SOBRE “PM” OTRA VEZ

Hace unos días publicaron en “El Nuevo Herald” un artículo sobre el controvertido documental PM (1961), de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, por su 55 aniversario. Arturo Arias Polo, uno de sus autores, tuvo la gentileza de enviarme un cuestionario, con el fin de incluir alguna cita dentro del texto. Comparto ahora las preguntas y respuestas íntegras.

JAGB

  1. Como estudioso del cine cubano que no vivió en el caso “PM”, ¿cuál es tu visión sobre el tema desde la perspectiva de hoy?

Como casi todos los cubanos de mi generación, descubrí a PM por azar. Al ser esta película víctima de una prolongada Damnatiomemoriae (condena de la memoria), similar a como la practicaba en su momento el antiguo senado romano, era imposible que pudiera enterarme de lo sucedido. Todo lo que llegaba hasta mí de PM procedía del famoso discurso de Fidel Castro a los intelectuales, a propósito de su censura por parte del ICAIC. Pero el que quiera entender de verdad lo ocurrido con la cinta debe ir más allá de ella, y volver a vivir la época, con todas sus pugnas y utopías. De otro modo nos quedaremos con la explicación más superficial donde apenas aparecen censores y censurados, sin una explicación humana de lo que realmente sucediera en la historia profunda.

El hecho de no haber vivido la época en cierta forma me brinda la ventaja del investigador que puede tomar cierta distancia de tirios y troyanos, y asumir una versión más compleja, más enriquecida que la que consiguen ofrecer los involucrados. Y es que a mí como investigador me interesa regresar a estos hechos con un sentido constructivo. Quiero decir, me interesa pensar críticamente la memoria histórica, mas siempre de cara al futuro. Como ha afirmado Todorov, “el mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”.

  1. ¿Podría compararse el caso “PM” con el caso “Alicia en el pueblo de las maravillas”? ¿Qué los iguala, qué los diferencia?

He incluido a ambas películas en un libro que desde hace rato intento terminar, y que he titulado “Diez películas que estremecieron a Cuba”. Pero evidentemente son dos momentos distintos que responden a épocas diferentes. Les iguala haber sufrido la desproporción de una reacción oficial que condenó a ambas películas a las sombras, pero las diferencias son notorias. Para empezar, PM estaba concebida desde la inocencia creativa, mientras que en Alicia en el pueblo de Maravillas hay un interés expreso de intervenir críticamente ante la realidad. Esas posiciones asumidas por anticipado por los creadores determinan una intencionalidad distinta en ellas. Que pasado el tiempo caigan en el gran saco de las películas censuradas es otra cosa, pero las intenciones a la hora de ser creadas fueron muy diferentes.

  1. En los últimos años la televisión cubana ha exhibido varias películas cubanas que en su momento estuvieron censuradas. ¿A qué atribuyes este cambio de política?

Tengo una visión de la vida donde lo fundamental es el constante cambio. A mí me parece natural que se transformen las maneras de interpretar la realidad. Y por otro lado, es preciso que el cine cubano sea examinado, por fin, desde perspectivas diversas, y no exclusivamente ideológicas. Para regresar a PM, me parece injusto con la película que apenas se tome en cuenta lo que, desde el punto de vista estético, estaba proponiendo en su momento. PM representaba la oposición al modelo neorrealista que el ICAIC había asumido en un principio. Pero de eso apenas se habla.

  1. En la lista se incluye “PM”, ¿sabes si se ha proyectado en la Cinemateca de Cuba, cuándo?

Como vivo en Camagüey, no estoy al tanto de la programación mensual de la Cinemateca de Cuba, pero sí puedo asegurar que acá, como parte de las actividades de la Cátedra de Pensamiento Tomás Gutiérrez Alea, se la hemos mostrado a los alumnos del ISA, y también la hemos proyectado en la UNEAC, y en cada caso hemos descrito el contexto histórico en que fue hecha, pero también, en qué período de la historia del cine fue concebida, porque las películas no son mensajes providenciales, sino que tienen todo el tiempo la influencia de la sociedad en que se desenvuelven los seres humanos. Solo con esa perspectiva de conjunto puede llegar a entenderse el legado de cintas como PM.

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Publicado el febrero 22, 2016 en DOCUMENTALES CUBANOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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