CRÍTICA CULTURAL Y ANÁLISIS CULTURAL

Más que la crítica cultural, en este blog me interesaría fomentar el análisis cultural. Parece lo mismo, pero no lo es: en la crítica cultural lo que predomina es el juicio de un individuo que legitima o excluye lo que va pasando en su presente, mientras apunta con un dedo aquello que, de acuerdo a lo que sus pobres sentidos le indican, se le antoja que está bien o mal.

El analista, en cambio, está obligado a suspender temporalmente el ejercicio de sus pasiones, y dedicarse a describir los problemas con el fin de construir conocimientos que sirvan en un futuro. El analista cultural, a diferencia del crítico, necesita del debate sistemático para corregir o enriquecer sus apreciaciones, y siempre estará mirando al futuro. Y mientras el crítico se empeña en anular a sus contrarios desde su trinchera, el analista aspira a la crítica dialógica, y como cuatro ojos ven más que dos, sus argumentos suelen ser más enérgicos, más trascendentes que los del crítico tradicional.

Lamentablemente, algunos interpretan el análisis cultural (es decir, la descripción minuciosa de los inevitables problemas que genera la interacción de los individuos con las instituciones culturales de su tiempo, por ejemplo) como un ataque a sus gestiones particulares. Lo que pudiera verse entonces como fortaleza intelectual (la mirada atenta e intensa) es llevado al plano prosaico de lo personal: como si las teorías científicas que intentan aprehender las complejidades de un fenómeno cualquiera, se construyeran sobre la base de lo que determinados individuos, en razón de sus cargos temporales, puedan hacer o dejar de hacer.

Hay que luchar para que el análisis cultural, pese a la “inutilidad” de sus observaciones (pues casi siempre están mirando a largo plazo, lo que justifica el desprecio de los contemporáneos), no perezca ante el pragmatismo de la crítica que calcula utilidades inmediatas.

Necesitamos fomentar el culto al análisis, ya que solo en escenarios donde este sea dominante, las opiniones de los criticones que vienen y van como sus humores, y nos dejan sin tiempo para pensar en el futuro porque para ellos solo importa predicar el desastre del presente, podrán ser puestas en su lugar.

Lo cual no impide que el analista vea incluso mejor los mismos males apreciados por los críticos, llegando a la célebre conclusión de Valéry: “El futuro es como el resto, ya no es lo que era”.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el julio 28, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Inolvidable Juany: Juan Antonio García Borrero para pasaporte,cheques bancarios o publicaciones. Me intimida tal dimensión,para los amigos,sólo Juany,verdad?
    Pienso en tu vida como la de Martí:Comprometida,de inquieto pensar y de verbo eterno.
    Eres un hombre de otro siglo,o de todos.Cada línea escrita combina sabiduría,detalles que no vemos y un parecer hilado tan fino que jamás ofende,educa,instruye. La elegancia de tu espíritu firma cada largo pensar y minucioso decir. Al menos eso leemos los que tenemos la huella de tu pasión por el arte,por el buen arte que es el único;lo demás no tiene nombre porque deforma y confunde.
    Tu alma no se cansa porque tu bondad es infinita:lo que te hace superior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: