EL CRÍTICO COMO MESÍAS DEL GUSTO

Ya he perdido la cuenta de las veces que he contado cómo y para qué surgió el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica que se celebra en Camagüey desde los años noventa del siglo pasado.

Sin embargo, no recuerdo que alguna vez me preguntaran sobre las circunstancias propiamente intelectuales que dieron lugar al evento. Creo que indagar en esas circunstancias tendría más interés y utilidad que el inventario positivista de acciones y nombres propios; en definitiva, más allá de la conjura feliz que propició el apoyo institucional estaría el flujo de ideas e inquietudes que entonces se estaban compartiendo, debatiendo, y que nos habla más de lo permanente (la búsqueda de un sentido al ejercicio crítico) que de lo anecdótico.

Por eso esta otra pregunta incluida en el cuestionario que me hiciera llegar Leybis Leidis Rosales me resulta tan estimulante todavía:

“Estamos hablando en la actualidad de nuevas formas de hacer crítica de cine a partir de los espacios virtuales en la red (su blog, por ejemplo), como otras propiamente presenciales, díganse el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica (Camagüey), la Semana de la Crítica Cinematográfica (La Habana) y de cierta tendencia editorial alternativa a romper al fin, para bien, con la verticalidad del criterio estético emanado de los aparatos ideológicos del sistema regente. No obstante, más allá de la llamada democratización del oficio del crítico, se sigue viendo en este al Mesías, Salvador de la Humanidad toda. ¿A qué se debe este endiosamiento del crítico, si acaso subsiste tal fenómeno?”.

Quienes han tenido la posibilidad de leer Por una crítica imperfecta, ensayito de juventud que abrió las sesiones teóricas del evento, advertirán que en esas páginas había una declaración de guerra (admito que no todo lo razonada que hoy me exigiría) a esa cómoda manera de asumir la autoridad del crítico. Es una lástima que no se conserven transcriptas las reacciones que originó en su momento la lectura de ese texto. Para mí muchas veces la importancia de un artículo no está en lo que uno puede leer o reencontrar años más tarde, sino en la capacidad que tienen las ideas contenidas en el mismo para sembrar discordias intelectuales que permitirán que el debate permanezca más allá de la fecha puntual en que tiene lugar el evento.

Lo cierto es que el Taller de Crítica Cinematográfica de Camagüey ha intentado serun dispositivo de reafirmación del pensamiento crítico a través de la negación, paradójicamente, de la autoridad crítica. No digo que ese gesto haya estado presente todo el tiempo, porque además, basta revisar las primeras intervenciones, para notar la hegemonía de un impresionismo crítico que se nutría fundamentalmente de la cinefilia y el embelesamiento con la función comunicativa de esa crítica. Pero también es evidente que a partir de cierto momento comienza a notarse una suerte de punto de giro, no radical, digamos queuna actitud donde la conciencia del crítico cubano ya no es ese espacio de claridad desde el cual podía hablar “iluminado” el experto.

Supongo que cada uno de mis colegas tenga su propia historia, sus propias experiencias. En mi caso, fue importante el taller impartido por Noel Burch en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en el año 1994. No es que en aquellos instantes entendiese demasiado lo que Burch nos quería decir con lo del modode representación institucional, pero fue la primera vez que me encontré a alguien que durante una semana me ayudó a desmontar, no las películas que ya yo había visto (La ventana indiscreta o Taxi Driver, por mencionar dos de las que nos puso en aquellos encuentros), sino el sistema de impresiones sobre el cual yo formulaba hasta entonces mis juicios críticos. Entonces, quizás sea hora de anotar que en mi caso Burch fue el pensador que hizo de la sospecha algo natural en mis maneras de pensar el cine, su historia y su crítica.

Ahora, regresando a lo que se alude en la pregunta que ha propiciado esta reflexión: el supuesto endiosamiento del crítico. Creo que si en una época, felizmente, se ha liquidado la dictadura de los críticos de cine, es en esta. Hoy el crítico ya no tiene ese porte de gurú que antes lucía. Hay demasiados canales (formales e informales), demasiados universos audiovisuales, como para que alguien pueda tener, hoy en día, la influencia que antaño ostentaban Mario Rodríguez Alemán, o José Manuel Valdés-Rodríguez, para mencionar dos de nuestros maestros imprescindibles. Y dije felizmente, porque insisto en que más que críticos hoy necesitamos personas que nos ayuden a pensar críticamente.

¿Podría lograrse eso en una época donde la prisa intelectual pareciera algo propiamente estético, algo que se persigue para ser olvidada al momento y reemplazada con otra prisa? Parece difícil, pero desde luego que se puede lograr. Es allí donde se demandarían todas las energías creativas de quienes todavía creen en la razón, a pesar de todo, como instrumento emancipador. Una razón que desafía el instinto que nos hace ver en otros la máxima autoridad, y nos reduce de por vida a la condición de simples epígonos.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el septiembre 10, 2015 en REFLEXIONES, TALLER DE LA CRÍTICA EN CAMAGÜEY. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Si bien es cierto que hoy en día el fenómeno tecnológico nos golpea cada vez mas, con el poco acceso (y que esta facilitándose, véase toda calle 23, que las personas solo miran a sus móviles, a partir de la red wifi) q tenemos a las redes sociales, internet, y a pesar de eso ya prevalece una apertura a los medios tecnológicos, donde cada vez menos se lee un libro, se va al cine o a la biblioteca, a no ser un caso muy específico, también es cierto que las personas poco les interesan seguir un patrón crítico en cuanto a determinado comentario filmico. Pero no por ello creo que hayan dejado de ver al crítico como Mesías del Gusto, acogiéndome al título de tu artículo, pues aún quedan nombres a los cuales se le respeta mucho, como Mario Naito, por solo mencionar uno, así como otros q aunque no estén viviendo en la capital, (y que desde sus cuevas también ejercen el pensamiento crítico) sus publicaciones gozan de mucho respeto.
    Lo que a mi humilde opinión, creo que el factor radica en que actualmente muchos han de llamarse críticos, pero pocos son en realdiad quien ejercen ese oficio, demeritando entonces a los que realmente lo ejercen y por consiguiente que en la actualidad se crea menos en ese especie de Mesías .
    Un abrazo grande y nuevamente muchas muchas gracias por tu respuesta.

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