SOBRE EL USO CREATIVO DE LAS BIBLIOTECAS DIGITALES

Si la presencia de entidades vinculadas a la informatización de la sociedad cubana será importante en este “Primer Encuentro sobre la Cultura Audiovisual y las Tecnologías Digitales” que celebraremos en Camagüey, no menos lo será la de una institución como la Biblioteca, que ya sabemos tiene el encargo de satisfacer las necesidades de conocimientos de los individuos. Lo paradójico se apreciaría en que si bien la sed de conocimientos sigue estando presente en los seres humanos, la afluencia a las bibliotecas tradicionales, sin embargo, ha mermado de una manera considerable.

Entre las razones que más suele esgrimirse para explicar la deserción masiva de los lectores de estos recintos, está la tecnológica: hoy los individuos tienen en sus casas impresionantes bibliotecas digitales, dicen, lo que convertiría en inútiles la asistencia a estas instituciones.

Esto es otra gran falacia, desde luego, que solo sería aceptable si entendiéramos a las bibliotecas como depósitos pasivos de libros. Pero una biblioteca es mucho más que eso, toda vez que quien asiste a las mismas se está formando como usuario activo, al aprender a operar con catálogos que lo remiten a las diversas materias, obras, autores. Es decir, se está formando en unaprácticaque lo ayudará a enriquecer sus conocimientos, guiado por un experto (en este caso el bibliotecario) que convertirá la simple información en algo relevante desde el punto de vista epistemológico.

Todo cambia en estos tiempos de omnipresencia digital, y donde, aún con la precariedad de Internet entre los cubanos, es posible consumir de un modo informal ese conjunto de saberes que circula en los más diversos soportes. También entre nosotros, los camagüeyanos de hoy, crece cada vez más la masa de estudiantes que una vez describiera Marc Prensky:

¿Cómo deberíamos llamar a estos “nuevos” estudiantes de hoy? Algunos se refieren a ellos como la Generación-N [por Net] o Generación-D [por Digital], pero la designación más útil para ellos muy posiblemente es Nativos Digitales. Nuestros estudiantes de hoy son todos “hablantes nativos” del lenguaje digital de los ordenadores, los videojuegos, e Internet”.

En este sentido, si la biblioteca, como institución, quiere recuperar su liderazgo a la hora de poner en manos de los individuos bibliografía valiosa, debe actualizar las dinámicas de socialización de esos fondos que posee. Esto quiere decir: debe aprovechar de un modo creativo las tecnologías digitales que ya tiene en sus manos, y todavía no explota al máximo. O para recuperar una imagen que utilicé en un post anterior: debe transformar a la biblioteca en un espacio inteligente donde los usuarios puedan interactuar con sus artefactos personales, y no simplemente esperar un servicio (el préstamo de un libro) que al final pueden gestionar informalmente.

No digo que esto sea fácil, y por eso es que pienso que este Taller de Experiencias que estamos organizando en el marco del encuentro podría resultar útil para todos. Tenemos que llegar a ese otro punto en el que, además de la alfabetización funcional y tecnológica, retomemos la alfabetización informacional que ya venía desplegando la biblioteca tradicional.

Esta última variante de alfabetización demanda habilidades que solo la disciplina de un bibliotecólogo bien preparado puede satisfacer. O de lo contrario nos convertiríamos en meros compiladores de archivos digitales. Hay que aprender a estimular la atención de los estudiantesy profesores y el uso creativo de ese gran volumen de textos que ponemos en sus manos.

Para seguir con Camagüey. Acá, gracias a las contribuciones de un gran número de académicos y amigos, hemos logrado conformar una impresionante biblioteca digital, especializada en asuntos audiovisuales, la cual puede consultarse en la Mediateca del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Y sin embargo, todavía su uso entre estudiantes y profesoreses mínimo, y la circulación de las ideas que allí se exponen apenas se nota en nuestros cine-debates, escritos, polémicas.

¿Cuántos de nuestros cine-clubistas conocen de esos libros, diccionarios, enciclopedias?, Y aun cuando conocieran de su existencia, ¿hasta qué punto están al tanto de la crítica que ha examinado esa Historia del cine que suele compartirse de una manera más bien dócil en los ciclos conformados?, ¿debemos seguir pensando en el cine de la misma manera que se pensaba, ya no en la época de Bazin, sino de Ricciotto Canudo?

Cuando hablo del uso creativo de las bibliotecas digitales me estoy refiriendo a la necesidad de establecer estrategias que nos permita una apropiación crítica de las mismas. Es necesario fomentar el conocimiento y debate de esos autores que hoy en día discuten en las principales academias del mundo temas cruciales vinculados al audiovisual. Construyendo ese pensamiento crítico actualizado, estaremos contribuyendo a borrar esas absurdas fronteras que suelen establecerse entre la creación y la crítica. Es decir, estaremos modernizando nuestras maneras colectivas de soñar con mejorar la realidad, siempre partiendo de lo espiritual, de lo humanista.

Ya dije que fácil no es. Lo sé porque mi principal referente en esto es Desiderio Navarro con su imponente construcción de la biblioteca digital de “Criterios”, y conozco cuánta ingratitud o indiferencia se puede recibir a cambio. Pero aunque ahora misma parezca otra utopía, hay que intentarlo.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el enero 29, 2016 en PRIMER ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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