Archivos Mensuales: marzo 2017

DANIEL CÉSPEDES SOBRE “EL PRIMER TITÓN”

Reproduzco este artículo publicado en el sitio IPS. Sobre todo agradezco mucho que la mirada del articulista haya advertido que en ese libro, más que una biografía al uso, hay un intento de problematizar la acción misma de escribir una biografía.

EL TITÓN DE LA CUBA REPUBLICANA

Investigador muy bien documentado, ensayista de prosa limpia, amena, Juan Antonio García Borrero nos regala El primer Titón: una biografía de los años decisivos en la formación de Tomás Gutiérrez-Alea. El período republicano como pieza clave en ese entramado vivencial que estimuló a uno de los creadores más notables de la cultura cubana.

Por Daniel Céspedes 24 Marzo, 2017 (Tomado del sitio IPS)

Para citar un fragmento de una obra escrita, o incluso traer a colación un retazo de un discurso oral válido, es preciso encontrar bien aquello que resuma tanto la generalidad como la esencia de lo planteado por su autor. No se hace justicia cuando uno toma una oración o un párrafo de un libro y lo emplea al libre albedrío, desconociendo que tal vez, en unas líneas próximas, se argumenta mejor o, en el más sorprendente de los casos y por estrategia discursiva, el propio escritor decida enmendar algo que, en verdad, nunca fue una afirmación.

Que me perdone el lector por ese preámbulo, pero al recorrer las páginas iniciales de El primer Titón (Editorial Oriente, 2016), del ensayista e investigador de cine cubano Juan Antonio García Borrero, una incipiente idea sobre el género biográfico me dejó inconforme y preocupado. La transcribo ya: “(…) de los muchos inconvenientes con los que tropieza todo aquel que decide escribir la biografía de otra persona (o incluso la propia), tal vez el más intimidante sea ese que nos exige precisar a partir de cuánta una vida comienza a ser digna de relatarse a los otros”.[1]

No podía creer que García Borrero cercara los terrenos más limitados que transgresores de la biografía; hasta que, por fortuna, todo fue una primera impresión por meditar demasiado en uno de los fragmentos menos importantes. Pues, ya lo digo, las 13 páginas preliminares en torno a justificar de alguna manera por qué escribir un libro como El primer Titón valen releerse por cuanto dice el también polémico bloguero en torno a la biografía. Más temprano que tarde, rectificar tranquiliza.

La biografía se muestra como una determinada curva de interés específica que puede fluctuar entre un recorrido horizontal y otro alternado, y hasta atravesado, por otros géneros escriturales, donde el biógrafo precisa con datos y se arriesga con insinuaciones. En toda la reconstrucción, sobre todo subjetiva por lejanía epocal e intereses del investigador, llega el añadido como aporte, merecido o exagerado, de la singularidad del personaje digno de la biografía. Lo singular como cualidad alcanzada, primero al ser expuesta por el escritor, para luego quedar también revelada (que no del todo compartida) por el lector.

Así como la biografía más llamativa de María Zambrano -pensadora andaluza leída por García Borrero- uno la encuentra no solo en Delirio y destino y La tumba de Antígona, sino en casi todos sus libros de ensayos poéticos, de tal forma, como recuerda él a propósito de Tomás Gutiérrez-Alea: “su biografía yace ya, dispersa, a lo largo de todas sus películas, cartas, polémicas, acciones colectivas”. Lee el resto de esta entrada

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HOY, CIBERTERTULIA “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

Les recuerdo a los amigos que, hoy, a las seis de la tarde, estaremos en El Callejón de los Milagros, conversando sobre la representación de la mujer en el video-clip cubano. Tendremos como invitadas a Mayra González Aróstegui y Lourdes Mazorra López, integrantes del Proyecto Pedagógico Mundo A, así como a la Dra. María Antonia Borroto Trujillo.

Siguiendo con las acciones propuestas por el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual, los asistentes podrán descargar libremente con sus dispositivos móviles diversos materiales relacionados con lo que acá se debatirá.

Igualmente hemos colocado el documental Una isla para Miguel (1968), de la realizadora Sara Gómez.

Juan Antonio García Borrero

UVERO (2011), de Arian Enrique Pernas

Uvero: una obra sin precedentes en la historia del audiovisual cubano

Por Jorge Luis Lanza

Uvero (2011), realizado por Arian Pernas en colaboración con su hermano Ariel Pernas. Éste ultimo construyo la acertada banda sonora de este singular documental, premiado en la XI Muestra de Cine Joven de La Habana en la categoría de documental y en la III edición del Festival Surimagen que se desarrolla anualmente en Cienfuegos como mejor corto de animación.

Para ambos eventos ha sido difícil la inserción de tan iconoclasta e irreverente obra en los géneros tradicionales del cine y los medios audiovisuales. Algunos estudiosos del medio la catalogan como un documental por el tema abordado, al tratar un aspecto histórico siguiendo las reglas inviolables del género, desde una perspectiva estética sin precedentes, al apelar a los códigos estéticos del cine de animación realizado con la tecnología 3D, es decir, se clasificaría como un documental de animación, según el punto de vista de los realizadores cienfuegueros.

Como documental de animación ha logrado reconstruir la historia y la imagen visual de un poblado olvidado de la región de las Villas gracias a los recursos del lenguaje audiovisual. El asunto se complejiza por el hecho que su imagen actual no es la misma a aquella que tuvo en el pasado. Los embates del tiempo han modificado totalmente su identidad visual.

Para lograr tal propósito fue imprescindible el uso de la tecnología digital 3D para recuperar dicha identidad visual, a partir de escasos referentes o fuentes existentes, como viejas fotos que conservan algunos antiguos pobladores de ese lugar y que forman parte del patrimonio cultural de Uvero, y sobre todo, los aportes del testimonio oral de sus pobladores, fruto de sus recuerdos y vivencias, expresión del patrimonio intangible no siempre valorado por los historiadores y antropólogos.

Otro mérito de Uvero en el plano estético fue romper con los canones más convencionales del género documental. Un signo de esa transgresión fue despojar la obra de la retórica verbalista que tanto ha limitado y empobrecido al documental en el contexto cubano, lo cual devela la creatividad que caracteriza a sus realizadores. Esa es la razón por la cual sus realizadores no apelaron a las habituales entrevistas que han empobrecido el género. El único parlamento que se aprecia en este corto de animación es la inolvidable frase ¡Uvero era mi vida!, símbolo de la profunda nostalgia que experimentan los pobladores de una comunidad situada sobre el mar, cuya singularidad lamentablemente se ha perdido con el transcurrir implacable del dios cronos.

En Uvero las imágenes hablan por sí mismas, incluyendo las fotografías utilizadas como referente visual. En dichas imágenes se encuentra contenida toda la información que el espectador necesita, con toda la carga emocional y dramática implícita en dichas imágenes. La poesía que estas develan reafirma esa máxima de que una imagen vale que mil palabras.

Como artistas comprometidos con dichos pobladores, Uvero pudo ser estrenada en dicha comunidad, recibiendo una extraordinaria recepción por parte de ellos, no sólo de aquellos que conocieron el Uvero de antaño, sino también de las nuevas generaciones que hoy agradecen una obra que rescató su historia de las ruinas del olvido.

Ficha técnica:

Uvero

Doc. / Digital / 2011 / 11’/ Productora. Nimbos/ Producción. Alejandro Rodríguez/ Dirección: Arian Enrique Pernas/ Guion. Arian Enrique Pernas, Alejandro Rodríguez/ Fotografía. Arian Enrique Pernas/ Edición. Arian Enrique Pernas/ Música. Ariel Pernas/ Sonido. Alejandro Rodríguez/ Diseño de banda sonora. Ariel Pernas, Alejandro Rodríguez/ Dirección de arte. Arian Enrique Pernas/ Animación. Arian Enrique Pernas/ Sinopsis. Una comunidad ha desaparecido parcialmente. Durante un recorrido vuelven a la vida lugares, personajes y situaciones de una época olvidada.

