DESDE EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS DE CAMAGÜEY

Anoche en la cibertertulia “El Callejón de los Milagros” se consiguió un buen clima de debate público, pues hicimos la presentación del Proyecto de Animación Socio-cultural de ese tramo peatonal, el cual va dirigido a acompañar la informatización del callejón (que incluye la iluminación con Wifi) con un conjunto de actividades que ayuden a resolver uno de los grandes problemas que tenemos en el país: el uso creativo de los dispositivos tecnológicos en función del consumo cultural.

Dada la complejidad del tema, era de esperar que el debate fuese animado, y saliesen a relucir visiones encontradas. Para mí eso no es una debilidad, todo lo contrario: es una gran fortaleza. El hecho de que existan posiciones contrapuestas ayuda a construir las estrategias pensando en la participación creativa, y no en la imposición unidireccional de ideas, por nobles que estas parezcan. En estos casos, lo útil no estaría en el cuerpo de opiniones que se propongan, sino en los debates que generan, y en el ejercicio práctico que posibilita.

Puesto a escoger, yo diría que lo más importante es esto último: la conquista paulatina de lo práctico. Mi opinión personal es que los intelectuales que tendríamos que ver con el análisis de estos fenómenos en Cuba por lo general nos hemos quedado en la fase del lamento y la retórica brillante que no pasa de eso: retórica.

En algunos casos, las posiciones asumidas tienen que ver con la subjetividad que interpreta de un modo legítimo el fenómeno, pero muchas veces (la mayoría) los criterios llegan desde la ignorancia que se encubre con un discurso altisonante, pero vacío, donde frases hechas heredadas del siglo XIX se tratan de imponer en el siglo XXI. Yo diría que aquí se pone de manifiesto aquella modalidad del resentimiento social que anotara Max Scheler cuando todavía ni se soñara que podía llegar esto que estamos viviendo:

“En las culturas poco desarrolladas, los viejos, por sus conocimientos y experiencias de la vida, gozan de una estima y veneración que bastan para sofocar la génesis del resentimiento. Pero cuando la condensación de la cultura por la imprenta, por un sistema especializado de fáciles medios, etc, compensa y suple la ventaja de la experiencia, entonces es más fácil que los viejos se vean suplantados por los jóvenes en sus puestos, en sus trabajos y profesiones, y la vieja generación queda desalojada de la posición dominante y reducida a la defensiva frente a los jóvenes”.

No es tan así, desde luego. Mi criterio es que los jóvenes, por hábiles que puedan ser en el uso de las tecnologías más modernas, siempre van a necesitar de la experiencia que se obtiene con el largo vivir. Hay que atacar ese espejismo que le hace creer a un joven que por tener en sus manos el más sofisticado de los teléfonos y una gran conexión a Internet, ya tiene garantizado el conocimiento. Acabemos de aclarar entonces que una cosa es la información y otra el conocimiento, y que con un proyecto como el de El Callejón de los Milagros lo que pretendemos es impulsar desde el sistema institucional algo alternativo que invite a utilizar creativamente la tecnología en función de la búsqueda de conocimientos.

Para mí es importante que alguna vez todos los cubanos tengamos libre acceso a Internet, pero el proyecto de animación de El Callejón de los Milagros está persiguiendo otra cosa, porque lo que quiere es llamar la atención sobre el uso poco creativo que ahora mismo hacemos de las tecnologías que tenemos en las manos: como cada cual va por su lado, nadie se entera de las posibilidades que brindan estas herramientas si las pusiéramos en función de lo público, pero no desde una perspectiva grupal, sino comunitaria.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el abril 3, 2016 en PRIMER ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Fue una cibertertulia muy buena, un espacio de reflexión interesante. Este es el proyecto que queremos, el proyecto concebido por Juany, con los objetivos de Juany. Pueden surgir otros, a otros gustos y otras intenciones, con otros públicos. Me gusta tu comentario Juany.

  1. Pingback: PENSANDO EN NUEVA YORK, CAMAGÜEY, Y LOS MILAGROS | cine cubano, la pupila insomne

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