MÁS SOPAS DE PIEDRAS EN “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

Por estos días estamos haciendo una nueva sopa de piedras en “El Callejón de los Milagros” de Camagüey. Finalmente, para el mes de octubre, mes en que festejaremos la cultura cubana a lo largo del país, tendremos conexión wifi en ese sitio, y la tendremos por partida doble: la conexión Nauta que nos ofrece Etecsa, y una local, en la cual, gracias al Centro Provincial del Cine, Copextel y a la Unión de Informáticos de Camagüey, estaremos entregando contenidos vinculados a lo mejor de la cultura audiovisual.

Pero la idea no es concentrarnos únicamente en El Callejón de los Milagros, sino “iluminar” con ese servicio a ese tramo del Paseo Temático que iría desde el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo hasta la Videoteca Lumiére, con el consiguiente beneficio de todas las instituciones (Nuevo Mundo, Casablanca, FIVAC, Videoteca) que existen en ese intervalo.

La red de contenidos pretende convertirse en una plataforma donde sea posible encontrar, a través de la conexión inalámbrica, lo mismo la cartelera de actividades de las diversas instituciones, que catálogos especializados sobre películas, cineastas, tendencias, o las memorias de eventos como “El Almacén de la Imagen” o el “Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica”, por mencionar apenas dos.

Como hemos dicho en varias ocasiones, el proyecto “Callejón de los Milagros” pretende estimular el uso creativo de la tecnología disponible en función de una mejor promoción de la cultura audiovisual. Si lo pensamos bien, veremos que el tremendo desafío no está en adquirir recursos materiales (que son importantes, desde luego) sino en modernizar una subjetividad que tiende a utilizar estas herramientas digitales con un perfil incurablemente analógico.

De allí que tan importante como es crear físicamente la red, lo será formar aquellas comunidades de usuarios (estamos pensando sobre todo en los contextos académicos y artísticos) que sean capaces de percibir la importancia de establecer alianzas en una época donde la interactividad es un elemento fundamental.

Dicho de otro modo: no basta con poner en el aire la señal. Si queremos estimular el uso creativo de esa señal desde las instituciones culturales, entonces tendremos que esforzarnos en borrar la antigua noción de “público” (una noción engañosa donde todo parecía homogéneo y controlado), para concentrarnos en la emergencia de nuevas subjetividades que conviven con las que antes existían. De allí que para nosotros sea importante trabajar con la promoción de lo que resulta más difícil de “vender”, como pueden ser las tandas de la Cinemateca o el cine que merece ser debatido, que por eso mismo apenas obtiene visibilidad.

Camagüey tiene todas las posibilidades de convertirse en un punto de referencia para este desafío cultural. Tiene el único Paseo Temático que existe en el país. Cuenta con una institución como el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, donde hay una Mediateca con fondos bibliográficos vinculados al cine que no tendría nada que envidiarle a grandes bibliotecas. Pero necesitamos ser creativos en el uso que hagamos de esas herramientas y espacios.

Hay que acabar de liquidar el mito de que el don de la creatividad es un privilegio de algunos elegidos (los que nos venden las tecnologías). La creatividad se puede estimular desde las instituciones para que luzca atractiva a muchos. En una época donde corremos el riesgo de que el consumo informal diseñe la política cultural más efectiva, se me antoja que esa creatividad impulsada por y desde las instituciones puede ser la única alternativa a la cultura de la frivolidad que amenaza con imponerse. El proyecto de animación socio-cultural “El Callejón de los Milagros” quiere ser apenas una de las tantas contribuciones que se necesitan en esa lucha colectiva.

Juan Antonio García Borrero

 

 

 

 

Publicado el septiembre 22, 2016 en CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES, PROYECTO DE ANIMACIÓN "EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS". Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Alejandro Madorran

    Excelente proyecto!
    Asistí a la pasada edición del Almacén de la Imagen para presentar mi documental (también mi tesis de Periodismo), y fue muy grato participar en un evento donde se reunen tantos talentosos jóvenes realizadores, lo único que sentí como ausencia fue la poca participación del público de la ciudad. La ciudad de Camaguey tiene un paseo realmente bello, y parte de él dedicado al disfrute del cine, pero me pareció que el público no se sentía atraido por esas pantallas.
    Ojala y la interactividad de la wifi (que como usted decía, no es solo ofrecer la tecnología) pueda vinculada a ideas originales revertir las ausencias del público.
    Saludos

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