Archivos diarios: marzo 19, 2017

LA FELICIDAD EN LA ERA DE LAS LLAMADAS PERDIDAS

Mañana 20 de marzo se celebra, según la UNESCO, el Día Internacional de la Felicidad. Al igual que el Día Internacional de la Amistad (30 de julio) o el Día Internacional de la Tolerancia (16 de noviembre), estás jornadas oficiales pretenden llamar la atención sobre fenómenos cuya inobservancia nos afecta como individuos, aunque rara vez se examinan en la esfera pública de la misma manera que se reclaman ciertos derechos humanos vinculados a la libertad, por ejemplo.

El derecho a la felicidad, en términos políticos, pareciera que no tiene el mismo prestigio retórico que el derecho a la libertad, la igualdad y la fraternidad. Eso ha traído como consecuencia que nos parezca más atinado hablar de ella a partir de lo que veamos en las películas melodramáticas y las telenovelas, que en un foro donde se analizan los resultados de alguna gestión pública. De acuerdo a esa visión, los malas prácticas administrativas de los políticos, digamos, no nos hacen infelices, sino en todo caso inconformes con sus gestiones.

Acabo de ver La teoría sueca del amor (2016), excepcional documental de Erik Gandini (n. Bérgamo, Italia, 14 de agosto de 1967) que pone en tela de juicio esa tesis. La película toma como punto de partida el Manifiesto que hacia 1972 un grupo de políticos suecos propusieron como plataforma para desarrollar lo que se proponía conformara el paradigma de la nueva familia. En esa visión, el valor fundamental a defender era el de la independencia. Había llegado el momento”, nos notifican al inicio del documental, “de liberar a las mujeres de los hombres, liberar a los ancianos de sus hijos, liberar a los adolescentes de sus padres”.

En otras palabras: el Estado se propuso intervenir, a modo de ingeniero social, en la conformación de un escenario que, gracias a las condiciones económicas y sociales, propiciara la independencia de los individuos, y con ello, la posibilidad de construir un mundo personal en el cual los conflictos interpersonales se reducían al mínimo. Mirado desde ese ángulo, la felicidad se interpretaba como sinónimo de seguridad, autonomía, confort, y ausencia de conflictos.

El problema es que, como expresa uno de los entrevistados de lujo que tiene el documental, el recién fallecido sociólogo Zygmunt Bauman: “Es falso que la felicidad signifique una vida sin problemas. La vida feliz significa superar los problemas, resolver las dificultades, los desafíos… Uno se enfrenta a los desafíos, se pone bajo presión, y entonces llegas al momento de felicidad cuando veas que has controlado los retos del destino”. Lee el resto de esta entrada

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