Archivos diarios: octubre 23, 2015

EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Me da mucha alegría compartir este artículo que los amigos del periódico Juventud Rebelde han tenido la gentileza de publicar. Ojalá no sea la única colaboración que me acepten.

EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Poco antes de morir, ese filósofo del cambio tecnológico que fue Neil Postman dictaría una conferencia donde lanzaba cinco advertencias en torno al día a día de los seres humanos de estos tiempos, en su relación con las nuevas tecnologías. Y en alguna parte, apuntaba:

La persona de la era de la imprenta tiene hábito de organización lógica y análisis sistemático, no escribe proverbios. La persona de la era del telégrafo valora la velocidad, no la introspección. La persona de la era televisiva valora la inmediatez, no los hechos históricos. La persona de la era de los ordenadores, ¿qué podemos decir de ella? Quizás podamos decir que la persona de la era de las computadoras valora la información, no el conocimiento, ciertamente no la sabiduría. De hecho, en la era de las computadoras, el concepto de sabiduría puede que no tarde en desaparecer por completo”.

El examen crítico de un fenómeno como el que manifiesta en su disertación Postman demandaría varios libros, pero la reflexión tiene la virtud de poner ante nuestros ojos la paradoja que subyace detrás de ese optimismo tecnológico o tecnoutopía que asocia la información a la sabiduría.

A estas alturas no valdría la pena reciclar los ya trasnochados argumentos que apocalípticos e integrados (para decirlo en la terminología de Eco) saturaron la esfera pública de los sesenta: las nuevas tecnologías se erigen en dispositivos formidables que pueden ayudar muchísimo a que los individuos se tracen en sus vidas privadas proyectos emancipadores; en todo caso, lo que necesitamos someter a crítica sistemática son las acciones emprendidas con carácter público, diseñadas por grupos de hombres que pueden hablar en nombre de “la libertad de expresión” (léase, libertad de mercado en la que unos pocos sacan enormes beneficios), cuando en el fondo lo que se busca instaurar es una nueva modalidad de la servidumbre humana (servidumbre light, pero servidumbre al fin).

El mejor antídoto que seguirá teniendo el ser humano para prevenir esa enfermedad es la sabiduría. Pero cuando Potsman nos habla, no sin cierta tendencia al catastrofismo, del peligro de extinción de la sabiduría en estos tiempos, nos está avisando del gran mito que sin nosotros notarlo estamos contribuyendo a consolidar con el uso acrítico de las tecnologías: el mito de que por tener al alcance de un clic una inmensa Biblioteca digital, parecida a las soñadas por Borges, ya tenemos garantizada la sapiencia. Lee el resto de esta entrada