Archivos Mensuales: enero 2017

“EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA” POR ÁCANA

Otra noticia desde El Callejón de los Milagros. Ando contentísimo porque la Editorial Ácana (Camagüey) publicará El suicidio de la sabiduría, un conjunto de reflexiones en torno a la cultura audiovisual, las tecnologías digitales y la creatividad.

La idea es que se presente en el marco del “II Encuentro sobre Cultural Audiovisual y Tecnologías Digitales”, a celebrarse en Camagüey los días 26, 27 y 28 de abril. Comparto con los amigos la introducción que preside el volumen.

JAGB

A MODO DE INTRODUCCIÓN

El tremendo impacto de las tecnologías digitales en la vida cotidiana de los humanos del siglo XXI ha superado todo lo previsto. La cultura audiovisual, representada a lo largo del siglo XX por la producción cinematográfica y su consumo en salas colectivas, conoció de una expansión hasta hace poco insospechada. Pero hoy vivimos en la época de la post PC (post-cine; post-computadora), donde dispositivos como los teléfonos inteligentes van marcando las pautas del inédito consumo audiovisual, gracias a la emergencia de nuevos públicos que hacen del nomadismo tecnológico y la interactividad su principal perfil.

Estos nuevos escenarios exigen un cuerpo renovado de ideas que nos permitan establecer, primero, un diagnóstico confiable a través del cual conocer con exactitud qué es lo que ha cambiado, y luego, proponer agendas prácticas que ayuden a usar de modo creativo cada uno de los dispositivos y herramientas que a diario brinda la revolución tecnológica.

En una época como la nuestra, donde el exceso de información disponible puede provocar con facilidad lo que ya sido reconocido como infoxicación, necesitamos impulsar programas públicos capaces de adiestrar a los individuos desde edades tempranas en el uso crítico de esas informaciones.

Las notas incluidas en el presente libro tienen como propósito estimular el debate de esas necesarias ideas, y en ellas pueden ser reconocidas tres pasiones que, como autor, me resultan difíciles disimular: la cultura audiovisual (que sería mucho más que lo estrictamente cinematográfico), las tecnologías digitales, y Camagüey, la ciudad donde nací y aún vivo, y la que, en definitiva, ha estimulado todo este conjunto de ensoñaciones aquí reunidas.

No importa que, por el momento, algunas o muchas de esas ensoñaciones suenen a delirios de un lunático: Camagüey está llamada a convertirse en una plaza importante en el uso creativo de las tecnologías vinculadas a la cultura audiovisual. De modo inevitable llegarán los emprendedores que necesiten llevar a la práctica todos esos sueños que un Paseo Temático del Cine como aquí existe, invita a verlos realizados.

Y cuando ello suceda tal vez recordemos una vez más el famoso adagio de Mark Twain: “Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que la idea triunfa”.

Juan Antonio García Borrero

SIGUEN LAS BUENAS NOTICIAS DESDE EL CALLEJÓN

Anoche recibí un mensaje que ha sido de los más estimulantes en los últimos tiempos: la ponencia “Las aulas inteligentes y la cultura audiovisual en el siglo XXI” fue seleccionada para exponerse en la Conferencia Científica del ISA, a celebrarse en La Habana entre el 20 y el 24 de febrero.

Esto me alegra muchísimo, porque como otras veces he dicho, el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” (a diferencia de los libros que escribo, que sí son de mi entera responsabilidad), descansa en los hombros de varias instituciones (Sectorial de Cultura, AHS, Unión de Informáticos, Centro Provincial del Cine), y existe gracias a la voluntad política y gubernamental de la ciudad.

Y por otro lado, que podamos ir conformando un cuerpo de ideas científicas que acompañe este sueño que aspira contribuir a una verdadera Política Pública en lo que a uso creativo de la tecnología se refiere, es definitivamente una excelente noticia.

Al final, cada uno de estos reconocimientos (incluyo los recientes Premios obtenidos en los foros de Cultura y Tecnología de la ciudad) se convierten en estímulos para seguir enriqueciendo el proyecto.

Juan Antonio García Borrero

MARTÍ

Desde hace mucho tiempo, José Martí se nos ha convertido en el aire que respira la nación. Quizás, como sugiere el documental Héroe de culto, de Ernesto Sánchez,ya no lo veamos todo el tiempo (como no vemos el oxígeno que a diario respiramos), pero permanece allí, modelando nuestras más anheladas metas públicas.

El Martí que yo más admiro sigue siendo el que soñó una nación para todos los cubanos. El que habló de la fraternidad como uno de los presupuestos imprescindibles a la hora de construir proyectos de altura. El que apuntó que “la fraternidad no es una concesión, es un deber”.

Su proyecto de nación cubana todavía está lejos de haberse conseguido. Es lógico. Martí nos propuso no solo la revolución que garantizara la independencia política de los cubanos. Nos habló también de una revolución cívica, una revolución del individuo que somos.

Jorge Mañach, que fue uno de sus grandes estudiosos, allá por los años cincuenta escribía: “Yo creo que uno de los males de Cuba es que tendemos demasiado a ver las cosas públicas en función de la política. Se reducen los problemas a simples conflictos de partidos o de gobiernos y oposiciones… Nuestros problemas vienen de más abajo y de más hondo. Nacen en la raíz misma de la ciudadanía

Esa reflexión, a mi juicio, tiene una inspiración esencialmente martiana. “Ser ciudadano de república es cosa difícil”, anotaba en su época Martí, y añadía, “y es precioso ensayarse en ella desde la niñez”. A partir de esas observaciones, muchas veces me he preguntado si tenemos claro el concepto de ciudadano que defendía Martí.

En lo personal creo que Martí defendió, con el precio de su vida, el paradigma de un ciudadano que no perdía de vista los intereses de la comunidad a la cual pertenecía. Que no traicionaba el deber de la fraternidad. Y que sentía el ejercicio de pensar por cabeza propia como otra obligación.

A mi juicio siempre será poco todo lo que hagamos por resaltar la excepcionalidad de José Martí. Sin embargo, debemos estar atentos de que ese legítimo culto no nos lleve más bien a castrarlo, más en estos tiempos de creciente globalización del descreimiento en las políticas públicas. Sobre esos peligros también hablaba Mañach:

La primera es que debemos ya irnos cuidando un poco de no histerizar (no se me ocurre mejor palabra) el culto a Martí. Cierto que, como suele decirse, los pueblos necesitan ejemplos y aún mitos. Cierto que el nuestro los necesita como pocos por su tendencia a lo frívolo y por el trance formativo en que todavía se halla. Pero acaso una dramatización excesiva de esas necesidades pueda llevarnos más bien a las esterilidades de la superstición o al ridículo de la beatería continua, a una especie de embriaguez heromaníaca. Ya les he oído observaciones acerca de esto a varios eminentes extranjeros que nos han visitado”.

Martí fue un gran soñador con los pies bien plantados en la tierra. Las raíces de su pensamiento siguen allí, invictas, y lo que necesitamos es mostrarlas a ese sinnúmero de individuos que han optado por quedarse con los titulares de la vida, en vez de adentrarse en las complejidades de la existencia.

Juan Antonio García Borrero

CONVOCATORIA DEL II ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES (Camagüey, Cuba)

Acá está la convocatoria del II Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, que celebraremos en Camagüey en el mes de abril. El eje temático es todo un homenaje a la memoria de Pablo Ramos, que en lo personal, sigue siendo motivo de inspiración intelectual a la hora de pensar estos asuntos.

II ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES

Convocatoria

El Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, con el auspicio del Sectorial Provincial de Cultura, la Asociación Hermanos Saíz, el Centro Provincial del Cine, y la Unión de Informáticos de Cuba en Camagüey, convocan al II ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES, el cual se celebrará en Camagüey del 26 al 28 de abril, con el siguiente eje temático:

INFANCIA, CULTURA AUDIOVISUAL, Y TECNOLOGÍAS DIGITALES.

Objetivo principal: El encuentro pretende propiciar un espacio para el intercambio de experiencias vinculadas al trabajo comunitario, dirigido a fomentar entre niños, adolescentes, educadores y promotores culturales, un uso creativo de la tecnología, así como el consumo crítico del audiovisual.

Para ello se organizarán sesiones de trabajo que permitan la actualización y discusión de los presupuestos teóricos y conceptuales pertinentes, vinculándolos a una agenda práctica que a su vez estimularía la inter-actividad e inter-creatividad de los participantes.

Objetivos permanentes:

· Socialización de productos y servicios del mundo digital relacionados con la cultura audiovisual.

· Impulsar el vínculo entre las nuevas tecnologías, la cultura audiovisual, y los proyectos comunitarios.

· Contribuir a que la informatización de la sociedad marche acompañada de la necesaria campaña de ciberalfabetización de los ciudadanos.

· Conocer experiencias valiosas del territorio nacional y propiciar el intercambio fluido entre las diversas áreas de Cultura, Educación y Nuevas Tecnologías.

· Impulsar el Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual, aprovechando el uso creativo de las nuevas tecnologías.

· Fomentar alianzas con las diversas instituciones y organismos del territorio, vinculadas a la cultura, la educación y las tecnologías en Camagüey (Sectorial de Cultura, Educación, AHS, ISA, Oficina del Historiador de la Ciudad, Etecsa, Joven Club, Universidad de Camagüey, UPEC, Desoft)

Modalidades de participación:

– Conferencias

– Taller de experiencias

ACTIVIDADES COLATERALES

Debates de filmes

Clases magistrales

Exposiciones

CONTACTOS:

Coordinador General: Juan Antonio García Borrero

Teléfonos: 32258189// 32257996

Correo: virgen1964

nuevomundo

NICOLÁS GUILLÉN LANDRIÁN: EL FANTASMA DEL CAFÉ

Hoy, a las seis de la tarde, un grupo de amigos estaremos hablando en “El Callejón de los Milagros” de Camagüey, del cineasta cubano Nicolás Guillén Landrián, pero tal vez lo más interesante será que aquellos interesados en su obra, podrán descargar todas sus películas accediendo desde un dispositivo inteligente (Tablet, laptop, teléfono) al portal del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual (www.callejon.cmg.cu), que funciona en el Paseo Temático del Cine.

Comparto con los amigos del blog los primeros párrafos de un artículo que intenta pensar el legado de Guillén Landrián desde Camagüey, su ciudad natal.

NICOLÁS GUILLÉN LANDRIÁN: EL FANTASMA DEL CAFÉ (Fragmento)

Por Juan Antonio García Borrero

En Camagüey, la ciudad donde el cineasta Nicolás Guillén Landrián nació en 1938, hay un sitio llamado “Coffea Arábiga”. Fue creado como parte de los festejos por los 500 años de la fundación de la villa, y es uno de los tantos espacios que conforman el Paseo Temático del Cine diseñado en esa zona.

Al principio estaba ambientado con fotogramas del hoy famoso documental Coffea Arábiga, rodado en 1968, y se vendían diferentes modalidades de café, y había una foto inmensa de Nicolasito, donde al igual que algunos de los personajes que habitan sus películas se empecinaba en mirar fijo a la cámara. Es decir: se empecinaba en desafiarnos con su mirada cuando nos colocábamos frente a él.

Poco a poco las imágenes impresas se fueron desvaneciendo, y hoy ya nada puede apreciarse en las paredes. Al final, lo que quiso ser recuperación de una parte de la memoria cultural de la ciudad, o sea, memoria de uno de los grandes artistas que ha tenido la nación y Camagüey, ha terminado por reinstalar a su protagonista en el pedestal de los fantasmas donde también pernoctan Severo Sarduy y Carlos Victoria, por mencionar otros dos rehenes de las sombras culturales de la ciudad.

Hoy quien entra al “Coffea Arábiga” de Camagüey apenas tiene idea de quién fue ese individuo que inventó el mundo cuyo nombre identifica al espacio, el mismo individuo que sabemos comenzó a descubrir su vocación cinematográfica muy temprano en esta ciudad, de acuerdo a lo que apuntara alguna vez:

(…) yo cuando adolescente traté de hacer una película en 16 milímetros con un grupo de muchachos de Camagüey. Pero no se realizó porque no teníamos manera de editar. Mi madre, recuerdo, me compró una editora de esas corta-y-pega. Pero no pudimos editar la película. Conseguimos una cámara. Pero no se logró hacer el filme”.

Lo curioso es que paralelo a la creciente indiferencia local en la que se reinstala la figura de Guillén Landrián, su obra experimenta en los círculos académicos de la isla y más allá de ella, un interés cada vez más creciente. Podría fijarse en el año 2000 la fecha de su resurrección en Cuba, con la exhibición de Ociel del Toa y Coffea Arábiga en la primera Muestra Nacional del Audiovisual Joven, aunque es en la Segunda Muestra de Nuevos Realizadores que se prepararía el ciclo que permitió apreciar buena parte de su obra, incluyendo el estreno de Los del baile (1965), Reportaje (1966), o Desde La Habana, 1969, ¡Recordar! (1972).

Hasta ese momento Nicolás Guillén Landrián era una suerte de nombre asociado al enemigo rumor que siempre propicia la leyenda negra. Y si, como dice Lezama, “el rumor es como la mancha de lo que no se ve”, ello es lo que explica lo poco que vimos y supimos durante tanto tiempo de su obra.

Casi todo descansaba en la evaluación superficial de una personalidad irreverente, incómoda, que se prestaba para la maledicencia, el sarcasmo, y la evaluación y/o descalificación psicológica. De acuerdo a esas apreciaciones, el cineasta sería una suerte de lobo estepario, desequilibrado desde el punto de vista mental, y con dificultades para relacionarse con los otros, algo a lo que el director de fotografía Livio Delgado le ha opuesto los siguientes matices:

No estaba loco. Se habla mucha mierda de Nicolás. Era un hombre inteligentísimo. Iba contra todas las banderas. Lo que le gustaba era joder. Un jodedor de verdad. A veces era el día entero jodiendo. Dormía y jodía. A Titón lo volvía loco, porque lo choteaba, lo jodía, aunque lo quería mucho”.

CIBERTERTULIA SOBRE NICOLAS GUILLÉN LANDRIÁN EN CAMAGÜEY

invitacion-cibertertuliaMañana comienzan en Camagüey las actividades académicas del “VI Encuentro Científico José Antonio Aponte in memoriam”, y como parte de su programa, nuestra Cibertertulia El Callejón de los Milagros estará dedicada a revisar la obra del documentalista Nicolás Guillén Landrián.

Estas cibertertulias, organizadas por el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros, se celebran los últimos jueves de cada mes, y tienen como objetivo combinar el humanismo de las tradicionales tertulias de los cafés con el uso creativo de las nuevas tecnologías.

En esta ocasión estamos invitando a recorrer parte de la obra de quien es considerado uno de los máximos exponentes de la creación documental en Cuba, aunque lamentablemente no goza del merecido reconocimiento público. En el conversatorio proyectaremos los documentales En un barrio viejo (1963) y Los del baile (1965), donde puede apreciarse el modo en que el cineasta se aproxima a la comunidad negra y sus prácticas culturales.

Lo más interesante, sin embargo, estará en el hecho de que aquellos interesados en acceder a las películas de Nicolasito, podrán descargarla de modo gratuito a través de sus dispositivos inteligentes (teléfonos, tablets, laptops, etc), conectándose vía wifi al portal El Callejón de los Milagros (www.callejon.cmg.cu), donde ya están disponibles.

Comparto con los interesados el programa general de actividades, y la nota escrita en su momento por la periodista Lourdes María Mazorra López.

Juan Antonio García Borrero  

 

Programa General José A. Aponte in Memoriam 2017

Día 25

Casa Diversidad Cultural Camagüeyana:

10:00 AM-5:00PM: Acreditación. (24 y 25)

8:30 PM: Cocktail de Bienvenida, Talento Artístico: Grupo “Rumbatá”.

Día 26

Parque Agramonte:

8:30 AM: Depósito de ofrenda floral en la tarja conmemorativa a los 8 líderes ahorcados en la Plaza Mayor.

Casa Diversidad Cultural Camagüeyana:

9:00 AM: Palabras Inaugurales por el Lic. Yoelxy Pilliner López.

9:15 AM: Conferencia “El antirracismo en el pensamiento y la acción de Fidel Castro”, por el Dr. Jorge Veranes Salina.

10:15 AM: Interpretación de Son Entero.

10:40 AM: Merienda

11:00 AM: Conferencia “Caminos que se cruzan: racismo, discriminación y sociedad en Cuba” del MSc. Jorge Santos:

12:30 M: Almuerzo

2:00-5:00 PM: Sesión de trabajo en paneles y/o por comisiones.

Callejón de los Milagros:

6:00 PM: Cibertertulia “Nicolás Guillén Landrián: el fantasma del Café”, por Juan Antonio García Borrero.  Lee el resto de esta entrada

EN MEMORIA DE AMADO DEL PINO

He empezado a escribir este post como tres veces. No me sale. La muerte inesperada de alguien que conocimos siempre es algo que nos impacta. Pero hay momentos en que el conocimiento de esa muerte, además de afectarnos en el ánimo, despierta un verdadero remolino de preguntas.

Con Amado del Pino ((Tamarindo, Camagüey, 1960- Madrid, 2017) no conversé todo lo que me hubiese gustado. Y sin embargo, siempre sentí una gran simpatía por él (extendida a Tania Cordero, su compañera). Muchas veces me he preguntado cómo es que puede nacer y mantenerse ese tipo de apego que no se nutre del roce cotidiano, o el intercambio sistemático de correos.

He aquí un misterio, como todo lo que es auténtico en este mundo. Sencillamente nos tropezamos con alguien alguna vez, y decidimos en silencio que será uno de nuestros compañeros de viaje en lo que nos toque de vida.

Muchas veces los escogidos no se enteran que viajan en ese tren de cercanías silenciosas. Al menos ocurre en mi caso, que tengo a mano la evocación diaria de un grupo de personas con las que converso. Interlocutores secretos, les llamo.

Amadito era uno de esos, y me fastidia no haberle dicho alguna vez que su intervención como actor en Clandestinos (1987), de Fernando Pérez,es de las cosas que menos he podido olvidar del cine cubano. No hablo solo de actuación en su dimensión técnica, sino de una presencia que se hace entrañable, que se convierte en algo recurrente.

No fue la única vez que este gran dramaturgo se vinculó al audiovisual, pues en 1988 volvió a participar como actor y coguionista en el corto de Enrique Colina El unicornio, basado en el cuento de Stanislav Stratiev “Una mañana”. Y en 2012 Charlie Medina dirigió Penumbras, versión fílmica de la obra “Penumbra en el noveno cuarto”.

Y luego estaban esas crónicas hermosas que escribía, donde usaba una prosa que nos invitaba a seguir el hecho artístico, a descubrirlo desde la perspectiva más humana. Ya dije que su aparición en Clandestinos fue algo que me marcó. Pero es que por esas mismas fechas descubrí en el diario Juventud Rebelde su artículo sobre La Bella del Alhambra (1989), de Enrique Pineda Barnet, y quedé prendado de ese modo límpido de escribir y comunicar las ideas. Cito apenas un fragmento de aquel texto:

“Pineda Barnet nos ha dado una gratísima sorpresa en una película muy bien facturada en todos sus elementos; pero que concede protagonismo al talento del actor. Mucho se hablará de la encantadora Rachel de Beatriz Valdés, tal vez esta y las venideras generaciones le pongan a su figura y encanto el misterioso rostro de la legendaria artista de la que se enamoraron, allá en la adolescencia, los abuelos”.

Con la muerte de Amado del Pino hemos perdido a uno de los hombres que más amó públicamente a la cultura cubana. Otro día triste para nuestra cultura.

Juan Antonio García Borrero

II ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES (Camagüey, del 20 al 22 de abril del 2017)

Ya podemos anunciar el II Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales,a celebrarse en el Paseo Temático del Cine de la ciudad de Camagüey, los días 20, 21, y 22 de abril.

Como algunos recordarán, el Primer Encuentro se realizó en el cine Casablanca los días 11 y 12 de febrero del 2016. Y en vísperas del evento, escribíamos:

Con este primer y modesto encuentro pretendemos impulsar de un modo práctico lo que otras veces hemos llamado campaña de ciberalfabetización comunitaria. Se trata de intervenir institucionalmente en esos escenarios donde hoy, gracias a las conexiones inalámbricas, comienzan a configurarse nuevas maneras de producir y consumir cultura.

Aunque la carencia de grandes recursos no nos permitirá hacer realidad los sueños más ambiciosos, aspiramos a sembrar inquietudes, llamar la atención sobre las posibilidades reales que existen de construir alianzas entre entidades públicas (Universidad de Camagüey, Etecsa, Joven Club, Sectorial de Cultura, Educación, etc) con el fin de promover un uso más racional de los recursos disponibles que, a su vez, estimule el empleo creativo de las tecnologías en función de la comunidad. Se trata de acompañar e invitar (nunca imponerle) a esos usuarios, programas de aprendizaje digital que les permita conocer lo alternativo al uso hegemónico”.

Casi un año después, puede afirmarse que las circunstancias para desplegar el trabajo, mejores no pueden ser. Gracias a la voluntad de las principales autoridades políticas y culturales del territorio, contamos en Camagüey con el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, que lideran el Sectorial Provincial de Cultura, el Centro de Cine, la Unión de Informáticos de Cuba, y la Asociación Hermanos Saíz. Y poco a poco se implementan un grupo de acciones (como es el acceso gratuito a una red wifi que permite descargar información y archivos audiovisuales de gran valor) encaminadas a construir ese ansiado escenario donde la comunidad no solo esté conectada tecnológicamente, sino sobre todo, intelectualmente.

Ahora bien, los indiscutibles logros materiales mencionados con anterioridad, todavía no nos garantizan que ya estemos usando creativamente la tecnología. Por lo que una vez más se confirma que lo que hace la diferencia no es lo que tenemos, sino el uso que hacemos de eso que tenemos. De modo que es ahora que comienza el gran desafío, toda vez que la hegemonía del pensamiento analógico en el grueso de las acciones que hasta el momento se acometen en los más diversos sectores, impiden que los diversos proyectos que ya existen tengan un impacto eficaz y eficiente en la comunidad.

En este sentido, puede decirse que sigue imperando entre nosotros lo que otras veces he llamado “el síndrome de Los sobrevivientes” (aludo a la película de Titón). Es decir, en una época donde se supone que lo moderno sea estar “conectados” a través de las llamadas alianzas estratégicas, se mantiene la adicción a lo insular, lo que impide que exista una verdadera proyección comunitaria, quedando todo dentro de los nichos en que se promueven las actividades.

Súmenle a ello que todavía el sector vinculado a la Educación no ha mostrado el más mínimo interés en insertar en sus programas curriculares la visión derivada de las “humanidades digitales”, algo que también afectaría al Joven Club y Etecsa, por mencionar dos instituciones que mucho podrían aportar desde el área de las tecnologías emergentes.

Con este II Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales queremos contribuir, tanto en lo teórico como en lo práctico, a la necesaria actualización de ese cuerpo de ideas sobre las cuales deben descansar las principales estrategias pensadas desde el sistema institucional, con el fin de conformar comunidades de usuarios que estén a la altura del siglo que vivimos.

Juan Antonio García Borrero

EL ÚLTIMO BOHEMIO (2016), de Carlos León

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Ayer un grupo de personas nos reunimos en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo para ver El último bohemio (2016), documental de Carlos León que aborda la figura del trovador camagüeyano Miguel Escalona (1949- 2001).

Hay que agradecerle al cantautor Silvio Rodríguez la iniciativa. Definitivamente Camagüey tiene en el juglar uno de los más efectivos promotores de sus principales valores. No solo estoy hablando de que bastaría escuchar los primeros acordes de “El Mayor” para pensar de inmediato en este región cubana, sino que en varias ocasiones Silvio ha hablado en público de personalidades agramontinas, como el escritor José Rodríguez Lastre (Nikitín), que lamentablemente no alcanzan en nuestro medio toda la visibilidad que se merecen.

Es bueno que, de pronto, el mapa cultural de Camagüey se esté expandiendo gracias al audiovisual: me refiero a esas acciones cinematográficas que van recuperando a protagonistas relegados por diversas circunstancias a las sombras. Pensemos en Severo Sarduy, rescatado por Oneyda González y Gustavo Pérez. ¿Cuánto terreno no queda aún por explorar?

En el caso de El último bohemio, digamos que los objetivos estaban bien claros en términos audiovisuales: traer ante nuestros ojos el legado de un creador que durante un buen tiempo inyectó vitalidad a nuestro panorama cultural. La evocación que dentro del filme hacen los amigos se agradece, porque nos ayuda a humanizar a una figura que en vida fue controvertida, irreverente.

Confieso que gracias al documental pude recuperar a un Miguel Escalona que se me había quedado en la memoria con una tonalidad más bien única, amable. Tuve la suerte de conocerlo hacia el final de su vida, de escuchar su trova con trago y sin trago. Y no sé por qué siempre que lo evocaba terminaba imponiéndose la imagen del trovador bonachón, todo el tiempo abierto a las bromas, con el respaldo de su inseparable guitarra.

Nada sabía de su pasado “incómodo”. Esa canción dedicada al Festival de la Música Popular del año 70, a la que Silvio Rodríguez alude en el documental, para mí era sencillamente impensable en su repertorio. Trato de imaginar un canto como esa en una fecha como aquella, y me erizo. Como lamento ahora no haberle preguntado a Escalona sobre esa época vivida, sobre sus encontronazos con el pensamiento sectario, y sobre todo, sobre su resistencia….

Ojalá que El último bohemio nos permita abrir ventanas a un mundo que permanece ignorado en Camagüey, sumergido. Y sobre todo que nos devuelva al Escalona que a través de la música, nos hablaba de su inmenso amor a la vida.

Juan Antonio García Borrero

UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA CINEMATECA EN CAMAGÜEY

Hoy se está cumpliendo un nuevo aniversario de la primera exhibición de la Cinemateca de Cuba en Camagüey, lo cual ocurrió el 20 de enero de 1969, en el cine Casablanca, con la proyección de la cinta francesa Los 400 golpes (Les 400 coups/ 1959), de François Truffaut.

He contado por allí lo mucho que significó para mi formación el acceso a la Cinemateca camagüeyana. Desde luego, los camagüeyanos de entonces tuvimos la suerte de contar con el protagonismo de Luciano Castillo en todo lo que tuviese que ver con la promoción de cineclubes y actividades en la Cinemateca. Para ser honesto, no creo que lo logrado por Castillo en esos tiempos tenga algún equivalente ni siquiera en La Habana.

Recuerdo que yo me fugaba casi todos los miércoles de la Vocacional donde estudiaba, para asistir a los ciclos conformados entre Luciano y Héctor García Mesa. Gracias a esa complicidad pude apreciar en la pantalla grande del cine Guerrero películas tan memorables como Gigante o El puente sobre el río Kwai, que hoy podrán verse en la comodidad del hogar, en los televisores más sofisticados que se puedan adquirir, pero que comparado con aquella experiencia de la sala oscura, es como creer que se ha visto el “Guernica” en la más colorida revista dedicada al arte y publicada en estos tiempos.

No estoy llorando por un tiempo ido. Sé que la época es otra, y que gracias a las novedades tecnológicas hoy la gente puede tener almacenada en su casa la historia del cine, con títulos que ni siquiera la Cinemateca de La Habana tendría en su poder. Y, sin embargo, la utilidad de la Cinemateca, como institución que propicia el conocimiento cinematográfico en profundidad, seguiría siendo única. Es más, probablemente la única que podría contribuir al éxito de esa acción que en su momento propusiera Godard:

Antes de producir una historia del cine, habría que producir la visión de las películas, y producir la visión de las películas… no consiste simplemente en verlas y en hablar luego de ellas; consiste, tal vez, en saber ver. Quizá habría que mostrar… la historia de la visión que ha desarrollado el cine que muestra las cosas y la historia de la ceguera que ha engendrado”.

Pensemos en todas esas personas que acumulan en sus discos duros centenares de películas de las cuales no tienen la menor idea de dónde ubicar en la Historia del cine, y cuáles han sido sus contribuciones al desarrollo ya no solamente de las cinematografías, sino de los gustos colectivos, o las tecnologías que las hicieron posibles y condicionaron nuestras modernas maneras de “mirar”.

Es por eso que hoy el trabajo de las Cinematecas debiera estar más vinculados que antes a la labor que realiza el Ministerio de Educación. “Aprender a ver cine” exige mucho más que la permanencia frente a una pantalla. Se necesita la orientación del experto, y sobre todo el debate. Y esto último es tal vez el gran desafío que tendríamos las personas que durante un tiempo nos hemos vinculado a la promoción cinematográfica. Es decir: ¿cómo conectar a las nuevas generaciones (tan consumidoras de un cine donde lo sensorial pareciera ser el medio y el fin al mismo tiempo) con una tradición donde ha estado presente el arte humanista que apela a lo racional?

Estas inquietudes no son nuevas, desde luego. Ya en aquel Primer Foro de Consumo Audiovisual organizado en La Habana hablábamos de la necesidad de involucrar a Educación, pensando incluso hasta en la edad pre-escolar, esa edad que, lamentablemente, es pasada por alto por el grueso de los análisis que abordan el impacto de los medios en la formación o deformación de la niñez. Como si antes de entrar a la escuela, el niño ya no hubiese estado expuesto al bombardeo de imágenes.

Lo cierto es que sea la Cinemateca en sentido general, o su modalidad infantil, necesitamos demostrar que en estas imprescindibles instituciones no solo es posible obtener una gratificación cultural, sino que ellas resultan puentes educativos de un valor hasta ahora inexplorado. O peor aún, subestimado.

Ojalá en Camagüey, ciudad privilegiada con su “Calle de los Cines”, puedan establecerse finalmente esas alianzas, para bien de la comunidad. Al menos, con el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual estamos proponiendo la Cinemateca Wifi como un primer paso que puede aspirar a más.

Juan Antonio García Borrero