VEINTE AÑOS SIN TITÓN (2)

Me parece legítimo y estimulante que no todos estén de acuerdo con el anterior artículo sobre Titón publicado en IPS (lamentablemente esas diferencias se muestran en el ámbito de lo privado). Sin embargo, otras veces he comentado que no me estimula involucrarme en debates personales: me interesa discutir sobre ideas que puedan impactar en lo público, y que puedan ayudar al sistema institucional de la cultura de un modo horizontal y realmente conectado.

Esto significa que la enumeración de los homenajes que se puedan haber realizado a Titón en los diversos puntos del país (sean en La Habana, Camagüey o Baracoa), todavía no tiene el impacto de esas políticas de evocación que sí se han planteado en nuestros medios con otros autores y obras, a través de spots, entrevistas, programas, etc, desde que se iniciara el año. ¿Habrá que recordar cuáles son los aniversarios cerrados que vienen siendo objeto ahora mismo de ese tipo de jubileo?

Supongo que a eso es a lo que se refiere el artículo de IPS: a la falta de un homenaje público permanente, y no a la sumatoria de festejos puntuales. Este año se supone que salga a la luz la primera parte de la biografía de Titón, publicada por la Editorial Oriente. Como autor me tengo que sentir orgulloso, desde luego, pero ¿bastará ese hecho puntual, casi privado, para sentir que estoy contribuyendo a que Titón sea conocido por su legado?

Quizás para mi conciencia particular, sí, pero no me engaño: el libro (si lo leen) lo leerán los interesados, y de lo que estamos hablando es de otra cosa. Es decir, estamos hablando de poner al alcance de los estudiosos de Titón, pero también de quienes se formarán mañana, no solo un conjunto de películas que se pueden programar en determinadas fechas, sino un modo de pensar críticamente, que es el que está necesitando la nación. No en balde en otras ocasiones he dicho que Titón no era un cineasta a secas, sino un intelectual crítico que entre otras cosas hacía películas, interviniendo de diversos modos en lo público.

En este sentido, daría todo porque alguien me demostrara que he sido injusto cuando hablo de que aquello que se mencionó en el Congreso de la UNEAC, sobre la posibilidad de crear un Centro de Documentación que posibilite el acceso a la papelería de Titón, que tan bien está custodiando Mirtha Ibarra, en realidad ya está en camino de resolverse. ¿Cuánto hemos hecho los delegados que en ese Congreso escuchamos a Mirtha Ibarra, por averiguar en qué fase de cumplimiento está el acuerdo que se tomó, vinculado a la memoria histórica de una gran figura de la cultura nacional? Me consta que Mirtha Ibarra hasta pensó poner todos esos recursos, que muy bien pudiera adquirir a buen precio cualquier universidad norteamericana, en las arcas camagüeyanas. Pero hasta ahora no hay ningún acuerdo concreto.

Si alguien me ofrece elementos sólidos que demuestren que ese asunto está en vías de solución, pues sería el primero en admitir que el artículo de IPS es injusto. De lo contrario, preferiría que quienes ya están demostrando lo imprescindible que resulta Titón para nuestras existencias, hagan públicos sus puntos de vistas, y entre todos contribuyamos a que cada uno de los homenajes que hacemos por nuestra cuenta e iniciativa, no se queden en las puntualidades de las fechas.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el junio 26, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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