CINEMATECA WIFI EN “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

La Historia de la Cinemateca de Cuba en Camagüey comienza el 20 de enero de 1969, cuando fue exhibida en el cine Casablanca la cinta francesa Los 400 golpes (1959), de François Truffaut. Fue la primera exhibición de una película de la Cinemateca en la ciudad, y el inicio de una actividad cultural que a lo largo de muchísimos años tendría en Luciano Castillo su principal animador.

Los jóvenes de ahora quizás no consigan entender la importancia que tuvo para nosotros, los jóvenes de entonces, un lujo como aquel que nos concedía, dos veces por semana, la oportunidad de asomarnos a lo mejor de la cinematografía mundial. Hoy las nuevas tecnologías permiten almacenar un gran número de películas y verlas (si queda tiempo) en la intimidad de la casa: ¿para qué ir entonces a una Cinemateca, se preguntarán despectivos?

Detrás de esa pregunta, desde luego, lo que se pone de manifiesto es la ignorancia del papel y las funciones que tiene una institución como esa. Porque no se trata solamente de ver películas con determinado valor artístico o histórico. Se trata de formar determinados públicos o comunidad de espectadores entendidos en la Historia y los contextos en que se han hecho realidad cada uno de esos filmes, gracias a las curadurías realizadas por los especialistas que trabajan en la misma.

Contar con una Cinemateca es un privilegio en cualquier parte del mundo. Para un estudiante de cine, por ejemplo, esta será la herramienta perfecta para entender la esencia de ese mundo donde se desenvuelve. No solo tendrá la posibilidad de acceder a las películas que han marcado al cine como expresión artística, sino también el acceso a lo mejor de la bibliografía que habla de esa práctica cultural, y a su memoria documental.

En Francia, país donde en 1936 surgiera la primera institución de su tipo, gracias a las labores y persistencia de Henri Langlois, Georges Franju, y Jean Mitry, entre otros, esta actividad contribuiría a renovar el carácter de la producción cinematográfica de los años cincuenta en esa nación. Cineastas tan reconocidos más tarde como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, o Alain Resnais, consiguieron formarse con las visitas asiduas a esas proyecciones especializadas, llegando a llamarse a sí mismos “los niños de la Cinemateca”. En el caso de Cuba, por aquella misma época la semilla fue sembrada con el encuentro primigenio de Germán Puig (el primer cubano que pensó y creó una Cinemateca cubana), con el apasionado Langlois.

En tiempos como los que vivimos, donde el espectador más desorientado no puede estar debido a la superabundancia de información y contenidos audiovisuales que tiene ante sí, el papel formativo y orientador de la Cinemateca como institución cultural se hace cada vez más imprescindible, sobre todo si le se piensa íntimamente vinculado a las áreas educativas. De allí que entre las acciones principales del proyecto que ya va siendo una realidad en “El Callejón de los Milagros” esté la promoción de la Cinemateca y su programación, apelando a las herramientas que brinda la revolución electrónica.

Para ello hemos decidido dejar inaugurada el próximo 27 de octubre del presente año, que es el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual según la UNESCO, lo que sería la Cinemateca Wifi de “El Callejón de los Milagros”. Con ello queremos poner a disposición del público los ciclos que mensualmente se exhiben en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, acompañando a los mismos con bibliografía especializada que los interesados podrán descargar a través de sus dispositivos móviles o acudiendo a la Mediateca de Nuevo Mundo.

Pensamos que la Cinemateca de Camagüey, que en ningún momento ha dejado de ofrecer sus servicios gracias a la programación conformada mensualmente por Antonio Mazón Robau, merece una mejor promoción entre los camagüeyanos, una promoción similar (aunque con nuevos medios) a la que proporcionaba aquí el incansable Luciano Castillo.

Necesitamos demostrar que las películas y libros que pueden encontrarse en esta institución, revisten mayor interés que lo puramente museístico. Muchas de esos materiales pueden auxiliar a los maestros que en la actualidad imparten clases en las aulas, sin saber que en una institución como es la Cinemateca existe un audiovisual que con seguridad le ayudaría a que esa clase fuera más amena e instructiva.

De allí que reiteremos la necesidad de establecer alianzas estratégicas entre estas tres áreas públicas (Cultura, Educación y Tecnología) que en nuestro país ahora mismo operan sin una verdadera sinergia, y de ese modo atraer a los más jóvenes a esa experiencia única que es ver una buena película en pantalla grande, en un contexto de silencio y concentración como el que ofrece la Cinemateca.

La Cinemateca Wifi de “El Callejón de los Milagros”, como parte de los contenidos a los que los camagüeyanos podrán acceder de modo gratuito, puede servirnos de antesala a proyectos todavía más ambiciosos, y donde lo único que se demanda es el uso creativo de la tecnología. Aún a riesgo de que me llamen desmesurado en el modo de soñar (lo cual, después de todo, termina siendo un elogio), sé que si no los propusiéramos podríamos construir una suerte de Netflix offline a la camagüeyana, para bien de la comunidad y su disfrute cultural.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el octubre 7, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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