Archivos diarios: noviembre 21, 2015

SOBRE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

El tema de los videojuegos en Cuba ha estado presente varias veces en el blog. De hecho, en el Primer Foro de Consumo Audiovisual celebrado en La Habana el año pasado, le dedicamos uno de los paneles. Lamentablemente, es algo que todavía no se atiende como lo merece el asunto. Recuerdo que en aquella cita logramos involucrar a personas vinculadas a la educación pre-escolar, porque pese a que podemos estar preocupados con los efectos del videojuego en nuestros niños y jóvenes, rara vez nos detenemos a meditar en cuánta responsabilidad tenemos los adultos, a la hora de convertir a la televisión y todos sus derivados en una suerte de “nana electrónica”.

A mí, más que satanizar o exaltar el videojuego, lo que me interesaría es impulsar el análisis científico de la actividad. Para ello se necesita que dejemos a un lado todos los prejuicios y nos asomemos a este mundo que llegó para quedarse, con el rigor de quien investiga (no moraliza) e intenta entender qué hay de nuevo allí, dónde están las fortalezas, y dónde los males que podría fomentar.

Pero, por otro lado, esta toma de conciencia debe comenzar en el ámbito institucional, porque a la larga, la cultura, el arte, la educación, están siendo impactadas de un modo informal por este fenómeno donde es cierto que ahora mismo parece secuestrado por los intereses exclusivos del mercado.

Cuando los fundadores del ICAIC propusieron aquella ley que propició en 1959 el nacimiento de nuestra industria cinematográfica, tenían claro que el cine, además de arte, podía estimular un sinfín de cosas asociadas a la vida cotidiana en cuanto a prácticas laborales, por ejemplo. ¿Por qué no pensar hoy en desarrollar una industria cubana del videojuego? Sé que a muchos esto suena descabellado, pero eso es porque asocian de modo automático el fenómeno a la frivolidad, o al entretenimiento intranscendente.

Yo no sé si el videojuego es malo o es bueno (mucha gente habló horrores del cine en sus primeros años de aparición), pero lo que sí necesitamos es sostener los debates sobre la base de lo que ya se ha estudiado y discutido hasta la saciedad. Y a diferencia de épocas anteriores, los cubanos no podemos decir que nos falta bibliografía o algo así, porque allí están esas bibliotecas digitales donde no faltan los libros, los artículos, los ensayos.

Juan Antonio García Borrero

The Art of VideogamesVideogames and Education

GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

PLANTAS CONTRA ZOMBIES. VOLVIENDO SOBRE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

21 noviembre, 2015 No hay comentarios

Por: Gustavo Arcos Fernández-Britto

Acabo de leer en el sitio OnCuba, un artículo donde nuevamente se produce una satanización de los videojuegos. Ante tantas cifras espeluznantes, sobre los efectos que genera en los seres humanos, corrí a mirarme en el espejo a ver si ya me había transformado en Mr Hide. Mañana voy a salir a las tiendas de mi barrio, el Vedado, a comprar algunos de los diseñados en el país y que tanto se promueven en nuestros medios. Voy a deshacerme de Call of duty (donde mataba rusos o alemanes) y adquirir Gesta final (donde destruyo al ejército de Fulgencio Batista y hago la Revolución). Dejaré atrás Supermario y empezaré a jugar Superclaria.

Pero las tiendas no existen y apuesto mi casa, si alguien me recuerda cuántos de estos juegos diseñados en Cuba, han sido promovidos eficazmente en la TV u otros espacios. Entonces, ¿de qué estamos hablando? El artículo no ofrece alternativas, o eres un adicto o un fanático, que a fin de cuentas son la misma cosa. Los especialistas citados nos hablan de chicos con poco desarrollo intelectual, gordura, deformaciones corporales, nerviosismo, ansiedad, comportamientos violentos, escasa socialización y toda una gama de padecimientos solo curables con una lobotomía. Aparecen cifras y estadísticas alarmantes aunque algunas de ellas tengan 15 años de realizadas.

Bien, aceptemos parte de estas investigaciones solo para recordar que cualquier actividad humana que se haga de forma obsesiva o extrema, termina afectando al individuo. A esas estadísticas y opiniones se les pudiera contraponer otras muchas que hablan de cómo estos juegos son liberadores de stress, desarrollan las capacidades visuales y espaciales, la coordinación, los reflejos y múltiples habilidades necesarias en el mundo contemporáneo donde la informática está presente en prácticamente todos los órdenes de nuestra vida. Lee el resto de esta entrada

GUSTAVO PÉREZ: ME GUSTARÍA TRASCENDER, PERO NO ME PREOCUPA

Tenía pendiente leerme con calma esta entrevista publicada en Caimán Barbudo. La comparto ahora con los amigos del blog, que nunca es tarde si lo que se dice es bueno.

GUSTAVO PÉREZ: ME GUSTARÍA TRASCENDER, PERO NO ME PREOCUPA*

Por: Diona Espinosa Naranjo. 13|11|2015

Gustavo vive fuera de todos los centros, del económico, del de poder, alejado de la capital cubana. En Camagüey, al margen de los habituales circuitos de producción cinematográfica en el país, ha desarrollado una obra reconocida en certámenes como el Festival Internacional de Cine Pobre Humberto Solás, el Santiago Álvarez in memoriam y el Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Sin vacilaciones se inició en el mundo del documental durante el Período Especial, cuando en Cuba apenas existían recursos de filmación. En su hacer de poeta, fotógrafo y documentalista, posee una actitud casi monástica. Gustavo es uno de esos hombres incapaces de renunciar a su trabajo, con una postura cívica y ética que le impiden desviarse del camino hacia su próximo proyecto.

En tiempos en que la Industria del cine apenas logró subsidiar la producción ¿Qué importancia tuvo para usted iniciarse en esa época? ¿Qué hizo para sobrevivir a esa determinación?

No tengo formación académica como cineasta. Soy un hombre del campo, graduado de Cultura Física y Deporte. En el año 1983 comencé a escribir poesía y acercarme al mundo de la cultura. Me fugaba de la escuela los miércoles y asistía a la cinemateca del cine Guerrero, en Camagüey para ver la selección de películas que Luciano Castillo proyectaba, todavía en 35 mm. Luego, en 1984, me enteré de un curso de cine que impartirían en la televisión. Al terminarlo, decidí trabajar en TV Camagüey, aunque en un principio no recibiera salario.

Me gustaba la idea de filmar historias. Siempre tomé muy en serio que trabajaba en una televisora comunitaria. Por tal motivo, nunca intenté hacer una televisión parecida a la nacional o de otro tipo. Por aquella época fundamos el certamen El Almacén de la Imagen, aunque según la bibliografía actual no se me considere como uno de sus fundadores. Lee el resto de esta entrada