Archivos diarios: febrero 22, 2016

LAS RUPTURAS DEL 68 EN EL CINE DE AMÉRICA LATINA

Las rupturas del 68 en el cine de América Latina picUna de las buenas noticias que he recibido este año (y han sido varias) tiene que ver con este libro que, gracias a la perseverancia del investigador Mariano Mestman, ya está viendo la luz en Argentina.

Como bien se explica en la contracubierta, el año 1968 ha sido visitado por historiadores y estudiosos, en sentido general, infinidad de veces: es, en lo cultural y político, una suerte de año fetiche. Y, sin embargo, desde la perspectiva del cine latinoamericano apenas se ha revisado.

Mariano Mestman no sabe lo que le agradezco la oportunidad que me brindara de ocuparme del capítulo referido a Cuba. De hecho, lo que allí aparece escrito es la base de un ensayo mucho más extenso que actualmente desarrollo, en la que intento revisar la conexión existente entre el cine, el intelectual y la revolución en un año tan puntual como la Cuba de 1968.

La posibilidad de que podamos presentarlo en el mes de mayo en Nueva York, en el contexto de LASA,es indudablemente otro estímulo de primer orden. Ojalá similar experiencia pudiera repetirse en Cuba, acompañado de un buen ciclo que ilustre audiovisualmente lo que en esas páginas se discute.

Juan Antonio García Borrero

SOBRE “PM” OTRA VEZ

Hace unos días publicaron en “El Nuevo Herald” un artículo sobre el controvertido documental PM (1961), de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, por su 55 aniversario. Arturo Arias Polo, uno de sus autores, tuvo la gentileza de enviarme un cuestionario, con el fin de incluir alguna cita dentro del texto. Comparto ahora las preguntas y respuestas íntegras.

JAGB

  1. Como estudioso del cine cubano que no vivió en el caso “PM”, ¿cuál es tu visión sobre el tema desde la perspectiva de hoy?

Como casi todos los cubanos de mi generación, descubrí a PM por azar. Al ser esta película víctima de una prolongada Damnatiomemoriae (condena de la memoria), similar a como la practicaba en su momento el antiguo senado romano, era imposible que pudiera enterarme de lo sucedido. Todo lo que llegaba hasta mí de PM procedía del famoso discurso de Fidel Castro a los intelectuales, a propósito de su censura por parte del ICAIC. Pero el que quiera entender de verdad lo ocurrido con la cinta debe ir más allá de ella, y volver a vivir la época, con todas sus pugnas y utopías. De otro modo nos quedaremos con la explicación más superficial donde apenas aparecen censores y censurados, sin una explicación humana de lo que realmente sucediera en la historia profunda.

El hecho de no haber vivido la época en cierta forma me brinda la ventaja del investigador que puede tomar cierta distancia de tirios y troyanos, y asumir una versión más compleja, más enriquecida que la que consiguen ofrecer los involucrados. Y es que a mí como investigador me interesa regresar a estos hechos con un sentido constructivo. Quiero decir, me interesa pensar críticamente la memoria histórica, mas siempre de cara al futuro. Como ha afirmado Todorov, “el mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”. Lee el resto de esta entrada

MÁS ECOS DEL PRIMER ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES

Este artículo de Yanetsy León pone el dedo en una de las llagas que más está afectando el desarrollo armónico de las relaciones entre la cultura audiovisual y el universo tecnológico en el país, y particularmente en Camagüey: el finquismo, o como otras veces le he nombrado, el fenómeno de la triple insularidad. Lo comparto, y es posible que en unos días dialogue con algunas de las ideas que aquí se exponen.

EL CALLEJÓN DE LA PORFÍA

Por Yanetsy León

Como la trama serpenteada de la ciudad de Camagüey se me antoja el mapa del Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, por conectar vericuetos y andurriales que por lógica deberían confluir en plaza común, a partir de un ejercicio raigal de pensamiento.

Mucha teoría y poca práctica afloraron como el señalamiento cardinal a una iniciativa que entre lo posible y lo realizado, siguió siendo proyecto por consumar, por la terquedad –asentada, confiemos que solo en el inconsciente– de obrar cada cual en su finca.

La pretendida construcción de una agenda de acciones para la comunidad hubo de pasar a plano secundario, porque la potencia inteligente anda fragmentada y corta de visión de las ganancias sociales, viables e infinitas hasta en sus más rudimentarios soportes.

Por ejemplo, la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz creó la primera red social hecha por y para cubanos –Dreamcatchers, que pudiera haberse nombrado en español–, no para hacer “amigos” como en Facebook ni para tener “seguidores” como en Twitter, sino para integrarse a fin de construir en colectivo. Cuesta acceder a quienes están fuera de los centros de educación superior, porque los servidores de la red son máquinas no profesionales para esa función, y hasta se dan casos de bloqueo interno por administradores de nodos en otras instituciones. Lee el resto de esta entrada