DE GARCIA BORRERO A KIKI ÁLVAREZ

Querido Kiki:

Esta vez voy a ser muy breve, porque la reflexión tan intensa que has formulado, lo dice casi todo, aun cuando me dejes de tarea esa pregunta enorme del final: ¿quién le pone el cascabel al cine cubano?

Yo he tratado de ser claro en mi posición, y traté de argumentar la misma en ese post que escribí hace poco con el título de Crítica de la razón institucional. Sigo aferrado a la idea de que las instituciones públicas son útiles, pero al mismo tiempo valoro su utilidad de acuerdo a la energía creadora (destrucción creativa, diría Schumpeter) que sean capaces de generar. Una institución que viva embelesada con su Historia con mayúsculas, y esté más atenta al festejo de las efemérides que al debate de lo que está pasando todos los días, sencillamente vive en el autoengaño, pues la Historia no existe como un mueble que uno pueda admirar en la distancia, sino que nosotros somos todos los días la historia.

Alfredo Guevara, con esa franqueza brutal que lo caracterizaba, soltaría en una de las entrevistas que le hicieran tras alejarse de su segunda presidencia: “Soy el fundador. No quiero ser el enterrador del ICAIC”. ¿Pensaba Alfredo Guevara que el ICAIC, a esas alturas de su existencia, carecía ya de sentido? No lo creo: en todo caso lo que pienso es que estaba convencido que debía destruirse creativamente eso que había terminado por anquilosarse.

La mejor manera que conozco de contribuir a esa destrucción creativa en el plano intelectual, es el debate sistemático y público. Pero eso es algo que ahora mismo se evita entre nosotros. Ahora que las posibilidades de intervenir críticamente se han multiplicado, lo que predomina es la espiral del silencio, en la cual se ven involucrados instituciones y actores.

Saco mi cuenta por lo ocurrido acá en Camagüey con el proyecto de La Calle de los Cines, un proyecto que prometía remover las fosilizadas maneras de consumir el audiovisual en Cuba, y que ahora vegeta ante la indiferencia del gobierno y casi todos los que dirigen las diversas instituciones acá. Porque no hay que engañarse, Kiki: todo tiene que ver con un Poder mayor que jerarquiza políticas de acuerdo a intereses muy humanos que vienen y van. La Cultura juega un papel importante en esa trama, y el arte (con sus posibilidades emancipadoras para el individuo) mucho más, pero el peligro está en que sean secuestradas para fines que le son ajenos.

Por eso la respuesta a esa interrogante (¿quién le pone el cascabel al cine cubano?) habría que buscarla más allá de 23 y 12. No quito responsabilidades a nadie (el que ocupa posiciones públicas sabe que la factura de cada día incluye el cuestionamiento a lo que se hizo o dejó de hacer). De lo que hablo es que si de veras nos interesa insertarnos en esa revolución cultural que ya se vive en el mundo, es preciso dejar a un lado nuestra vocación por el pensamiento insular (aquí aludo a la triple insularidad que intenté argumentar el otro día, vinculada a la cultura, la educación y las nuevas tecnologías). Ese creo que es el verdadero desafío.

Un abrazo bien grande, desde el Camagüey,

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el septiembre 15, 2015 en POLÉMICAS. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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