PROGRAMA DE FOMENTO DE LA CULTURA AUDIOVISUAL EN CUBA

Memorias Catalogo AHSEl “Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual” liderado por el ICAIC, pese a las dificultades que ha tenido para implementarse de un modo horizontal a lo largo del país, sigue siendo la mejor herramienta que hasta ahora existe entre nosotros para comenzar un trabajo institucional que impacte de modo efectivo en la comunidad, fundamentalmente la estudiantil en sus diversos niveles.

Está lejos de ser un documento perfecto. Sobre todo porque ha faltado el debate desde la base. Si antes era posible la consumación verticalista de este tipo de política de la enseñanza pública, ahora, con las tecnologías modernas dominando nuestra vida cotidiana, creer que se puede diseñar desde “un centro” los modos en que será consumida la cultura audiovisual, es sencillamente un sinsentido.

Pero, insisto, el Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual es por el momento lo más cercano que tenemos a lo que mañana debiera ser política pública en cuanto a la enseñanza de la creación y apreciación audiovisual en nuestras escuelas, sobre todo porque ya cuenta con un diagnóstico confiable del fenómeno, y una visión de conjunto que permite tener una idea más clara de quiénes no podrían estar ausentes en la implementación de ese Programa.

Como todo Programa, aquí hay objetivos que solo se lograrán a largo plazo. Pero hay otros que desde hace mucho ya pudieran ser una realidad, si hubiésemos logrado las alianzas que sugerimos en el Primer Foro de Consumo Audiovisual entre los sectores de Cultura, Educación y entidades relacionadas con la informatización de la sociedad. Quiero decir: tenemos al alcance de nuestras manos abundantes herramientas y recursos que todavía no aprovechamosde un modo creativo.

Pongo el ejemplo de la excelente colección que ha logrado preparar la AHS, con la ayuda del ICAIC, donde encontramos más de 200 películas de relevancia dentro de la historia del cine mundial, las cuales pueden ser descargadas en las filiales de cada país. Pues bien, yo pienso que no hay que esperar a que los interesados adquieran la iniciativa de ir a las Casas de los Jóvenes Creadores, algo que no sucede con la frecuencia que uno desea.

Al revés: hay que intervenir en estos escenarios con Wifi donde ya se está descargando el video clip más reciente de Adele o Katy Perry, y poner a disposición de los usuarios la posibilidad de que “bajen” estos bienes audiovisuales que aquellos que nos educamos bajo la influencia de los programas de apreciación de la televisión cubana, sabemos repercuten en la formación de un gusto superior.

Desde luego, no basta con agrupar “las cien mejores películas de todos los tiempos”, y conformarse con que dos o tres interesados acudan al sitio. Las películas, por geniales que sean, no se venden solas. Habría que, paralelo a ello, construir un sistema de participación comunitaria donde los individuos sientan que no hablamos de objetos museables, sino de cuestiones que pueden beneficiarlos (ante todo espiritualmente). Y más que vender películas puntuales, por canónicas que ellas puedan resultar, esforzarnos en construir una manera crítica en el uso y consumo de cualquier audiovisual y tecnología. No obligar a nadie a que vea las películas que a nosotros ya nos parece bien, sino invitar a los individuos a que descubran la utilidad de un pensamiento crítico, lo cual demanda también una verdadera cultura del debate.

El otro día cité en Facebook una frase de Mark Twain que siempre me ha parecido muy inspiradora: “Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que la idea triunfa”. Recuerdo que cuando al principio de los noventa del siglo pasado un grupo de personas propusimos la idea de crear en Camagüey el Taller de la Crítica Cinematográfica, en medio de lo más lóbrego del “período especial”, con razón nos llamaron “locos”. Menos mal que no cedimos ante la presión del sentido común.

Lo que quiero decir con esto es que proponer ideas que intentan romper con determinado orden de cosas ya establecidas, siempre generará resistencias, rechazos explícitos. Entonces, no hay que tomarse como algo personal que nos dejen apenas dos opciones: el conformismo o la temeridad encaminada a conquistar lo que uno sueña.Ni siquiera importa si la idea triunfa o no: lo que importa es la novedad de la idea, sometida al escrutinio de la práctica, que es la jueza legítima que al final decide si esa ideavale algo o nada.

De modo que yo quiero seguir soñando con que en “El Callejón de los Milagros” y el cine Casablanca tendremos durante los días del “Primer Encuentro sobre cultura audiovisual y tecnologías digitales” (auspiciado por la AHS de Camagüey)una suerte de Netflix a la camagüeyana, donde la gente podrá descargar, gracias al Joven Club, las mejores películas, los mejores textos, y que los profesores de la Facultad de Informática de la Universidad de Camagüeyse sumarán a esta suerte de Taller permanente de ciberalfabetización, y que Etecsa nos acompañará para entender un poco mejor cuál será su estrategia en el territorio y cómo podríamos constituir alguna alianza donde se beneficie la comunidad, y, por último (aunque no lo último, porque en realidad será la base de todo), que estaremos conversando con Roberto Smith, presidente del ICAIC, sobre la posibilidad de emprender acciones concretas relacionadas con el Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el enero 22, 2016 en PRIMER ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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