LECCIONES DE ANTICINE

Ayer tuve el encuentro final con los alumnos del ISA de Camagüey que participaron en el Taller que impartí sobre “pensamiento creativo”.

Les recordé el objetivo que tenía ese grupo de charlas (más que conferencias) que estuvimos protagonizando. Mi propuesta siempre fue partir del cine (tal como lo entendemos en nuestros espacios académicos) para proyectarnos hacia algo más ambicioso. Incluso para negarlo.

Esto tendría que ver con lo que Joseph Mankiewicz apuntó en algún momento: “Los nuevos directores han cometido un grave error al aprender a hacer cine en escuelas y universidades. Que se cultiven, que lean, que aprendan de Shakespeare, de Molière o de Cervantes, que han sido formidables guionistas”.

Por supuesto que no se trata de negar la historia del cine, pero sí poner bajo sospecha el modo en que nos la han contado. O los paradigmas que nos han vendido como intocables. Y, claro está, eso solo se logra partiendo de la filosofía, que es la única herramienta que nos pone a salvo del mero impresionismo, o la cinefilia que se contenta con describir mudables estados de ánimo.

Mi gran sorpresa es que casi todos mis jóvenes alumnos tenían a mano a determinados filósofos para pensar lo que quieren lograr en un futuro. Sócrates, Platón, Aristóteles, Nietzsche, Foucault, fueron los que individualmente me señalaron como sus preferidos (les hice saber de mi desconcierto ante el olvido del gran Marx, que sigue siendo grande). Y eso dio pie a que tuviéramos un rico debate alrededor del concepto mismo de cine cubano y la condición post nacional en que se mueve la producción audiovisual de estos días.

No sé cómo van a recordar ellos estos encuentros, si lo recordaran. Mi interés fue sembrar ciertas inquietudes. Llamar la atención sobre el perfil problemático de aquello que, a primera vista, parece transparente e inofensivo. Pero sobre todo como les recalqué en varias ocasiones: estudiar en una escuela de cine, o en donde sea, tiene que ser algo más interesante que aprender a filmar impecablemente las películas, de acuerdo a lo que otros han logrado.

El cine hay que pensarlo críticamente, desmontarlo, ponerlo al revés, acompañarlo de ideas creativas, liberarlo de prejuicios y adoraciones cinéfilas. Dicho de otro modo: convertirlo en herramienta de emancipación, en vez de opio que tranquiliza.

Juan Antonio García Borrero

LOS CREATICIDAS

¡Qué difícil es mantenerse a salvo de los creaticidas! Pero el problema es que los peores asesinos de la creatividad no siempre son aquellos que en nombre de un sospechoso realismo, pretenden mutilarnos los sueños: el peor creaticida lo llevamos dentro.

Es mentira que los seres humanos sean creativos por naturaleza. Como individuos estamos diseñados para el cumplimiento obediente de las reglas que otros dictan, para el conformismo. Por eso marchamos por la vida con un ejército de creaticidas en el interior, los cuales se encargan de que no violemos en ningún momento las reglas establecidas.

Y amamos tanto la seguridad que siempre reporta saber que es más fácil cumplir con lo estipulado, con lo que todo el mundo hace (aunque no funcione), que prescindimos con gusto de la gran responsabilidad que significa ser creativos. De allí que terminemos prefiriendo la condición del epígono respetuoso, a la de creadores de valores que estén a la altura de la época en que uno vive.

En el cuento “El tipo que creía en el sol” Héctor Zumbado nos dejó una emotiva descripción de lo que suele pasarle a un soñador, cuando tropieza con gente demasiado precavida, demasiado realista, demasiado atenta de lo que los reglamentos heredados indican. Decía Zumbado: “Hicieron lo peor que se le puede hacer a un tipo. Aplastarle la ilusión. Romperle en dos el entusiasmo. Plancharle la esperanza”.

