LA CALLE INTELIGENTE DE LOS CINES… EN CAMAGÜEY

Por ahora sigue siendo apenas un sueño, un anhelo, pero ya se sabe la jerarquía que tienen los sueños en el desarrollo de cualquier proyecto: soñamos con convertir “La Calle de los Cines de Camagüey” en “La Calle Inteligente de los Cines”.

Para lograr eso es preciso seguir consolidando las diversas alianzas estratégicas que, desde el año pasado, se vienen fraguando al amparo del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”. Como algunos recordarán, en el mes de febrero del año pasado celebramos nuestro Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y el último día, hicimos nuestra primera “sopa de piedras”, que no es más que un taller de experiencias donde varios aportan ideas, visiones renovadoras, con el fin de llevar a la práctica aquello a lo que se aspira.

Por aquellos días escribimos lo siguiente:

“Algunas de estas ideas que para esos que Saramago llamaba los pesimistas profesionales suenan a ciencia ficción, tal vez se hagan más tangibles hoy en nuestros imaginarios con el Taller de Experiencias que hemos organizado para esta segunda sesión. En este Taller otra vez será importante escuchar, compartir, aprender, despojarnos del pesadísimo fardo de nuestros prejuicios y limitaciones autoimpuestas, y comenzar a soñar con los pies puestos sobre la tierra”.

Varias de las aspiraciones que en aquel momento se expresaron son ahora una realidad. Por ejemplo, ya contamos con la Red Local “El Callejón de los Milagros” que ilumina inalámbricamente todo el Paseo Temático, y que convive con la Red Nauta de Etecsa.

Para este Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales podremos mostrar nuevos avances: gracias a Etecsa, el salón principal del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo contará con el servicio de wifi Nauta, lo que se convierte en un valor agregado para el espacio donde sesionarán las actividades teóricas (ahora el desafío está en hacer un uso creativo de lo que no se tenía antes, con la posibilidad de transmitir en vivo en las redes sociales lo que allí suceda, concertar video-conferencias, etc). Por su parte Desoft presentará la nueva versión del Portal “El Callejón de los Milagros”, cuyos contenidos podrán ser consultados y descargados de modo gratuito por los interesados, accediendo a la dirección www.callejon.cmg.cu, o conectándose a las máquinas que estarán en red en la Mediateca de Nuevo Mundo.  

Para este Encuentro, las entidades convocadas a la elaboración de la nueva “sopa de piedras” tienen ante sí el siguiente eje temático: Cultura audiovisual e informatización del trabajo cultural en La Calle de los Cines de Camagüey. Es decir, cada una de estas entidades o personas podrán exponer en diez minutos, sus ideas sobre cómo insertar dentro de la comunidad, y de un modo práctico, aplicaciones o proyectos que contribuyan a informatizar la gestión cultural y ayuden a convertir en algo natural el uso creativo de las tecnologías entre los ciudadanos.

Esto es importante resaltarlo, porque el Encuentro no se ha diseñado como algo puntual que comienza y termina en tres días, sino como plataforma de trabajo permanente que permitiría que lo allí expuesto se someta a la fiscalización práctica, y a la constante renovación. Digamos que este pudiera convertirse en el espacio ideal para estimular la creatividad de nuestros desarrolladores de aplicaciones en función de un proyecto comunitario. En el caso concreto de esta edición, tenemos previsto evaluar los siguientes proyectos e ideas: “Proyecto de Informatización de La Calle de los Cines” (Copextel), “Sistema de carteleras electrónicas del Paseo Temático del Cine” (Orsis), “Red Social El Callejón de los Milagros” (Desoft), “Galería Interactiva Nuevo Mundo” (Epía Once), “La Mochila en el Paseo Temático del Cine” (Joven Club), “Aprender a mirar en El Callejón de los Milagros” (Cinesoft), entre otros.

Quiero terminar resaltando algo que, por evidente, muchas veces pasamos por alto. Cuando hablamos de informatizar el trabajo cultural estamos hablando de lograr algo más ambicioso que la adquisición e implementación de tecnología, por sofisticada que esta última sea. La inversión tecnológica desde luego que es importante, pero mucho más arduo se nos antoja el trabajo con las subjetividades que harán uso posteriormente de esas herramientas.

En el caso concreto de lo que queremos lograr en el Paseo Temático del Cine en Camagüey es aún más complejo, porque no nos interesa competir con el Paquete u otras modalidades de consumo informal que ya se va imponiendo dentro de la sociedad en paralelo a las gestiones institucionales. Nuestro interés va dirigido a impactar en el desarrollo cultural de la comunidad que tiene acceso a estos dispositivos y escenarios, con un interés muy especial en el reconocimiento de las potencialidades que ya existen en el territorio. Más claro aún: nos interesa intervenir allí donde El Paquete o sucedáneos no actúa, porque no hay una estrategia pedagógica definida.

Es decir, cuando hablamos de convertir a “La Calle de los Cines” en “La Calle inteligente de los Cines” estamos poniendo a los sujetos (a sus inteligencias), y no a las tecnologías, en primer plano. O sea, apelamos a las Humanidades Digitales, y no al fetichismo tecnológico. De allí que sea tan apremiante la integración de las áreas de Educación, Cultura y Tecnologías, las cuales tendemos a asumir todavía mediante el pensamiento disyuntivo.

Hoy en día es absurdo fijar límites a estos territorios que antiguamente podíamos dibujar en un mapa de modo claro. La verdadera informatización de la sociedad se tendría que pensar entonces desde esa perspectiva inédita, por holística. A la incesante globalización del consumo diseñado desde los grandes centros de Poder podríamos oponerle una Política Pública que estimule en la comunidad (nunca que imponga) el uso creativo de la tecnología, asociada a los valores educativos y culturales que defendemos.

Ello supone indagar de modo desprejuiciado en las nuevas subjetividades y prácticas culturales, porque casi siempre construimos nuestro programa público de acciones apelando a la buena voluntad de quienes todavía piensan la Política Cultural según lo que vivimos en el otro siglo. Dicho de otro modo, que seguimos pensando analógicamente nuestra actividad cultural para un público que, actualmente, vive en lo digital.

No digo que sea fácil lograr estos cambios. O que lo consigamos de inmediato. Al contrario. Cuando miro el camino que nos falta por recorrer me intimida la cantidad de escollos, sobre todo subjetivos, que tendríamos que superar. Al margen de la precariedad material, que ya de por sí es intimidante, nos mata el poco uso que hacemos de la inteligencia colectiva en estos asuntos.

Tantos siglos rindiéndole culto al nombre propio (sobre todo de las figuras públicas), ha terminado por pasarnos una factura simbólica que será bien difícil de saldar, pero aun así, la vida misma se encarga de convencernos que son estos desafíos ciudadanos los que garantizan el desarrollo integral de la comunidad a la que pertenecemos. Y el triple imperativo tendrá que seguir siendo: escuchar, compartir, aprender.

Juan Antonio García Borrero      

Anuncios

Publicado el abril 9, 2017 en PROYECTO "EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS". Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: