Archivos diarios: septiembre 13, 2015

CULTURA, TECNOLOGÍA,Y EDUCACIÓN EN CUBA: LA TRIPLE INSULARIDAD.

Ayer estuve revisando las notas que tomé de aquella espléndida conferencia ofrecida por Rafael de la Osa en la UNEAC de Camagüey. Eso fue a principios del año pasado, cuando todavía la ciudad no había festejado sus quinientos años de fundada. Aunque a muchas personas les extrañó que invitara al espacio La ciudad simbólica (donde por lo general se presentan películas) a alguien que no es exactamente un especialista de cine, la salita se llenó, sobre todo de jóvenes. Para mí eso es una prueba más que evidente de que en esta ciudad hay ansiedad colectiva por experimentar en el campo artístico-literario, las mismas revoluciones que se viven en las prácticas culturales informales, lideradas por el uso de las nuevas tecnologías.

En algo menos de una hora, Rafael de la Osa (dicho sea de paso, director de Cubarte) nos introdujo de modo ameno en el llamado mundo de “las industrias creativas”. Su conferencia, titulada “Industrias Culturales, Industrias Creativas y el Mundo Digital: ¿Hacia dónde vamos?” es un espléndido paseo por ese universo que a algunos les parece remoto, inaccesible, pero que en su disertación el especialista nos demostraría que como consumidores no vivimos ajenos a su impacto. Todo lo contrario: aunque la brecha nos coloque en los terrenos de los no productores, el consumo cultural apoyado en esas tecnologías iguala cada vez más a los cubanos a esa masa de clientes que impera en el planeta.

¿Por qué viene a mi mente la conferencia de Rafael de la Osa transcurrido tanto tiempo? Quizás porque en este mismo instante en que los escenarios tecnológicos se han rediseñado en el país tras el 17D, se hace más evidente la parálisis que en términos de política pública existe entre nosotros, políticas públicas vinculadas a estos universos culturales, tecnológicos y educativos.

Es posible que algunos recuerden aquí los ecos de aquella polémica conferencia dictada por C. P. Snow en 1959, donde acuñaría lo de las dos culturas, y que tantas objeciones le depararía por parte de estudiosos como Lionel Trilling o Susan Sontag, quienes vieron en la formulación binaria de Snow (cultura artístico-literaria vs. cultura científica) una simplificación de lo que, en la vida real, significa Cultura, que es algo dinámico, siempre fluido. Lee el resto de esta entrada