Mi criterio es que el único creaticida que podría conseguir que alguien se exilie de su entusiasmo creador, es aquel que vive agazapado dentro de uno mismo. Puede que tropecemos con personas con determinado poder que se conviertan en eventuales obstáculos. O, incluso, que impidan que la idea se realice.

Pero la creatividad es algo que pertenece al reino de lo subjetivo. Y en esa zona no hay poder humano que pueda confiscarnos la voluntad de ser creativos. Podrán aplastar físicamente al individuo que sueña, pero no a su firme voluntad de ser creativo.

A no ser que el policía que llevamos dentro nos inmovilice, nos encarcele para siempre en la rutina, y nos convierta en sujetos domesticados para los cuales solo cuente la opción de repetir como un loro lo que ya parece decidido por los otros.

Hay que cuidarse de los creaticidas que nos rodean. Pero hay que declararles la guerra perpetua a los que, a diario, llevamos dentro.

Juan Antonio García Borrero

CIBERTERTULIA SOBRE LA REPRESENTACION DE LA MUJER EN EL VIDEO CLIP CUBANO

El próximo jueves estaremos celebrando en Camagüey la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” correspondiente al mes de marzo, que esta vez dedicaremos a la representación de la mujer en el video clip cubano.

Creo que siempre será poco lo que hagamos para concederle visibilidad a los grandes problemas que se esconden detrás de la inequidad de género. Se ha llegado a naturalizar de tal modo entre nosotros la tradición patriarcal, que incluso en aquellos escenarios donde aparentemente se lucharía por dejar atrás los viejos esquemas, de modo inconsciente se reciclan los estereotipos.

En Camagüey contamos con el Proyecto Artístico Pedagógico Mundo A, que con el auspicio de la Universidad de las Artes, se propone “generar buenas prácticas con enfoque de género en la creación artística y la comunicación”.

Por eso ese jueves estarán acompañándonos Mayra González Aróstegui y Lourdes Mazorra López, dos de sus integrantes, así como la Dra. María Antonia Borroto Trujillo, quien ha investigado y escrito sobre estos temas en reiteradas ocasiones.

Como ya va siendo habitual, los asistentes podrán descargar con sus dispositivos inteligentes materiales de interés, vinculados a este fenómeno, los cuales serán situados en el servidor que opera desde el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo para todo el Paseo Temático del Cine.

Mientras llega ese momento, compartimos con los amigos del blog información sobre el Proyecto Mundo A de Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

PROYECTO ARTÍSTICO PEDAGÓGICO MUNDO A

Mundo A es un proyecto artístico pedagógico, de la Universidad de las Artes, filial Camagüey que incluye en sus acciones a estudiantes del centro.

Esta iniciativa, surge a partir de la capacitación recibida por sus integrantes durante un año, a través del Programa Nacional “Género, Comunicación y Comunidad”.

Radica en la ciudad de Camagüey, pero extiende su radio de acción a las distintas comunidades y municipios, propone debates, exhibición de materiales, talleres, conferencias y construcciones colectivas sobre temas relacionados con la Teoría de Género y la Creación, así como actividades artísticas: conciertos, exposiciones y otras, haciendo hincapié en la violencia de género y su representación en las artes, el sexismo en el canon nacional, los estudios de masculinidades y la visibilización de obras que disienten del patriarcado. Todo ello, integrando y articulando el trabajo del Grupo con el de otros proyectos e instituciones como la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, la Oficina del Historiador de la Ciudad, el Consejo Provincial de las Artes Plásticas, el Instituto Cubano de Radio y Televisión, el Conservatorio de Música “José White” y la filial provincial de la Universidad de las Artes. Lee el resto de esta entrada

EN MEMORIA DE TOMÁS MILIÁN (1932- 2017)

Tardé mucho en enterarme del origen cubano del actor Tomás Milián. Lo vi por primera vez en pantalla allá por los ochenta, en una de las proyecciones de la Cinemateca de Cuba en el cine Guerrero de Camagüey. Se trataba del filme italiano de episodios Rogopag (1963), donde Milián es dirigido por Pasolini en el capítulo “La Ricotta”.

