REINALDO GUZMÁN IN MEMÓRIAM

Acabo de conocer con mucha tristeza de la muerte de Reinaldo Guzmán en Miami. Para los que siguen la historia del cine cubano a partir únicamente de las películas y sus directores, su nombre no dirá mucho. Para los que sabemos que los cines nacionales deben su existencia al complejo ciclo de producción, distribución y exhibición, ese nombre, sin embargo, resultará esencial. Lo dice alguien que desde una ciudad de provincias (en este caso Camagüey) tiene que agradecer que este vicepresidente del ICAIC, durante su mandato, se esforzara para que la gestión cultural de esa institución se hiciera sentir con toda su fuerza aquí.

Camagüey, en lo que a cines se refiere, le debe mucho a tres vicepresidentes del ICAIC hoy fallecidos: José Manuel Pardo, Pablo Pacheco y Reinaldo Guzmán. En el caso de Guzmán, a él se debe la idea del Multicine Casablanca. Y como la gratitud es la memoria del corazón, no puedo olvidar aquel viaje por carretera que tanto Pacheco y Guzmán hicieron desde La Habana, tan solo para acompañarnos ante las autoridades de Camagüey, en aquel despacho que alguna vez solicitamos con el fin de rescatar las salas cinematográficas del hoy Paseo Temático “La calle de los cines”. Muertos los tres, no quiero imaginar qué pueda pasar en un futuro no muy lejano con esta ciudad fílmica que tanto les debe.

Hace unos días colgué en Facebook una viñeta que titulé “El sobreviviente”. Estaba lejos de imaginar la desaparición física de Guzmán, con quien seguía comunicándome con mucho cariño a través de esa red social. Hoy lamento no haberlo visto en Miami para saludarlo, y quiero dedicar esa viñeta a su memoria.

EL SOBREVIVIENTE

Me puse a ordenar fotos viejas que conservo, y terminé afectado al descubrir que en las seis primeras que miré, aparecían amigos hoy muertos. No es que me asombre la cifra ni el desenlace, si tomamos en cuenta que, como apuntara Gabriel Marcel: “Cada día nos parecemos más al cadáver que habremos de ser”.

Lo que me afecta es otra cosa. Con algunas de esas personas que ya no existen en lo físico, fui feliz, y por suerte las fotos son fieles a ese momento de máximo esplendor anímico. Pero con otros quedaron pendientes tantas cosas, tantos proyectos y sueños inconclusos. La verdad: miro todas esas fotos y me siento un sobreviviente temporal de todavía no se bien qué.

Juan Antonio García Borrero

 

Publicado el julio 13, 2016 en OBITUARIOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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