Archivos diarios: septiembre 22, 2015

GUSTAVO ARCOS: EL CINE CUBANO Y SU CARPE DIEM

Este texto publicado por Gustavo Arcos en On Cuba es de los que me gustaría estar discutiendo en foros oficiales, no para sumar lamentos al ya interminable inventario de quejas e insatisfacciones que ha caracterizado, en la última década, las polémicas relacionadas con el audiovisual hecho por cubanos, sino para construir escenarios más inclusivos con las nuevas prácticas cinematográficas. Podrá ser un texto incómodo, con el cual es legítimo estar de acuerdo a medias, pero lo interesante es eso, que moviliza ideas, y las pone en función de examinar ese aquí y ahora que el sistema institucional pareciera condenar a la indiferencia.

Entre las cosas que soñé se lograra en Camagüey, aprovechando ese espacio único que es La calle de los cines, está ese festival o muestra del audiovisual cubano, donde se viera como algo natural lo mismo la más reciente producción del ICAIC que el último telefilme producido por RTV Comercial. Hubiese sido un primer paso en la actualización de nuestro modelo de representación del cine cubano (si el modelo económico se está reformulando, ¿por qué este otro no?).

Coincido con Gustavo Arcos: el audiovisual cubano más vivo no puede estar. Las que han envejecido y están en fase terminal son las estrategias institucionales que legitiman lo que es cine cubano o no, de acuerdo a las reglas establecidas en el siglo XX.

Juan Antonio García Borrero

EL CINE CUBANO Y SU CARPE DIEM

22 septiembre, 2015

Por: Gustavo Arcos Fernández-Britto

Muchos intelectuales vinculados al cine piensan que el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos ha sido desmantelado y aunque su acta de defunción no está firmada, todos sabemos que nada de lo que fue, es. Sobrevive gracias a ese capital simbólico que un día lo llevó a ser uno de los mayores y más sólidos proyectos culturales de la nación. La línea conservadora que tantas veces intentó acabar con la institución (recordar los sucesos alrededor del corto PM en 1961, los ataques durante el Congreso de Educación y Cultura en 1971 o el incidente alrededor de Alicia en el pueblo de maravillas en el 1991) debe estar de fiesta. El ICAIC ha muerto. ¡Gloria eterna!

Ocupémonos entonces del cine cubano, del que todos hablan y permanece vivo. Precisemos algo: cine, no quiere decir ICAIC. Cada año, entre cortos, documentales y largometrajes, se filman en la Isla un centenar de películas. Parte notable de ellas se genera en la periferia de las instituciones oficiales, las cuales al parecer han quedado confinadas al mero papeleo. La iniciativa, el arte, las ideas, el talento, las herramientas, la tecnología y la difusión de las obras, están en manos de los cineastas. No importa si son jóvenes o experimentados, si viven aquí o a mil millas, si recuerdan su pasado o tienen Alzheimer. Lo esencial es crear y no esperar. Los burócratas destruyeron una institución, los artistas salvan el cine.

Cada película cubana, que se exhiba en algún lugar del planeta, es un triunfo de la constancia y la energía creativa frente a la necedad y el inmovilismo. Con ellas se legitima un nuevo modelo, una diferente forma de sentir y hacer el cine, mucho más libre y atomizada, que coloca el interés individual, por encima del institucional. Nadie dice que es fácil, pero tampoco imposible. Lee el resto de esta entrada

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