Los cinéfilos que éramos entonces a duras penas contábamos con la información publicada en las revistas y periódicos del país. Y que yo conozca nada se publicó sobre Milián por esas fechas. Así que, al menos yo, demoré en saber que ese actor reclamado por Michelangelo Antonioni para el protagónico de Identificación de una mujer (Identificazione di una donna/ 1982), estrenada en Cannes, se llamaba en realidad Tomás Quintín Rodríguez Milián y había viajado a los Estados Unidos en los años cincuenta (con apenas 21 años), con el fin de entrenarse en el famoso Actor´s Studio.

De todos modos, era imposible que alguien que hubiese estado a las órdenes de Mauro Bolognini (La noche brava/ 1959; El bello Antonio/ 1960), Luchino Visconti (Boccacio’ 70/ 1972), Renato Castellani (Mar loco/ 1973), Carol Reed (La agonía y el éxtasis/ 1965) o Carlo Lizzani (Bandidos en Milán/ 1968), no comenzase a llamar la atención de nosotros, los cinéfilos de entonces. Si directores de ese renombre lo pretendían con tanta frecuencia, pensábamos, tenía que ser por algo. Lee el resto de esta entrada

MÚSICA, CINE, MEMORIA, IDENTIDAD

Ayer tuve el privilegio de participar como ponente en el evento teórico concebido para la Fiesta del Tinajón del Camagüey. Un verdadero lujo contar en la mesa con la compañía de la Dra. Verónica Fernández Díaz y el Maestro Reinaldo Echemendía Estrada, quienes disertaron sobre las agrupaciones soneras en Camagüey.

Debo confesar que cuando me invitaron sentí bastante preocupación, pues el eje temático giraba en torno a la presencia del son en las distintas manifestaciones artísticas en Camagüey, y yo estoy lejos de ser un musicólogo (aunque me guste la música), y en el caso del audiovisual realizado en la ciudad, todavía está por hacerse ese catálogo que nos permita recuperar la información que nos posibilitaría evaluar las maneras en que se ha registrado la actividad sonera en nuestras pantallas locales.

Pero precisamente escuchando las excelentes disertaciones de mis colegas, disertaciones cargadas de exquisita información, sentí que era necesario abandonar lo local (lo camagüeyano) para hablar de estrategias que tendrían que ver con lo que universalmente nos afecta como ciudadanos del siglo XXI.

Así que comencé citando al gran historiador Eric Hobsbawn con esta observación que hace en su libro Historia del siglo XX:

La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo xx. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores”.

He allí el gran desafío que tenemos los encargados de preservar la memoria cultural de la nación. En una época como la nuestra, donde aparentemente todo está al alcance de un clic, en realidad corremos el riesgo de no retener nada. Es necesario, entonces, establecer alianzas que operen dentro de ese espíritu de creatividad colectiva que de un modo informal caracteriza a la época. Lee el resto de esta entrada

CULTURA E INFORMATIZACIÓN DEL TRABAJO CULTURAL EN CUBA: TAN CERCA, TAN LEJOS

Entre las grandes prioridades que hoy posee la sociedad cubana está su informatización, esa que en palabras del Vicepresidente Miguel Díaz Canel es “un proceso complejo, retador, necesario, que tiene que ser abordado en la multi y la interdisciplinariedad, con visión de país y contando con la participación institucional y ciudadana, el cual debe abarcar transversalmente todos los escenarios y ámbitos de la vida política, económica y social del país, y constituir un imprescindible apoyo y soporte al perfeccionamiento integral de nuestra sociedad socialista, próspera y sostenible”.

