos.

Hasta ahora, cuando hablamos de cine cubano, todavía es demasiado dominante en nosotros lo que representa el ICAIC (el icaicentrismo). Y ciertamente en estos últimos diecisiete años el ICAIC ha aportado títulos relevantes (no adelantaré ninguno, porque de eso estaremos hablando el jueves en nuestra cibertertulia), pero la importancia de lo producido no se compara a la complejidad del escenario en que ahora mismo debe competir esa producción.

Sigo pensando que toda encuesta dirigida a dejar establecidas “las mejores películas…” al final deja saber más de los gustos y carencias de quienes las eligieron, que de las películas en sí. Una encuesta de ese tipo rara vez descansa sobre la más rigurosa perspectiva de conjunto. Más bien lo que hace es prolongar el autoritarismo de quienes antes ya habían decidido qué era lo mejor, pues también aquí funciona lo que Ortega y Gasset apuntaba en sus “Meditaciones del Quijote”: “Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime”.

En el caso de las encuestas que se han convocado con el fin de seleccionar lo mejor del cine cubano, es raro encontrar disidencias que pongan en duda lo que ahora todo el mundo repite (que Memorias, Lucía, o La primera carga al machete no por gusto siguen siendo nuestros clásicos).

Yo no le discutiría jamás a un crítico la selección que haga. Solo le exigiría que me deje constancia de lo que ha dejado de ver y por qué. En esa dialéctica de lo visible y lo invisible seguramente podremos aprender más de lo que ha sucedido en la sociedad mientras se hacían las películas, que viendo esas cintas.

Entiendo a Harold Bloom cuando argumenta sus objeciones contra aquellos que, de modo indiscriminado, han querido democratizar el canon. Dice: “La inmortalidad durante un cuarto de hora se confiere ahora pródigamente, y puede considerarse una de las consecuencias más hilarantes de «abrir el canon».

A mí también me parece que, como críticos, estamos obligados a tener en cuenta ciertas jerarquías en función de lo estético. No para imponerlas, porque en ese caso lo discutible está en la creencia de que el crítico cuenta con un poder mesiánico que lo exonera del error, sino para estimular su discusión.

Hay cineastas cubanos a los que probablemente les interesaría pagar en efectivo con tal de no formar parte de esa selección canónica que hacen de modo sistemático los críticos (Jorge Molina, por ejemplo). Y, sin embargo, ese cine tendría un valor a descubrir en otras dimensiones.

En el caso de ese audiovisual cubano realizado en el siglo XXI, todo se complica porque, más que de una revolución de contenidos, estaríamos hablando de revueltas en el plano de la producción, distribución y consumo. Y eso confunde al crítico tradicional, que necesita tenerlo todo a la mano (algo que siempre fue un espejismo, por cierto).

El jueves, en la cibertertulia El Callejón de los Milagros, estaremos lejos de ofrecer un canon o un contracanon del cine cubano. Lo que importa es preguntarnos cómo dialogan esas películas con nosotros y la época que nos ha tocado vivir.

Juan Antonio García Borrero