DE GARCÍA BORRERO A GUSTAVO ARCOS

Querido Gustavo:

Aunque todos los días intento postear algo, ya sabes que no es el blog lo que precisamente me garantiza la comida, mucho menos ahora que ando por mi cuenta y riesgo, sin el respaldo salarial de alguna institución. Si mantengo el blog es porque he tratado de mantenerlo como disciplina, en tanto me obliga a poner por escrito alguna idea así sea mínima. Veo esto más como ejercicio intelectual sistemático (similar al que se propone el atleta que todos los días entrena) que como algo que me reporte beneficios directos o inmediatos. Claro, también hay una gratificación espiritual, que a veces tiene más poder de movilización que la puramente económica.

Hago esta introducción porque lamento muchísimo no tener más tiempo para confrontar algunas de las ideas que expones, sobre todo cuando mencionas la necesidad de definir el modelo de país que necesitaríamos en un futuro. Porque no hay por qué engañarse, y allí sí coincido contigo: nuestros debates alrededor del consumo audiovisual podrán ser todo lo ilustrados que queramos, pero carece de lo más importante, que es una política pública legitimada que muestre una voluntad de actualización en cuanto a las expectativas de quienes consumen.

Fíjate que todos los que hablamos públicamente sobre el consumo audiovisual en la isla casi siempre estamos partiendo de nuestra experiencia, la cual se suele asociar a una suerte de cumbre a la que se ha llegado de modo excepcional, y que nos permite evaluar con un dedo a todo aquel que esté por debajo de nosotros (es decir, alejado de esa cumbre). Nadie piensa en los nuevos escenarios y las nuevas necesidades que han creado todo ese torrente de nuevas tecnologías que fomentan el nomadismo, la fragmentación, y la interactividad.

Cuando llamaba la atención sobre tu pesimismo me refería a que, tal vez de modo inconsciente, le hacías el juego a la retórica de quienes críticas, en este caso cambiando de silla; es decir, haciendo críticas que me parecen agudísimas, pero insistiendo de nuevo más en lo verbal que en lo práctico. Confieso que me agobian ya esas trifulcas orales. Yo también estoy anhelando un cambio, pero ese cambio debe empezar por nosotros mismos: debemos hablar menos, y hacer más.

El otro día ambos coincidíamos en advertir cómo muchos jóvenes leen nuestros escritos, nos envían mensajes privados felicitándonos o discrepando, pero no intervienen allí dónde más falta haría. Fíjate que no estoy hablando de movilizar a nadie para que se reúna en una plaza a gritar a favor o en contra, porque a mí no me interesa ese tipo de liderazgo. Mi frustración como maestro que de alguna manera he sido, es que no he logrado formar alumnos que estén listos a intervenir con el fin de construir ese nuevo país que tú y yo estamos pensando. E intervenir desde lo práctico, utilizando lo que tienen al alcance de sus manos y que desaprovechan (estoy hablando de este mundo tecnológico en que se mueven). De acuerdo, las instituciones no funcionan, pero nosotros, más allá de la gritería, ¿qué estamos haciendo?, ¿estamos formando técnicos muy competentes o intelectuales que ayuden a pensar a Cuba?

No sé cuál es el modelo de país en el que tú has pensado. El que yo he soñado tiene que ver más con lo cívico que con lo político. Y aquí me sigue guiando aquellos que tantas veces he citado de Mañach, expuesto en aquellos años cincuenta que tanta gente idealiza: “Yo creo que uno de los males de Cuba es que tendemos demasiado a ver las cosas públicas en función de la política. Se reducen los problemas a simples conflictos de partidos o de gobiernos y oposiciones… Nuestros problemas vienen de más abajo y de más hondo. Nacen en la raíz misma de la ciudadanía”.

Sueño entonces con un país donde las instituciones funcionen, los ciudadanos comprendan que la decencia no es desventaja o debilidad, y donde la libertad y la responsabilidad se ayuden mutuamente. Pero ya sabes, esos son sueños de bloguero pasado de moda. Y ahora despierto, que hay que comer.

Un abrazo desde la cueva,

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el octubre 22, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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