Aunque todavía estamos lejos de los escenarios ideales, ya en el país comienza a notarse la presencia de una infraestructura que permite soñar con planes más ambiciosos vinculados al uso creativo de la tecnología. Sin embargo, para que podamos hablar de una informatización verdaderamente funcional, tendríamos que acompañar ese proceso tecnológico con un conjunto de prácticas que solo podrían construirse dentro de las llamadas humanidades digitales.

Si en algún contexto esta alianza resultaría imprescindible, es precisamente en el de la Cultura. Lamentablemente, entre nosotros pocas veces se asocia el trabajo cultural a esa política de informatización que ya va teniendo lugar en los más diversos escenarios.

En sentido general, nuestros creadores siguen pensando su producción y promoción de la misma con los mismos parámetros del siglo pasado. Y a pesar de los esfuerzos de Cubarte, sobre todo con las imprescindibles “Jornadas de la Cultura Cubana en Medios Digitales”, las instituciones perseveran en sus maneras decimonónicas de poner en manos de la comunidad el caudal de bienes culturales.

¿Cómo explicar la persistencia de esa brecha cada vez mayor entre la creación y promoción cultural y la informatización de los servicios que podría prestar la cultura en Cuba? Como sucede siempre, no encontraremos una sola causa, sino varios factores de co-actúan, si bien parece dominante el hecho de que creadores y directivos del área cultural aún asumen el término “informatización” como si se aludiera a la simple instalación de equipos informáticos. Lee el resto de esta entrada

LA FELICIDAD EN LA ERA DE LAS LLAMADAS PERDIDAS

Mañana 20 de marzo se celebra, según la UNESCO, el Día Internacional de la Felicidad. Al igual que el Día Internacional de la Amistad (30 de julio) o el Día Internacional de la Tolerancia (16 de noviembre), estás jornadas oficiales pretenden llamar la atención sobre fenómenos cuya inobservancia nos afecta como individuos, aunque rara vez se examinan en la esfera pública de la misma manera que se reclaman ciertos derechos humanos vinculados a la libertad, por ejemplo.

El derecho a la felicidad, en términos políticos, pareciera que no tiene el mismo prestigio retórico que el derecho a la libertad, la igualdad y la fraternidad. Eso ha traído como consecuencia que nos parezca más atinado hablar de ella a partir de lo que veamos en las películas melodramáticas y las telenovelas, que en un foro donde se analizan los resultados de alguna gestión pública. De acuerdo a esa visión, los malas prácticas administrativas de los políticos, digamos, no nos hacen infelices, sino en todo caso inconformes con sus gestiones.

Acabo de ver La teoría sueca del amor (2016), excepcional documental de Erik Gandini (n. Bérgamo, Italia, 14 de agosto de 1967) que pone en tela de juicio esa tesis. La película toma como punto de partida el Manifiesto que hacia 1972 un grupo de políticos suecos propusieron como plataforma para desarrollar lo que se proponía conformara el paradigma de la nueva familia. En esa visión, el valor fundamental a defender era el de la independencia. Había llegado el momento”, nos notifican al inicio del documental, “de liberar a las mujeres de los hombres, liberar a los ancianos de sus hijos, liberar a los adolescentes de sus padres”.

En otras palabras: el Estado se propuso intervenir, a modo de ingeniero social, en la conformación de un escenario que, gracias a las condiciones económicas y sociales, propiciara la independencia de los individuos, y con ello, la posibilidad de construir un mundo personal en el cual los conflictos interpersonales se reducían al mínimo. Mirado desde ese ángulo, la felicidad se interpretaba como sinónimo de seguridad, autonomía, confort, y ausencia de conflictos.

El problema es que, como expresa uno de los entrevistados de lujo que tiene el documental, el recién fallecido sociólogo Zygmunt Bauman: “Es falso que la felicidad signifique una vida sin problemas. La vida feliz significa superar los problemas, resolver las dificultades, los desafíos… Uno se enfrenta a los desafíos, se pone bajo presión, y entonces llegas al momento de felicidad cuando veas que has controlado los retos del destino”. Lee el resto de esta entrada