Archivos diarios: abril 26, 2016

GARCÍA-ESPINOSA SOBRE LA MADUREZ DEL CINE CUBANO

He leído con interés el obituario firmado por el crítico Joel del Río en On Cuba, a propósito de la reciente muerte del cineasta Julio García-Espinosa. Y me emociona esa cita que hacia los finales nos deja, y en la que Julio habla sobre la necesidad del debate desprejuiciado.

Siempre me ha interesado leer la historia del cine cubano como un proceso todo el tiempo en movimiento, antes que como una sucesión de fotos fijas. Lamentablemente la modalidad de comentar la Historia aislando temporalmente aquello que se estudia y fijándola en unos pocos párrafos, suele llevar ventaja. Por eso seguimos hablando de PM o Alicia en el pueblo de Maravillas como si fueran cosas caídas del cielo, sin vínculo alguno con esa realidad humana que propiciara su existencia.

El Julio que comenta esto que cita Joel del Río no era el mismo que hizo El Mégano o Aventuras de Juan Quinquin, pero sí era el mismo pensador incómodo de siempre. Por eso cuando descubro a alguien así me doy el lujo de pensar en voz alta con él, y automáticamente, me siento menos solo.

Juan Antonio García Borrero

“He tenido que llegar a la conclusión de que el momento de mayor madurez en el cine cubano fue cuando se logró crear un ambiente de debate, a partir del principio de no dar por sentado que los militantes del Partido Comunista tenían la verdad absoluta desde el punto de vista político. Y de aceptar que los no militantes podían demostrar con su obra si los asistía alguna una razón política consecuente. Todo ello generó un universo político en el cual había directores dogmáticos y otros liberales, pero todos eran respetados y así se lograron algunas buenas obras desde el punto de vista artístico y político. Se respetó la posición de cada cual, en lugar de silenciarlo y echarlo a un lado. Esas posiciones se confrontaban, por eso el debate nuestro nunca fue meramente estético, sino también ideológico y político en los sentidos más altos de esas palabras. Ese fue el ambiente que propició la unidad en cuanto a la defensa de la soberanía. Los cineastas que se quedaron en Cuba a veces ni siquiera estaban a favor del proyecto socialista, pero todos veían que el proyecto social de la Revolución era la garantía de una posición consecuentemente antiimperialista, y esa era la base de la unidad en el ICAIC. Me duele que se haya perdido esa atmósfera de debate, porque estoy seguro que ahí radica la base para que entre diez películas resulten buenas por lo menos tres. No es un problema de conseguir buenos guiones sino de tener un proyecto común que alimente una diversidad consecuente y coherente. Cuando no se obedece a un proyecto común se atomiza la creación y todo el mundo anda con su guión bajo el brazo tratando de conseguir financiamiento. Eso es lo que creo que está ocurriendo hoy” (Julio García-Espinosa)

POLÍTICAS CULTURALES EN LA ÉPOCA DE LO TRANSNACIONAL

Hace un par de días pude almorzar en Nueva York con el joven Jesús Hernández Bach. Fui entusiasmado al almuerzo porque hacía poco había leído en On Cuba esta entrevista donde Jesús habla de la compañía de gestión audiovisual que acaba de crear acá en La Gran Manzana.

Recuerdo que tan pronto la leí, le envié el link a mi otra gran amiga Mileydy Artiles, directora de fotografía que vive en Miami. Ellos no se conocen, pero tienen varios puntos en común: nacieron en Camagüey, estudiaron en la FAMCA, y ahora viven fuera de Cuba. Y lo más difícil: no han querido renunciar a esa gran quimera en cualquier parte del mundo que es querer hacer un “cine diferente”.

Como yo sigo viviendo en Camagüey, y defendiendo la utopía de impulsar la creatividad audiovisual, ya no desde Cuba, sino desde esa ciudad separada por 500 kilómetros de la capital, no pude evitar preguntarme cuánto no hemos perdido los camagüeyanos por no saber retener a los talentos locales.

El asunto es complejo, y precisamente porque es complejo demandaría de análisis sistemáticos, de debates transparentes y argumentados. Pero lamentablemente, hay que decirlo por lo claro, en Cuba las políticas culturales no se discuten y mucho menos se actualiza, pues para la mayoría ya fue escrita para siempre. A mí en lo personal me alarma sobremanera que, sobre todo después del 17D, se esté consolidando un discurso donde los intelectuales aparecen como los más “vulnerables” de la sociedad cubana, justo porque cuestionan las interpretaciones dogmáticas.

Yo no digo que en Cuba no existan intelectuales que ahora mismo defienden posiciones que van dirigidas a consolidar el neocolonialismo. Pero me parece mucho más cuestionable la posición de esos analistas políticos que supeditan la cultura a una ideología única (la que defienden ellos), como si la cultura no fuera algo vivo que necesita ser examinado desde los más disímiles ángulos.

A mí en lo personal me encantaría contribuir a que Camagüey se convirtiera, en lo que el audiovisual expandido se refiere, en una suerte de foco aglutinante, pero para ello necesitaríamos que las políticas culturales mirasen menos a la política que hasta ahora hemos conocido, y mucho más a la cultura, para desde allí volver a mirar la política. Porque es en la cultura donde podríamos construir ese consenso que articule de modo civilizado nuestras diferencias más profundas, siempre pensando en el bien del conjunto de comunidades que conforman la nación.

Juan Antonio García Borrero

ROBERTO FERNÁNDEZ (LUMINITO) IN MEMÓRIAM

Acaba de fallecer uno de los buenos directores de fotografía del cine cubano, una leyenda entre quienes trabajaron con él en el ICAIC. Comparto a modo de recordatorio los datos de su filmografía, tal como aparecen en el blog de Lacosta.

ROBERTO FERNÁNDEZ (Luminito)

ROBERTO+FERNÁNDEZ+(Luminito)Nació el 7 de junio de 1936 en La Habana. Es graduado de la enseñanza preuniversitaria. Comenzó a trabajar en el ICAIC en 1961. De 1964 a 1979 trabajó como camarógrafo del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Paralelamente y hasta 1991, filmó 135 documentales. En su filmografía encontramos los siguientes trabajos. Como operador de cámara: Guardafronteras (1980), Los pájaros tirándole a la escopeta (1984), En tres y dos (1985), Fortuna lo que has querido (1991), El elefante y la bicicleta (1992), Me alquilo para soñar (1992). Como director de fotografía: La entrevista (1987), La vida en rosa (1989), Melodrama (1995). En la actualidad reside en el exterior y ha realizado los siguientes trabajos: CTW Sesame Street (1995), Dicho y hecho (serie en video) (1996), Visión y voz (serie en video) (1997), The ICA Docent Teens Program (1998), La última alarma (1999), Voces de África (1999). De 1999 a 2003 fue el director de fotografía de Creative Video Corporation (Cos Cob, Connecticut) y desde 2005 se desempeña como director de fotografía de Producciones Aquiles Domínguez, en Mérida, Yucatán.

UN GIGANTESCO PLATÓ DE BAJO COSTO

Rapidos-Furiosos-Foto-Entertainment-Weekly_NACIMA20160107_0039_6El otro día colgué en el blog un brevísimo comentario a propósito de la filmación de Rápido y furioso en La Habana. Me alegra leer ahora este excelente texto de Arturo Arango publicado en On Cuba. Creo que necesitamos análisis así, que nos permitan pensar no en la censura ni en la descalificación superficial, sino en la construcción de escenarios alternativos y políticas públicas que ayuden a impulsar el desarrollo endógeno. No basta hablar con poses altisonantes del llamado colonialismo cultural: el verdadero desafío está en estimular la creatividad interna.

JAGB

Un gigantesco plató de bajo costo

Por: Arturo Arango 

La primera información llegó tan solo tres semanas después del 17D. El titular de una noticia aparecida en un sitio llamado El Boletín rezaba: “Hollywood aspira convertir a Cuba en un gigantesco plató de bajo coste”. Al parecer, el reporte tomaba como punto de partida la revista Variety, y se enumeraban como ventajas de la Isla, además de la cercanía a la Florida y de sus bellezas naturales, la insistente presencia del pasado (las décadas del 50 y 60, sobre todo); “un personal de alta cualificación muy bien preparado, gracias a las enseñanzas de su potente Escuela de Cine” y el trabajo desarrollado “por el Instituto Cubano de las Artes y Ciencias Cinematográficas, el mítico ICAIC”. También, se dice, Cuba “plantea menos problemas relacionados con la seguridad”.

Casi un año después, otras dos noticias semejantes fueron republicadas por algunos órganos de prensa cubanos. En una (del 7 de enero de este 2016) se daba cuenta de que Hollywood vendrá a Cuba a filmar un episodio de la serie House of Lies y planifica uno de Rápido y furioso. De nuevo tomando a Variety como punto de partida, esos despachos afirman que entre las ventajas de rodar series en nuestra Isla están “las playas y montañas, carreteras, ferrocarriles y algo de una infraestructura de transporte. El país también tiene una industria del entretenimiento con profesionales capacitados. La comida es barata y la mano de obra es sustancialmente menos costosa de lo que sería en los EE.UU”.

Un día antes, el 6 de enero, Cubadebate también había incluido una nota bajo el título “‘Santería’, nueva serie de Startz ambientada en Cuba”. A partir de informaciones de Spoilertv y Entertainment Weekly, se dice que “la serie se centra en dos agentes encubiertos que investigan un extraño asesinato relacionado con una guerra entre sectas opuestas de la santería. El dramatizado se sumerge, en gran medida, en la compleja relación entre el pueblo cubano y el sincretismo religioso”. Lee el resto de esta entrada