YAMIL SANTANA: AL ICAIC QUE NO LLEGUÉ

Hoy Yamil Santana es un director de fotografía reconocido, pero cuando tropecé por primera vez en aquella Muestra de Nuevos Realizadores que hicimos en el 2001 (la primera), formaba parte de ese grupo de jóvenes que el ICAIC decidió reunir con el fin de hablar sobre esa producción sumergida que ya existía más allá de su radio de acción. Estas reflexiones que me envía con el fin de compartirlas con los amigos del blog, tiene una importancia que para mí rebasan lo evidentemente afectivo.

Se trata de una meditación concebida, no por un director o un crítico (que, injustamente, suelen ser considerados los que más pueden aportar a este tipo de debate), sino por un fotógrafo, lo cual es buena señal, en tanto permite pensar que esto que ahora discutimos, efectivamente, es de interés para todos.

JAGB

AL ICAIC QUE NO LLEGUÉ

Por Yamil Santana

El preuniversitario quedaba muy cerca del ICAIC y entre mis corizas y las llamadas de los profesores para que trajera algún mayor por mi mala conducta terminaba casi siempre refugiado al mediodía en las oficinas de la -por esos años- jefa de cuadros y capacitación, cargo que ocupaba entonces mi madre. El olor a negativo que se respiraba en sus pasillos, los corre corre de personas con cámaras, latas, discusiones en voz alta, micrófonos y sobre todo la libertad de criterios que ya comenzaba a disfrutar, crecían en mis antojos profesionales como raíces ya difíciles de trasplantar.

Me las inventaba para sacarle la credencial del festival de cine a mi madre y volar a casa de un socio (que luego terminó el ISDI ) para falsificarla y poder colarnos en todos los cines y todas las actividades en el Hotel Nacional, además de que tenía mucho swing en el pre andar con la credencial al cuello.

Cuando tuve el título de bachillerato, empecé a trabajar en el departamento de utilería, con la esperanza materna de que allí me organizaran el comportamiento y por fin me convirtiera en un buen ciudadano.

Sorpresa total!!!, al ver los almacenes de utilería quedé prendado de toda la historia que allí se guardaba: las mesas originales de los casinos de juego antes del 59, los carros antiguos, los muebles , los adornos de plata y sobre todo conocer y admirar a quienes manejaban todo aquello terminó por definir que andaba por el camino correcto.

Desde esos almacenes alcancé mi primer set de un largometraje. Orlando Rojas rodaba en Cienfuegos algunas secuencias de PAPELES SECUNDARIOS y tendría como una de sus locaciones uno de aquellos almacenes de historia y cultura cubanas. Yo entré como sustituto de alguien a la película, cargando y moviendo muebles para acomodar el sitio. Bajo la guía de Pepe Amat di mis primeros pasos en un set   y comencé a mirar de cerca a todos esos hombres y mujeres del cine que me deslumbraban.

Como parte del equipo de utilería de varios largometrajes llegué al curso para asistentes de cámara cinematográficos, otro deslumbramiento total: conocer al primer profe que realmente atendí, al NANO, fue un regalo que nunca voy a dejar de agradecer. Los nombres de EL PAVO, PABLO MARTINES, IVAN NAPOLES, DERBIS PASTOR, RODOLFO EL URUGUAYO, PEPE RIERA, GUILLERMO CENTENO, LUIS GARCIAS, LUIS COSTALES, MARIO GARCIA JOYAS, RAUL PEREZ URETA, LIVIO DELGADO, RAÚL RODRÍGUEZ, PEPE EL LOCO, GERMINAL, y sobre todo experimentar el maravilloso departamento de cámara, su hermandad, su complicidad entre todos, sus calificados mecánicos, me hicieron poner la meta de mis aspiraciones tras sus pasos.

Pero la inspiración fue más allá. Entro al Instituto Superior de Arte para especializarme en dirección de fotografía, en un aula donde varios ya trabajaban en el ICAIC y otros en la televisión o en radio, pero todos, absolutamente todos coincidían en que el ICAIC era la meta mayor, el lugar donde se hacía cine profesional, donde todos querían estar, y claro yo estaba dentro, YO TRABAJABA EN EL ICAIC.

Comenzaban entonces los trabajitos por la izquierda, los proyectos independientes, y para mí eso era tiempo perdido, el ICAIC era el padre y madre de todo eso, quien no apostaba por él era por algún viejo resentimiento o porque no conocía lo lleno de energía, libertad, creación que habitaban ese blanco edificio de 12 y 23; estábamos también los que se lo apostábamos todo… pero como dice Telmarys en una canción… que equivocado estás de la vida, mi amor, que equivocao´…

No sé cuándo comenzó a morirse el ICAIC, tal vez cuando los hombres y mujeres que tanto me gustaba ver o escuchar comenzaron a aburrirse y poco a poco fueron partiendo a un exilio donde pocos han logrado continuar su obra; otros muy lamentablemente murieron con muchas ganas en el gatillo y algunos se llenaron de tanto resentimiento que no logran pasar en paz por la acera de la institución.

Algún tiempo me tomó darme cuenta que decir cine no quiere decir ICAIC. Trabajé en las primeras muestras de cine joven con las energías de estar asistiendo a la llegada de nuevas generaciones, de creadores que aman el cine como el más experimentado, de sangre nueva que gustaría muchísimo de beber la experiencia acumulada por tanta historia y tantos metros de negativo en las espaldas de los –también tantos- maestros del cine cubano.

Hoy siento como que una madre me abandona. Justo cuando estaba listo para dárselo todo, el ICAIC está vacío, hueco, ¿dónde quedaron todos los cursos de preparación?, ¿dónde los esfuerzos institucionales en pos de la superación? ¿dónde el debate colectivo con ideas de cultura, actualización, confrontaciones que incluyan a los jóvenes?, ¿dónde quedó la búsqueda de nuevas estrategias y formas de producir?… Nunca voy a entender en qué momento dejaron de pensar en sus artistas para caer en la trampa de la obediencia sin luz.

Poner flores en el entierro del ICAIC me cuesta mucho, -creo que soy buen hijo. Aunque cada vez me cuesta más, sigo sintiendo algo indescriptible cada vez que entro a su lobby, que camino por sus pasillos imaginándome que saldrá de una puerta, Titón, Humberto o también Mirita, Mayra Vilasis, el Tuti, Rolando Díaz, Jesús Días, el mismo Alfredo Guevara, que aunque nunca me miró lo sabía guía y piedra angular de todo.

Imagino a Yoyita delante de su moviola, o a los del noticiero entrando y saliendo, a otros armando sus documentales trancados con recelo en los cuartos de edición; también pienso que si todos esos pasillos y cubículos estuvieran llenos de jóvenes como la lógica sustitución generacional, estuviéramos asistiendo al festín de los caramelos, a las fiesta de lo que debió ser.

Entonces me agarro del poema de Lezama donde el Gordo escribe… Es por un claro donde la madre sigue marchando, pero ya no nos sigue. Es por un claro, allí se ciega y bien nos deja. Ay del que no marcha esa marcha donde la madre ya no le sigue, ¡Ay!.

Anuncios

Publicado el octubre 2, 2015 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: