OTRO TEXTO A PROPÓSITO DE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

¿QUÉ ES LO REAL?

Por Evelyn Pérez González

Me gustaría comenzar esta reflexión apropiándome de una frase del profesor Gustavo Arcos en su texto de respuesta A Victor Fowler y Juan Antonio García Borrero: “¿Qué es lo real?”

Lo real es que todo lo relacionado con los soportes digitales ha llegado para quedarse en el mundo contemporáneo.

Lo real es que estos soportes han generado una realidad otra: la virtualidad o realidad virtual. En este caso, no entendida como un ambiente generado por atributos o gadgets que permiten al usuario sumergirse en juegos o simuladores; sino como la realidad que día a día se va concibiendo en nuestra interacción con los ordenadores y, a través de ellos, con nuestros semejantes.

Un ordenador, entonces, pasa de ser un objeto puramente utilitario. Una herramienta, digamos; para convertirse en una ventana por la que se puede saltar a otro universo: el universo de las subjetividades. En el mundo virtual, poco o ningún impacto tienen las leyes físicas (más allá de ser físico el soporte que, hasta ahora, nos permite interactuar con él). Cuando en tu mochila cargas un ordenador, no importa cuántos libros o películas llevas contigo, el peso será exactamente el mismo. Y si tienes acceso a una red, no importa que seas el tipo más solitario del mundo, siempre tendrás la opción de encontrar compañía.

Y lo primero que, desde mi punto de vista, debe entenderse al analizar el fenómeno de los videojuegos; es que está insertado dentro de esta realidad otra que es la virtualidad. El modo en que la virtualidad consigue influir o modificar determinados elementos de la “realidad real”, es algo que aún está por verse en toda su magnitud.

Yo aplaudo la virtualidad porque genera potenciales interacciones infinitas, potenciales espacios infinitos, potenciales opciones infinitas. Pero comprendo que lo infinito es también, por definición, ilimitado, desconocido y libre. Y estas particularidades suyas pueden provocar ciertos resquemores, ciertos pánicos. Porque no podemos anticipar sus consecuencias más que retroactivamente.

Pienso que más allá de enfrascarse en discutir si los videojuegos son buenos o malos, valdría la pena empezar admitiendo que los videojuegos SON, ESTÁN. Y que no necesitan ser defendidos o denostados, sino, al menos en principio, aceptados y comprendidos. Que han llegado para quedarse, nos gusten o no sus consecuencias. Y que mantenerse al margen de su cultura, o peor aún, satanizarla o perseguirla, no nos va a llevar a ningún sitio. Es más, hay que ser demasiado soberbio, arrogante o, en el mejor de los casos, inocente; para pensar que se puede siquiera controlar o moderar a nivel institucional. A estas alturas sobran ejemplos de que no siempre lo que se quiere promover es aceptado por la gente. O, por el contrario, lo que se pretende suprimir, es en efecto, rechazado por ella.

Y es que el individuo no es un vaso medio lleno, o medio vacío. Es un vaso lleno de subjetividad hasta sus mismos bordes.

Y está claro que el contenido de esa subjetividad no es inamovible, puede cambiar en su color, en su densidad, incluso en su misma esencia, pero las causas de esos cambios no ocurren casi nunca pasando por las políticas oficiales; sino más bien a través de un conjunto de influencias de las que, en muchos de los casos, ni siquiera somos demasiado conscientes.

¿Qué habría sido de estos nerds que han terminado con poco desarrollo intelectual, gordura, deformaciones corporales, nerviosismo, ansiedad, comportamientos violentos o escasa socialización; de no existir los videojuegos? Eso entra en el campo de la especulación. Pero lo que sí resulta muy evidente, es que muchas personas sedentarias han empezado a hacer ejercicios mientras juegan tenis con su Nintendo Wii. Muchas personas con problemas para socializar, han encontrado a sus parejas en mundos virtuales como el World of Warcraft y muchas personas ansiosas canalizan su ansiedad jugando Tetris, por solo citar algunos ejemplos. Incluso cabría preguntarse, cuántas de esas personas que prefieren los juegos sangrientos, no canalizan a través de esa realidad alternativa sus propios temperamentos iracundos o violentos. ¿Hasta qué punto no están siendo los videojuegos una especie de terapia social generada por el propio ser humano para lidiar con sus temores, frustraciones, con sus más oscuros deseos?

Entonces, claro que es saludable abogar por la solución de los males que aquejan a nuestra sociedad, a nuestro mundo. Claro que es una hermosa utopía la propuesta de Gustavo de que “Los cruzados que últimamente levantan lanzas contra todo lo que signifique consumo y entretenimiento no diseñado por ellos, deberían concentrar sus energías en mejorar nuestro sistema educativo y el acceso desde las edades tempranas a materias y asignaturas relacionadas con el arte y la cultura. ¿Les preocupan nuestros niños y adolescentes? Llenen de espiritualidad las aulas. Cuando se ha enseñado a pensar con cabeza propia, a valorar y discernir, no habrá monstruos, naves espaciales, humanoides o almas oscuras que puedan derrotarnos.” Pero la “realidad real” nos dice que las cosas van por un camino diferente. La “realidad real” nos dice, les dice de mil modos a nuestros muchachos (a los de Cuba y a los del mundo), mal que nos pese, que muchos contextos vitales son hostiles. Que el hacinamiento o la soledad constituyen sucesos comunes. Que las guerras y la prevalencia del más fuerte es la ley del día a día. Que el nivel de influencia de un solo individuo determina, en ciertas circunstancias, el destino de muchos que nada pueden hacer para evitarlo. Que, por más espirituales que pretendamos ser, son las relaciones económicas quienes a la larga deciden…

Y con estos truenos, ¿quién puede culparnos, culparles, por escoger una realidad más amigable? ¿Una realidad donde cada cuál es capaz de elegir lo que prefiere ser?

Y cuando esa realidad toma cuerpo en la subjetividad del individuo, cuando se hace parte de ella, cuando el ser siente que en ella es más pleno, está más feliz consigo mismo, se acerca más a sus sueños… Entonces, digo yo como Gustavo: “¿Qué es lo real?”

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Publicado el noviembre 25, 2015 en VIDEOJUEGOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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