POR UNA CALLE INTELIGENTE EN CAMAGÜEY

Quizás algunos recuerden que el año pasado, a propósito de la celebración del Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, usamos la fábula de la “sopa de piedras” para describir lo que, en esencia, quería ser aquel encuentro: una invitación a, entre muchos, cooperar con poco, para conseguir un beneficio colectivo.

En este Segundo Encuentro, si seguimos con las fábulas, pudiéramos invocar aquella que describe el resentimiento que las manos y los pies experimentaban por el vientre, a quien consideraban algo parásito que vivía de las ganancias que reportaba el trabajo de ambos; así que le dijeron que se buscara un empleo o muriera de hambre. El vientre quedó abandonado, y al no recibir comida, el resto del cuerpo enflaqueció hasta terminar en la muerte total: la fábula sirve para explicar que en esta vida todo está conectado, y que nadie se basta por sí solo.

En la actualidad, un entorno “inteligente” se apoya en este tipo de cooperación integral, y eso es lo que aspiramos lograr en La Calle de los Cines existente en Camagüey. Aunque creo que en realidad sería más beneficioso la construcción de un ambiente parecido al que se describe con el neologismo “scenio”, y donde, según lo que se apunta en la Wikipedia, encontramos lo que sigue como sus características esenciales:

  • Aprecio mutuo: Las acciones de riesgo acostumbran a ser respetadas y aplaudidas por el grupo, la sutileza es apreciada, y la competencia amistosa es común.
  • Rápido intercambio de ideas, técnicas y herramientas: Tan pronto como algo es inventado, es mostrado y compartido. Las ideas fluyen rápidamente gracias a un lenguaje y unas tendencias de grupo comunes.
  • Tolerancia a las novedades y a la gente nueva.

Con el ejercicio que haremos hoy en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, y que nos traerá propuestas concretas para convertir a La Calle de los Cines en una Calle Inteligente, pondremos a prueba nuestra capacidad para conseguir la “scenialidad” con nuestros propios medios. Esto es importante resaltarlo: buscamos estimular la creatividad endógena con un sentido comunitario, aprovechando el talento y la capacidad imaginativa de camagüeyanos que viven en este mismo instante en la ciudad de Camagüey.

Y es posible que al leer el programa, algunos se sorprendan al ver reunidos en una misma plataforma a diseñadores y proveedores de software, arquitectos, promotores culturales, críticos de cine, etc. Precisamente el objetivo del ejercicio es dejar a la vista la necesidad de romper con ese mecanismo mental heredado de tiempos remotos, donde todo funcionaba como islas desconectadas entre sí: ahora, si aspiramos a crear construcciones que además de sustentables operen de modo eficaz y eficiente en lo cultural, necesitamos que los diseños arquitectónicos, por ejemplo, sean pensados en función de un mejor aprovechamiento de las energías y materiales renovables, vinculándolos a los intereses de una comunidad que no es estática, y que a diario se reinventa mediante el consumo cultural formal e informal.

Algunas de estas propuestas nos podrán parecer ahora mismo dignas del guión de una película de ciencia ficción. Y está bien que no nos entreguemos de modo ingenuo a las promesas que nos venden por todas partes los mercaderes de tecnologías. Otras veces he escrito que lo que necesitamos es posicionarnos en el humanismo digital y desde allí (es decir, pensando sobre todo en y desde el individuo que utiliza la tecnología) proponernos la informatización del trabajo cultural.

La demora en impactar de un modo eficiente en las Políticas Públicas del país, sensibilizando a quienes tienen en sus manos la posibilidad de decidir los destinos de la nación, sería algo natural. Recuérdese que en todas las épocas, siempre ha existido un intervalo entre la fecha de los descubrimientos científicos y su aplicación: la fotografía fue descubierta en 1727 y aplicada por primera vez en 1839; el teléfono se descubrió en 1820 pero fue en 1876 que se puso en práctica su fabricación. Aunque es cierto que a partir del siglo XX pareciera que los ciclos se acortan, en tanto la televisión apenas demoraría diez años en aplicarse, y hoy vemos cómo la revolución electrónica a diario nos prodiga aplicaciones de todo tipo de un modo exponencial.

Con este Segundo Encuentro sobre la Cultura Audiovisual y las Tecnologías Digitales estamos intentando llamar la atención sobre las inmensas posibilidades que ofrecería a nuestra gestión cultural, un mayor vínculo con las tecnologías digitales y su uso creativo.

Juan Antonio García Borrero

Anuncios

Publicado el abril 28, 2017 en Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: