Archivos diarios: febrero 21, 2017

UN LIBRO ELECTRÓNICO PARA LA CRÍTICA DE CINE EN CUBA

Se impone destacar la noticia: al fin la crítica de cine en Cuba tiene su primer libro electrónico. El título es “Voces en la niebla”. Su autor es Antonio Enrique González Rojas. Por su parte, los editores no podían ser otros que los de Claustrofobias, ese Proyecto de fomento de la lectura que desde Santiago de Cuba impulsa el uso creativo de las nuevas tecnologías.

“Voces en la niebla” es un conjunto de ensayos sobre diversos materiales audiovisuales realizados por jóvenes realizadores cubanos en el lustro que va del 2010 al 2015. Ya habrá tiempo de dialogar, coincidir o discrepar con las ideas expresadas por González Rojas, que ha sido, junto a Dean Luis Reyes, Gustavo Arcos, y Joel del Río, uno de los críticos que ha observado con mayor vehemencia la producción de los nuevos realizadores del patio. Por el momento me interesa resaltar lo que significa la publicación de este libro en el formato digital para nuestro contexto.

La crítica de cine en Cuba sigue siendo hasta ahora incurablemente analógica. Esto quiere decir que, aunque escrita por lo general en ordenadores (ignoro si aún queda alguien que por problemas económicos o simple romanticismo apela a la antigua máquina de escribir o al lápiz) no hemos logrado que lo que decimos y la manera en que lo decimos sea diferente a la forma en que se hacía en el siglo XX.

No estoy hablando de la calidad conceptual de los libros publicados en los últimos tiempos, varios de ellos formidables. Hablo del modo en que los autores y editoriales nos seguimos aferrando a un modo de comunicarnos literariamente que pertenece a un pasado ya superado para siempre. Uno podrá deprimirse viendo como las antiguas prácticas culturales (la lectura de libros impresos en papel, el visionaje de películas en pantallas grandes) se hacen cada vez más arcaicas, pero la solución no está en el lamento y la amonestación resentida, sino en descubrir que en los nuevos escenarios también hay modos de hacer cultura.

Yo todavía no conozco ningún crítico cubano de cine que haya pensado en publicar sus libros apelando a estas nuevas modalidades tecnológicas. Y es lógico. Tantos años donde el libro de papel ha terminado fetichizado y convertido en un gran mito, impiden pensar en algo renovador. Así que se prefiere entregar a una editorial todo lo escrito, para que esta lo ponga a circular en un soporte que (ya sé que suena terrible y apocalíptica esta idea) cada vez se aprecia menos por las nuevas generaciones. Lee el resto de esta entrada