DE JUAN CARLOS CREMATA A MANUEL IGLESIAS

Manolo:

Todos los proyectos que hasta ahora ha sacado el ICAIC este año (incluyendo el mío y hasta el que no ha estrenado Jorge Luis Sánchez) son resultado de la Presidencia anterior.

Es decir son coletilla del anterior gobierno, rezagos del pasado, o lo que es lo mismo, resultados de otros tiempos. Sólo la obra de Santana y la actual película que termina Fernando Pérez son gestiones de la actual nomenclatura.

Decir que el G20 es Fernando Pérez (que parece un dios como lo pinta, en lugar del tremendo ser humano que es, con sus virtudes e imperfecciones) y que los demás somos sombra, es desconocer la labor de todos los que incluso NO están en el G20 y luchan, desde Cuba, y con sus obras o palabras, porque el cine se respete, se dignifique y continúe legando al futuro, y al mundo, la vida de estos inciertos tiempos.

Imprecisas son las observaciones acerca de la Conducta de Daranas y sobre la Fátima de Perrugorría; a las que el ICAIC se enganchó para adjudicarse logros, a última hora, que en realidad ni siquiera había ayudado a gestar.

Por mi parte pienso que el ICAIC, al igual que EL REY, hace rato SE MURIÓ.

Sólo que se han demorado en el papeleo y/o en crear la Comisión de la otra Comisión, que debe redactar el Acta de Defunción.

El ICAIC como INDUSTRIA es una quimera, una invención, una metáfora antigua, un cuento de hadas.

Debería, como en muchos otros países que han dado ejemplos de lucidez y cordura, erigirse sólo como el Instituto Cubano del Arte Cinematográfico (ICAC) y desde ahí apoyar, aglutinar, promover, ayudar, gestar y en definitiva DEFENDER nuestro cine.

Incluido el Patrimonio Fílmico y por supuesto la Cinemateca.

Incluso el ICAIC que queda, tiene que luchar con las opiniones en contra del Ministerio que lo sustenta y al que en definitiva, responde. Y de animadversiones más “arriba” que considera a los cineastas de malcriados, majaderos y poco eficientes en su nivel de impacto social.

Pero son otros tiempos y ya no hay una voz que se escuche “allá arriba”

Ni hay oídos que les interese un organismo que, además, da más pérdidas económicas que reales ganancias. Porque las posibles ganancias se las comen los vendedores ambulantes de DVDs o los proveedores de “paquetes”, porque tampoco la gente va tanto al cine como antes, excepto en el Festival.

Gustavo, TODOS sabemos, desde adentro, que el final del ICAIC, será la fusión tan añorada desde hace años, con el maniatado, amordazado, pueblerino, mediocre y manipulado ICRT. Hacia allá van todos los esfuerzos y si no lo crees, espera y verás.

Manolo, EL CINE ES PENSAR, Como todo el ARTE, o al menos el arte que se respete.

Lo demás es alharaca, oropel vacuo, hit parade, parque de diversiones o feria.

Y como no todo el mundo piensa (porque si no DIRIGEN) hay que dejar que, al menos, TODO EL MUNDO SE EXPRESE a su manera.

Conozca o no la gramática, la semántica, la prosopopeya o la polisemia de la metatranca que es más grave que el despelote, la restricción.

Que frente a la norma, la regla o lo dispuesto (léase incluso el LINEAMIENTO) prefiero lo anárquico, la redondez, lo disoluto, lo libre y por ende: lo DIVERSO.

Nadie tiene en su poder las llaves de la sabiduría y de todos es deber aprender de los demás.

Que el saber NO ocupa espacio.

Y se sabe tanto leyendo, como oyendo lo que piensan y sienten los demás, aunque no sean letrados, aunque tengan pocos años, aunque nunca hayan cortado un celuloide o hayan viajado sólo a noventa millas de su terruño natal.

 

Juan Carlos CREMATA MALBERTI

director de cine y teatro

EL INGENIO

CUBA

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Publicado el septiembre 30, 2015 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. José Enrique Bardas

    De Acuerdo con Cremata y Tabío en sus textos. Además con todo respeto, y por eso, en este sincero espacio es donde único comento a sabiendas de que será reflejado este texto cuando moderen los comentarios: El artículo del editor Manuel Iglesias, ¡editor!, me parece apresurado y muy superficial. Hay un tufo ahí de resentimiento, ¿envidia?, no lo se. El arte cinematográfico es más que pegar planos, o saber las técnicas de montaje, o ver todo el cine de Godard. Y es cierto, el cine no es solo cortar. Hay cineastas maravillosos que quizás no devoren películas todos los días, pero lo llevan en la sangre y legan un buen producto. Ya basta de seguir subidos a un pedestal dando caña, cuando se tiene tejado de vidrio. Eso de “Dioses falsos” no puede decirlo el montajista de cintas tan flojas como “Ciudad en rojo” o “Irremediablemente juntos”, por citar dos ejemplos. (Sin hablar de algunos documentales también montados por él). El cine cubano ya sea bueno, malo, regular, histórico, de costumbre, tragicómico, eso al final lo decide el público, y los críticos, cada cual en su rol. Me parece una falta de respeto generalizar que Fernando Pérez, (que no tiene una obra perfecta en su totalidad, aunque si admirable y poética), sea la persona más influyente en el ámbito de los realizadores cubanos. ¿Qué el cine cubano va en declive?, no me parece. Siempre ponemos el listón muy alto y comparamos el cine actual, quizás, con los grandes éxitos de los sesenta. Error garrafal. Cada etapa tiene su encanto, y hasta su textura. Ninguna película cubana se verá más nunca como aquellas rodadas en celuloide, pero al final tienen o intentan mostrar el reflejo de una época bastante complicada, como para reducirla a un “simple” Carpe Diem (que no hubo necesidad de explicar su significado en el texto-réplica de Iglesias). Gracias.

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